“Por ahora”, aclara Dolores Alcatena cuando señala qué autor le cambió la cabeza o cuál fue su trabajo más extenso hasta el momento. Sabe que, con 20 años, tiene un largo camino por delante. Habitué de los fanzines de terror, lanzó recientemente Lovecraft y Negrito, su primer libro, que explora la relación del maestro del horror sobrenatural con un gatito. Esta publicación conjuga su devoción por el escritor y por los felinos, y también plasma su desarrollo –hasta ahora, claro– como dibujante.

Dolores quiere vivir del dibujo y carga un apellido ilustre en el mundillo de la historieta, pero donde otro saldría a abrirse puertas por portación de nombre, ella hace todo el recorrido. “Me gusta trabajar sola y hacer desde el guión hasta la diagramación del libro”, cuenta mientras camina por Parque Rivadavia buscando dónde hacer las fotos para esta entrevista. “Ya la historieta anterior de los gatitos en las vías del tren tenía 50 páginas y para abrocharlas me volví loca, ¡hasta rompí la abrochadora! Con este libro eran cien y pico de páginas y no había manera”, cuenta, pragmática, sobre el cambio de formato en sus historias.

“Lovecraft me encanta y cuando lo descubrí me abrió un mundo de posibilidades: influyó mucho en mi manera de hacer monstruos y terror, que es un género que hago mucho”, explica. “Tiendo a hablar desde el lado de los monstruos como protagonistas, o los gatos porque... ¡gatos! Pero básicamente agarro protagonistas con los que podría empatizar, o de cosas que me gusta consumir a mí”, señala. “Me dicen que tengo una empatía un poco exagerada, pero capaz es que siempre me gustó ver el lado del monstruo”, reflexiona Dolores. “De chiquita vi Frankenstein, la más linda, que es la de Boris Karloff, y siempre me gustó el monstruo, que es lo más querible de la película; siempre me pareció que los monstruos tienen una cosa accesible y a la vez no.”

 

Profundizando en la obra de Lovecraft, Alcatena dio con las cartas que el escritor de Providence intercambiaba con sus amigos. “Muchas veces menciona a Niggerman, su gato... sí, ya sé”, suspira por el nombre, horrorosamente racista, con el que el creador de Cthulhu bautizó a su mascota. “El gatito era negrito, él lo amaba y se fue, y años después Lovcraft escribe cosas muy lindas sobre él”, explica. En el libro hay pasajes textuales de esas cartas, el único espacio donde la escritura del estadounidense no parece fría o desapasionada. “Es la primera vez que lo ves escribiendo cariñosa, apasionadamente si querés, de algo, ¡y el gato se le fue! Pero él sigue hablando siempre del animal y hasta lo incluye en algunos cuentos; eso me permitió ver un costado más humano del autor.” De ahí surge Lovecraft y Negrito, de tratar de elucubrar qué sucedió para que el animal se fuera.

Un mundo de cadáveres, aliens y sirenas

Consultado por el NO, uno de sus maestros advierte en Dolores “una fascinación por la naturaleza” que ella inmediatamente reconoce, aunque asegura que siempre le costó hacer fondos. “Soy muy de las figuras, pero también me gusta mucho lo orgánico”, dice. Así aparecen cadáveres en descomposición y animales moviéndose en casi todos sus trabajos. “Si vas a ser historietista no podés hacer sólo figuras, tienen que estar en algún lado, y creo que a veces el fondo es muy importante, tanto como para que sea un personaje más”, plantea.

“En la historia de los gatitos en la vía del tren, sin ese fondo de cosa despojada no transmitís que es un mundo extraño para ellos”, ejemplifica. “Ahora estoy haciendo una historia de criaturas sirenoides y transcurre en el polo norte, donde están todos los bichos y es la primera vez que hago tanto splash-page de fondo, porque ver el lugar bien ayuda a entender cómo es que los personajes se comportan como lo hacen.”

Además de la ilustración y la historieta, Dolores Alcatena también hace esculturas de monstruos, aliens y animales. Pero aunque vendió alguna, su centro profesional pasa por el dibujo. “Pintura y escultura tiendo a hacerlas más para mí, y yo quiero trabajar de hacer historieta. Las historietas también son para mí, pero estoy dispuesta a compartirlas.”