Entrevista a Jorge Paz

“Sin las compensaciones del Estado la pobreza tendría que aumentar un 4,5%”

El economista salteño analiza los últimos resultados de pobreza en Argentina y augura un nuevo aumento a raíz de la caída del producto bruto interno por el aislamiento social obligatorio.
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Jorge Paz  

A nadie sorprendió el aumento de la pobreza durante el segundo semestre de 2019. Mucho menos a Jorge Paz, economista del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE) de la Universidad Nacional de Salta, y uno de las voces más autorizadas del país cuando se trata de analizar el fenómeno de la pobreza.

Es más, Paz esperaba que el porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza fuese mayor que el 35,5% que dio a conocer ayer el INDEC, y atribuye ese crecimiento por debajo de la expectativa al impacto de una “política social más agresiva” que tuvo el gobierno de Cambiemos durante el último tramo de su mandato y en medio de la campaña electoral.

De la misma manera, el economista salteño entiende que el aislamiento social decretado por el gobierno nacional para mitigar los efectos de la pandemia originada por el Covid-19 va a provocar una caída del Producto Bruto Interno que se va a traducir en un nuevo incremento de la pobreza para el primer semestre de este año de alrededor del 4,5%, dependiendo del efecto que pueda tener el incremento de la asistencia social por parte del Estado.

Desde la capital salteña, la segunda jurisdicción del país con mayor cantidad de pobres monetarios, Paz analizó en diálogo con Salta/12 la situación social que dejó el macrismo y las perspectivas frente a la pandemia.

-Estaba claro que se iba a registrar un aumento de la pobreza en el segundo semestre de 2019. Ahora bien, ese incremento ¿es el que esperaban?

-Está un poco por debajo de los niveles esperados, porque teniendo en cuenta la inflación que habíamos tenido sobre todo en el rubro alimentos, al menos nosotros hacíamos una estimación de dos puntos por encima de la tasa que habíamos obtenido en el primer semestre. Claro que acá hay un tema de estacionalidad: no es lo mismo el segundo que el primero por cómo se comporta el mercado laboral, de los contratos, del tipo de trabajo que se hace... Pero esperábamos un 37% más o menos y dio un 35,5%, o sea, se aplanó ese aumento que había tenido.

-¿A qué atribuyen que no haya sido como lo esperaban?

-Lo que ha pasado es que ha habido una política social muy agresiva (en el buen sentido, lo digo). Después de la devaluación vino un golpe fuerte de precios y eso era lo que nos llevaba a prever que iba a pasar esto. Hubo ajustes en la Asignación Universal por Hijo y hubo ajustes en los montos del monotributo social también. Y eso provocó claramente una mitigación del aumento de la pobreza que se esperaba. Esto te está diciendo que la gente tiene ingresos que la ubican muy cerca de la línea. Entonces, así como es fácil que aumente la pobreza porque sube un poquito la línea y cae un montón de gente por debajo de la línea, también cuando vos movés un poquito el ingreso, eso hace que mucha gente pase sobre la línea. Eso no significa que estemos mejor, sino que logramos que la pobreza no aumente en mayor medida.

-¿Qué pasó en el país en los dos últimos años como para que el crecimiento de la pobreza haya sido tan exponencial?

-La falta de crecimiento económico, por un lado, es decir, los ingresos que están planchados. Desde 2011 que venimos con un producto estacionario, es decir, mucho tiempo de aplanamiento de lo que sería el crecimiento económico. No estamos produciendo más y la población sigue creciendo, o sea, que estamos dividiendo lo que tenemos en cada vez más personas. Claro que estos son movimientos lentos porque el crecimiento de la población no es tan rápido.

Esto hace que haya presión sobre los precios. Hay una falta de crecimiento de los ingresos lógico y, por el otro lado, hay una presión sobre los precios. Ahí aparece la puja distributiva, la gente que no quiere perder poder adquisitivo, obviamente, la presión de los sindicatos y de las confederaciones empresarias y demás, que pelean por no perder su porción en el producto, y ahí comienzan las presiones inflacionarias. Eso hace que los precios aumenten, que es lo que está pasando en la Argentina ya hace mucho tiempo, y ese aumento de precios termina provocando un encarecimiento de la canasta que no es acompañada por el aumento de los ingresos. Una mezcla de inflación con falta de crecimiento, lo que los economistas llaman estanflación.

-¿Y en Salta en particular, qué tiene que haber pasado para que en dos años prácticamente se haya duplicado la cantidad de pobres?

-Es algo muy raro, te diría. La cifra del 45% a mí no me sorprende. Esta es una cifra "natural" de la pobreza endémica que tenemos en la ciudad de Salta, porque estamos midiendo el aglomerado urbano de Salta. O sea, fuera de ese aglomerado urbano seguramente los números son peores. Si uno mira los números de 2017...

-Ese año teníamos 152 mil pobres y ahora son 287 mil...

-Claro, esa base me parece muy baja. No sé qué habrá pasado ahí y no quiero elaborar hipótesis que no pueda comprobar ahora en el momento. Yo cuando surgió ese valor, traté de averiguar, hablé con la gente de la Dirección de Estadísticas qué es lo que había pasado con la muestra de ese año específico, porque estaban dando números que no son normales para el Noroeste Argentino en general y para Salta en particular. En 2018 retoma su nivel y llega al 38%, unas 200 mil personas, y ahí está el salto a las 287 mil, que es un salto que acompaña a la media nacional. Salta no ha quedado ajena de este efecto del proceso inflacionario y el estancamiento económico. Salta sigue la misma evolución que el país, pero dos escalones más arriba.

-¿Qué porcentaje de estas familias creés que se encuentran en situación de pobreza estructural y qué porcentaje podría salir de esa situación con algunas políticas que mejoren sus ingresos?

-Para saber eso tenés que medir otras cuestiones: vivienda, educación, salud... Y en el caso particular de vivienda, que de ahí se toman muchos indicadores para medir pobreza no monetaria, las muestras son muy pequeñas y si te movés un poquito de la muestra te cambian todos los números. Lo ideal para medir eso son los censos de población y el censo se tiene que hacer ahora. El último dato que tenemos es de 2010. Pero igualmente, si uno hace un ejercicio para formarse una idea, la pobreza estructural que comprende todo este bloque de dimensiones está dando más o menos un 50% a nivel nacional y más o menos un 60% en el Gran Salta. Si vos le exigís a tu medida de pobreza que te cuente las personas que están privadas en alguna de estas dimensiones y en el ingreso también (lo que algunos autores le llaman "los pobres en serio"), a nosotros nos dio para la Argentina el primer semestre de 2019 un 21% (contra el 34,5% de pobres por ingresos). O sea, un 21% de personas en el país eran pobres por ambos aspectos.

-¿Qué relación existe entre la pobreza y las posibilidades de frenar la pandemia del Covid-19?

-Hay que tener en cuenta que, por un lado están las personas que están en riesgo de enfermarse, y las personas que están en riesgo de morir. Y ahí te aparecen un conjunto de dimensiones de análisis que son muy interesantes. Las personas con mayor riesgo de morir una vez contraída la enfermedad, son personas mayores. Entonces es interesante analizar el nivel de vulnerabilidad de esas personas y qué porcentaje de esas personas tiene la posibilidad hoy de cumplir con las medidas profilácticas que plantea el Estado con la cuarentena obligatoria, cuántas viven solas... Son preguntas que nos estamos haciendo para poder estimar la vulnerabilidad no solamente demográfica, sino social: hasta qué punto tienen acceso al agua, a una vivienda que puedan mantener limpia, que pueden estar solos.

-Pero además preguntaba teniendo en cuenta las posibilidades que tienen las familias más pobres y los trabajadores informales de dar cumplimiento al aislamiento social en forma prolongada…

-Ahí tenés el otro tema, que es cómo toca todo esto al mercado laboral. Porque esto provoca una gran recesión, la economía está detenida y eso va a provocar una fuerte reducción. Para medir eso, estamos viendo el impacto de la caída del producto en la pobreza. Se calcula que la pandemia va a producir una caída del producto de entre el 2% y el 4%, solamente debido a esto. Si el producto cae 4,5%, que es lo que se calcula que va a caer, la pobreza estimamos nosotros que va a aumentar 4 o 5 puntos. Los sectores más desfavorecidos, que son los que tienen empleos informales, inestables, que dependen fuertemente del trabajo diario, que no van a cobrar un sueldo a fin de mes trabajes o no trabajes, sino que tenés que salir y hacer el ingreso trabajando afuera, todo eso se resume en la caída del producto.

-Sin embargo, paralelamente el Estado ha fortalecido las asignaciones sociales y ha creado el Ingreso Familiar de Emergencia...

-Justamente, para compensar eso y para aplanar el consumo y que no se venga en picada todo, se han tomado este tipo de medidas por parte del Estado para poder estabilizar un poco las economías familiares de este grupo de personas, porque se ha focalizado directamente a los sectores de menores ingresos. Es probable que lo compensen. El aumento de la pobreza que hemos calculado es sin las medidas compensatorias. Habrá que estimar llegado al momento cómo impactaron estas medidas. Y con UNICEF estamos analizando el impacto que va a tener en niños particularmente. Ahí hay que tomar otros temas relacionados, como la educación y el acceso a Internet, porque la ampliación de las distancias sociales va a ser una cuestión interesante de analizar. Porque hay gente que sigue su curso normal en materia de enseñanza y a participación en actividades didácticas, académicas y demás, pero eso tiene un punto de partida que es que tenés que tener conexión a Internet. Y hay un porcentaje muy elevado de la población en Argentina, que está entre el 30 y el 35%, que no tiene acceso a Internet. Y ahora el acceso a Internet pasa a ser fundamental a la hora de definir cuál va a ser tu posición durante la crisis y poscrisis.

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