Dudas sobre la muerte de un joven con presunta TBC

Comunidad indígena suplica controles de salud a hermanitos huérfanos

Lo hizo el cacique de La Puntana, en Santa Victoria Este, Pablo Solís. Hasta este lunes, Salud no tenía confirmado el fallecimiento de un chico de 18 años
El Centro de Salud de La PuntanaEl Centro de Salud de La PuntanaEl Centro de Salud de La PuntanaEl Centro de Salud de La PuntanaEl Centro de Salud de La Puntana
El Centro de Salud de La Puntana 

El chico falleció deshidratado, flaquito, abandonado. No hubo asistencia de ningún lado. Así falleció el chico”. El relato de Pablo Solís, cacique de la comunidad wichí La Puntana, ubicada a 50 kilómetros de Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia, sintetiza la muerte de un chico de 18 años cuya presunta causa fue la tuberculosis (TBC).

“No tengo noticia de que haya fallecido”, dijo la secretaria de Medicina Social de la provincia, Gabriela Dorigato, al ser consultada este lunes por Salta/12. Aún estaba a la espera de la información del gerente del Hospital de Santa Victoria, César Oviedo. Solís, en tanto, afirmó que el chico falleció el domingo que pasó a las 17.

La sospecha de que se trata de una muerte por TBC surge de que la mamá de ese joven falleció “hace un par de años” a causa de esa enfermedad. Antes había fallecido su padre, de “cáncer en la sangre”, dijo Solís.

Fue en ese momento que los nueve hermanos quedaron huérfanos. El más grande, de 30 años (que según el Ministerio de Salud sería el tío de los chicos), tiene su mujer y un hijo, y se hizo cargo de todos sus hermanos. Con la muerte del de 18 años quedaron siete más, entre los que hay menores de edad.

La familia vive hacinada en una casa de adobe en La Puntana. Y según el relato de Solís, los hermanos no han recibido asistencia de salud. A su entender, los chicos tendrían que estar con cuidado médico por los antecedentes de TBC que hay en la familia.

Hacinamiento y controles

Juan Pablo Castillo, jefe del Programa de TBC de la provincia, explicó las cuestiones técnicas sobre la situación del diagnóstico de la enfermedad en niños respecto de los adultos. Sucede, dijo, que es en la adultez donde el diagnóstico es más claro.

“Si la mamá falleció, depende del tiempo que haya tenido contacto, se hacen controles a los niños cada seis meses”, aclaró al hacer un panorama más general de cuando aparece la enfermedad. En este punto, indicó que los signos de alarma son el estado nutricional o peso de los chicos, además de si aparecen infecciones respiratorias.

El hacinamiento es un factor”, respondió ante las consultas. En esta condición existe mayor probabilidad de contagio. Insistió que es necesario contar con la mayor ventilación e ingreso de luz solar posible para disminuir el contagio. Y pidió a la población en general estar atentos ante una tos que dura más de 15 días seguidos, para hacerse el examen.

En cuanto a los números, Castillo indicó que en 2018 la provincia contó con un pico aproximado de 800 casos, ubicándose el 50% de los pacientes enfermos en Salta Capital. Sin embargo, por índice poblacional, la zona norte (en donde se encuentra Santa Victoria Este) es una de las que tiene mayor cantidad de casos cada mil personas.

Fue Dorigato quien sostuvo que se dispuso que la semana que viene Castillo vaya a supervisar a los chicos a la zona. “Ya tienen asistencia alimentaria”, agregó.

“Tienen cien mil maneras de cubrirse”

Según Dorigato, desde la gerencia del Hospital de Santa Victoria le comunicaron que los chicos “quedaron a cargo de su tío”. Otra vez el oficialismo acusó al adulto responsable de no llevarlos a los controles ni permitir que los controlen. “El mayor de 18 años no quiso internarse”, sostuvo la funcionaria al referirse a quien falleció, según Solís, aunque ella desconocía el deceso.

Siempre los de Salud Pública cuando se presentan estos casos buscan muchas excusas y cosas para defenderse… ellos tienen cien mil maneras de cubrirse cuando se ven acorralados, cuando los critican, cuando no hacen el trabajo que deben como personal de Salud”, fueron algunas de las definiciones de Solís ante las repreguntas sobre las afirmaciones de los funcionarios de Salud.

Una vez más salió en el relato la necesidad de que les crean. “Yo sé la realidad. Lo que yo cuento no lo invento”, afirmó. "Hace muchos años vi un caso de una chica con demora de parto. Llamamos a la ambulancia. No se hizo presente, no llegó, la chica seguía con los dolores”. Ante la falta de respuestas llamó al 911 y pasó el diagnóstico de la enfermera del Centro de Salud. Desde Emergencias se gestionó el vuelo sanitario, que llegó recién al otro día a las 16. 

Antes de la llegada del vuelo “se hizo presente quien era en ese entonces gerente del Hospital diciendo que él fue quien llamó al vuelo para que lleve a la paciente”. La chica fue trasladada en estado muy grave “y al otro día nos enteramos que falleció en Salta”. Frente a las consecuencias “ese gerente lo que hizo fue ir a la Policía. Dejó un escrito o exposición para cubrirse diciendo que no pudo evacuar a la paciente porque los caminos estaban feos y no tenía ambulancia disponible”.

Para Solís, como dijeron ya otros referentes del Pueblo Wichí, “lo que hacen es abandono de personas”. El cacique entendió que si realmente existe un obstáculo por parte de la comunidad para que se deje de atender a los chicos en la Salud “entonces que presenten las pruebas… pero acá no vi que se acerque algún personal de Salud para ver a los chicos y en qué estado se encuentran”, afirmó.

Más necesidades

Solís mencionó entre las necesidad de la comunidad la posibilidad de contar con una ambulancia para el Centro de Salud de La Puntana. “Hace tres meses nos sacaron la ambulancia y no se adónde la llevaron. La necesitamos, porque estamos a 50 kilómetros del Hospital”, recordó.

En conferencia de prensa, la ministra de Desarrollo Social, Verónica Figueroa, aclaró este lunes que el alimento no llega de manera permanente sino “una vez al mes”. Solís describió que hay familias a las que los bolsones “no les duran ni tres días” y se preocupó por los hermanos que quedaron huérfanos. “Yo en mi caso voy a pescar, vendo leña, o tengo algún trabajito para que mis hijos coman. Pero en este caso no hay quien lo haga”. Suplicó por la llegada de agentes que analicen el tema social para que hagan un “informe socioeconómico” para evaluar la situación en la que se encuentran los hermanos del chico que falleció.

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