Entrevista a la Ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta

"Hay que trabajar en la exclusión de los varones violentos y no en el refugio de las mujeres víctimas"

Ante la crisis de cuidados y violencia machista que provoca  durante el aislamiento, la funcionaria asegura que la ausencia de su ministerio en el comité de crisis no significa desatención de la situación de las mujeres y las personas Lgbttiq y que está convencida de que es necesario un cambio de paradigma en relación a cómo terminar con las situaciones de violencia en curso. Asegura que hoy, ante la coyuntura, están realizando "intervenciones artesanales" para garantizar derechos.
Imagen: Jose Nico

Mientras se definía la continuidad del aislamiento obligatorio, este lunes la ministra de Mujeres, Género y Diversidad Elizabeth Gómez Alcorta fue convocada a Olivos por el presidente Alberto Fernández. Los femicidios –en marzo hubo 34- fueron el tema primordial. El confinamiento generó un 39% de aumento en la demanda a la línea 144 –el instrumento del Ministerio en violencia machista-, de las cuales el 35% son vía whatsapp. Asegura que allí se ampliaron recursos, y que se están incorporando otras 20 operadoras. Gómez Alcorta subraya que el abordaje de los femicidios es “multiagencial” y asegura que es inminente una reunión con los ministerios de Seguridad y Justicia para coordinar acciones. Sabe que cada femicidio es “desesperante”, pero asegura que la coordinación de acciones tiene las complejidades de una articulación entre jurisdicciones. Las políticas de cuidados y los peligros del “QuedateEnCasa” para miles de mujeres son dos de los ejes que –asegura- apuntaron a instalar en la agenda gubernamental, y pone como ejemplo la intervención en pos el derecho de las trabajadoras de casas particulares a licencia con goce de sueldo, la intervención para el traslado de los hijos con el padre no conviviente, el refuerzo del 144 que sumó la posibilidad de enviar un whatsapp. La entrevista se realiza por zoom. Su hijo Milo, de 9 años, canta y la ministra le pide que por favor, no lo haga, porque la desconcentra. “Entre limpiar, cocinar, trabajar en casa, ocuparme de los pibes, hacer que hagan la tarea. Es inhumano, lo vivo en carne propia. Mi sensación es que no se puede. Soy docente universitaria, sigo dando clases, así que el viernes tomé recuperatorios por videollamada, hacer todo con los pibes en la casa, cocinar. Dejo una reunión con las ministras de Latinoamérica y pongo la mesa”, narra la sobrecarga que –como ella- sufren miles hoy en la Argentina. Muchas otras, además, salen a garantizar la alimentación de todo el barrio. Las políticas a largo plazo que definía como líneas de acción para su cartera antes de la crisis por el coronavirus se chocaron con las urgencias. Cuenta que gestionaron 3229 planes Hacemos Futuro para población travesti trans y otros 300 para mujeres en situación de violencia. “Es un trabajo casi artesanal, estamos resolviendo caso por caso”, asegura, al tiempo que considera que la ausencia de su Ministerio en el Comité de Crisis por la pandemia no es obstáculo para que el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, siga “cotidianamente” los números de la violencia machista. Hay otra forma de verlo, distinta a la de la ministra: esa ausencia demuestra que todavía, la situación de más de la mitad de la población no forma parte de las decisiones estratégicas de un Estado en una situación de crisis sanitaria y económica inédita.

--El número de femicidios del primer trimestre del año vuelve a poner el acento en por qué el Estado no logra acciones concretas para reducir los asesinatos de mujeres.

--Esta semana hicimos un pedido al Observatorio del Ministerio, tomando el registro de la Corte, que es el que tiene fuentes primarias más confiables. Desde 2015 cuando sale el primer registro hasta ahora, vienen bastante estables. Si uno toma los otros registros de femicidios, los de la sociedad civil, para marzo de 2019 hubo 33 femicidios y para marzo de 2020 hubo 34 femicidios, el número es idéntico. Hay algo que está dando vueltas sobre que en este período tan particular, se incrementaron enormemente pero no. Son altos, establemente altos. Nosotras estamos convencidas de que el único modo de abordar a los femicidios, que es un fenómeno que tiene una base muy fuerte en lo cultural, centralmente es en la alta tolerancia de la violencia machista que tenemos en la región sobre todo, no solamente en la Argentina y en los altos niveles de impunidad que hay en relación a la violencia de género o por motivos de género, como estos dos grandes indicadores, que es imposible suponer que un abordaje que no esté vinculado con una mirada, por un lado con una pata en políticas culturales, para desarmar estereotipos, o para trabajar en seguir desarmando estereotipos y por otro lado en políticas claramente de igualdad muy vinculadas a la autonomía económica, en autonomía física y autonomía de las decisiones de las mujeres y una pata muy fuerte en clave de la intervención de la seguridad en los hechos de violencia y una pata muy fuerte en clave de la intervención judicial en los hechos de violencia, si vos no podés tener una mirada integral en este sentido, podríamos incluir otras en términos de comunicación, de salud, pero digo estas tres patas que para mí son de tres ministerios, es muy difícil pensar que vas a poder reducir la tasa de femicidios cuando es algo tan estructural. (…)

--¿Por qué no se incluyó al Ministerio de Mujeres en el comité de gestión de la crisis si tiene una afectación tan clara justamente sobre las mujeres y las identidades feminizadas?

---Inicialmente estuvo puesto en un foco sanitario y económico y creo que durante una parte importante de los encuentros se trabajaron cosas muy puntuales. Nosotras estuvimos aportando constantemente información. La información y los problemas que había que tener en cuenta, nosotras fuimos sintiendo que estuvieron presentes. Ese fue para nosotras un foco y un eje de preocupación, después, si esa presencia es presencial o es a través del jefe de gabinete, y no solo del jefe de gabinete, porque hemos estado en contacto con otros ministros, con Vilma Ibarra, con Cecilia Todesca particularmente en estas semanas. El vínculo ha sido fluido.

-Entiendo que la ministra de Mujeres no decidió la conformación de ese comité. Pero eso también da la pauta de que no se contempló el impacto del confinamiento tanto en violencia como en políticas de cuidado y eso es urgente.

--Sí y no. Porque en el marco de esta emergencia, donde las políticas estuvieron totalmente focalizadas en todos los Ministerios a la emergencia, nosotros convocamos, y lo hicimos porque tenemos el aval político, al segundo encuentro de la mesa interministerial de cuidados, enfocado pura y exclusivamente a la emergencia, donde estuvo el Ministerio de Economía, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Trabajo, Afip, Anses y Andis (agencia nacional de discapacidad). Hay algo de lo que se hizo que nos dio la posibilidad de incidencia, las aclaraciones que fuimos charlando a medida que fueron siendo necesarias, tanto a los progenitores no convivientes o al trabajo conjunto con la comisión nacional de casas particulares, que funciona con el Ministerio de Trabajo, nosotros articulamos junto con ellos y con sindicatos, pero estoy queriendo decir la articulación intraministerial centralmente, donde trabajamos una campaña para que la cuarentena sea con derechos, cómo trabajar la difusión de las líneas de denuncia, los canales de denuncia que son del Ministerio de Trabajo. Yo estoy muy rayada con eso. Hay una cosa de clase ahí que me resulta impresionante, la cantidad de trabajadoras de casas particulares obligadas a quedarse durante la cuarentena trabajando. Por eso, para nosotras ese fue un tema muy importante y por ejemplo esta comisión nacional de casas particulares también integró la mesa interministerial que hicimos el 25 de marzo, a menos de una semana de la cuarentena, para pensar dentro de los Ministerios y transversalmente las políticas que nos tenemos que dar en la emergencia. Yo tengo la sensación de que los temas que teníamos obligación de poner en la agenda de la emergencia, fueron puestos, y hemos tenido bastante buena recepción en el marco de todas las medidas que se fueron tomando muy paulatinamente. Hay que ir cubriendo muchas necesidades concomitantes, y muy urgentes, que es la situación que estamos atravesando.

--Este año hubo más muertes por femicidios que por Covid 19 (hasta ahora). ¿No es el momento de convocar a una mesa de crisis permanente sobre violencia?

-- En relación a los femicidios hay que pensar que hay que darse una política que sea multiagencial, muchos años no hubo plan nacional de femicidios y durante 2019 el macrismo presentó un plan nacional de reducción puesto en cabeza pura y exclusivamente del Ministerio de Seguridad. Nosotros entendemos que efectivamente hay que darse una política nacional, teniendo en cuenta que las políticas nacionales, como tanto los poderes judiciales como las fuerzas de seguridad, son provinciales, hay que tener después articulación con las provincias. Esa es la particularidad de un estado federal, no es que el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Justicia y el Ministerio de las Mujeres de la Nación hace un plan y con eso se resuelve. Porque más allá de toda la cuestión exclusivamente cultural en sí mismo, que ahí sí hay una tarea muy grande, después los poderes judiciales que intervienen en las medidas de prevención y la atención en comisarías, eso es de las provincias, y el primer nivel de atención es municipal. Sí entendemos que tiene que ser multiagencial y sí pensamos que esas políticas integrales interministeriales tienen que tener una decisión muy fuerte de coordinación con las provincias. Hacia ahí es hacia donde nosotros apuntamos. Efectivamente, hay más casos de femicidios que de Covid 19 pero el año pasado sin coronavirus a esta altura del año teníamos el mismo número de femicidios.

Hacia ese camino es el que estamos trabajando, habíamos empezado a trabajar antes de fines de febrero, comienzos de marzo, y en el marco de esto tomamos la decisión de continuar trabajando porque son esas cuestiones de políticas públicas que son esenciales más allá de la emergencia y que hay que avanzar. Con las áreas de género provinciales, ya sean las que tienen ministerio como las que no tienen ministerio y son secretarías o subsecretarías, lo cierto es que venimos trabajando muy articuladamente más allá del signo político de los gobiernos locales. Lo destaco mucho, hay algo ahí que tiene que ver con la temática, que hace que efectivamente trabajemos codo a codo, nunca mejor dicho en este contexto, intercambiamos información, recursos, en este contexto de emergencia hemos tenido que hacer traslado de mujeres en situación de violencia por varias jurisdicciones provinciales, y además con un intercambio muy fluido de información y de los pocos recursos que todos los estados están teniendo hoy, los municipales, los provinciales y el nacional.

--Ante ese recorte ¿cuál es la respuesta que están dando a situaciones de riesgo y emergencia?

-- En los casos en los que se requirió la derivación inmediata al 911, más allá de las tareas que puedan tener las distintas policías en el control de la cuarentena, la verdad es que en algún caso hubo alguna demora pero en general hubo buenas respuestas. Y después, la línea 144 es una línea de asistencia y de atención en el momento. No es para hacer denuncias judiciales, es un lugar centralmente de escucha por eso nosotros aclaramos que puede llamar alguien del círculo de confianza de una persona, un vecino, una amiga o un amigo de alguien que se encuentra en esa situación, en ese contexto lo que se hace es una derivación según el tipo de necesidad de quien esté llamando y de cuál sea la situación en particular. Por eso las derivaciones hoy son mucho más artesanales porque hay menos dispositivos disponibles. Una parte importante de lo que tuvimos que hacer con la línea 144 fue readaptar ese recursero que tenemos en una situación habitual y ver qué de eso en cada provincia y jurisdicción se encuentra trabajando. En general siempre hay guardias, así que lo que estamos haciendo son derivaciones mucho más directas, personales y en ese marco decidimos, que ya empezamos hace unos días, fortalecer los vínculos con las redes territoriales porque de lo que sí somos conscientes es de que en los barrios puede ser que alguna dependencia estatal, no esté yendo pero las mujeres, las compañeras, los dispositivos comunitarios siguen estando porque están ahí, entonces, una parte importante del trabajo que estamos haciendo es fortalecer ese vínculo porque nos permite a nosotras derivaciones más directas y a las compañeras y a quienes trabajan en esos lugares un diálogo más directo con el Ministerio. Ese vínculo que siempre es importante, se vuelve un vínculo esencial.

--Justamente, las mujeres de los sectores populares están absorbiendo una enorme demanda en condiciones de mucha precariedad ¿qué se hace para atender esa situación?

--Obviamente. Ahí hay un trabajo por hacer con Desarrollo Social de Nación, en los casos, pero también estamos viendo que en varias provincias hay distintos programas que son centralmente de asistencia alimentaria. Ahí veía que Fernanda Raverta (ministra de Desarrollo Social de provincia de Buenos Aires) estaba haciendo una presentación y que efectivamente es demanda concreta y urgente, que está vinculada al hambre, y como suele suceder, en todas las circunstancias, uno lo puede pensar en clave de los últimos años cuando el estado se corre lo que se refuerzan son los roles comunitarios de las mujeres como cuidadoras, que cuidan no solamente en términos de trabajo de cuidados sino también en el alimentar. Creo que ahí hay, es parte de la realidad que hoy estamos atravesando, por eso para nosotras ese vínculo más cercano y más estrecho con esas redes. Tuve una reunión con organizaciones de la sociedad civil, con la Banca de la Mujer del Senado, la semana que viene con la comisión de familia y de la Mujer de la Cámara de Diputados, en paralelo se están llevando reuniones con las organizaciones sociales, con los sindicatos. Hay un punto donde sentimos que en el marco del aislamiento, el Ministerio tiene que tener los vínculos más directos con todo el mundo, porque el modo en que hoy estamos pudiendo intervenir es ese, frente a una necesidad estamos resolviendo caso por caso, nos llaman: no puede hacerse una nena embarazada víctima de una violación una ILE, y la subsecretaria está interviniendo ahí, se convirtió en una política mucho más artesanal, de ver cómo resolvemos, hay un desalojo de mujeres trans en tal lugar entonces Alba Rueda va a ver cómo articula con la Defensoría, porque es lo que nos demanda el momento.

--Además, las medidas deben apuntar a excluir al agresor ¿están avanzando con eso?

--Coincidimos plenamente en que tenemos que tender es a un cambio de paradigma, que en las situaciones de violencia no sea la mujer con les hijes quienes tengan que irse del hogar, ahora también sabemos que las intervenciones vinculadas a los varones agresores, en general funcionan cuando hay una intervención del Poder Judicial. El otro día me decía la ministra de Córdoba, Claudia Martínez, que ellos tienen un centro de varones que en Córdoba atiende a 800 varones, derivados por el Poder Judicial. Tienen que ir, en algunos casos un par de veces a la semana, y me contaba que se estaba haciendo un sistema de seguimiento en el marco de la emergencia, a esos varones. Nosotros venimos pensando cuáles son los mejores dispositivos que existen para promover espacios de masculinidades diferentes como modo de la prevención. En el marco de la asistencia y la protección hay que trabajar en la posibilidad de la exclusión de los varones violentos y no en el refugio de las mujeres víctimas. Lo cierto es que para eso necesitamos una intervención fuerte del Poder Judicial, y creo que hacia donde hay que trabajar. Incluso Mariela Labozzetta, que está a cargo de la UFEM, en una reunión que tuvimos hace dos semanas donde también estuvo la Oficina de Violencia Doméstica y la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, la Defensoría General de la Nación, la ministra de Justicia Marcela Losardo y yo, ella planteaba que había que pensar en lugares para las exclusiones de varones en contextos como este.

--¿Alcanza la oferta de los refugios para mujeres que deben irse de su casa porque están en riesgo?

--Nosotros tenemos una red nacional de refugios, que son entre 120 y 125 hogares y refugios, la inmensa mayoría son municipales, algunos son provinciales, algunos de la sociedad civil y de organizaciones religiosas. Venimos haciendo el control desde antes del aislamiento preventivo y en general hay disponibilidad. Además, varios sindicatos pusieron a disposición los hoteles sindicales para poder asistir a mujeres y sus hijes y también hemos tenido algún ofrecimiento desde el Ministerio de Turismo de Matías Lammens, para conveniar con hoteles en algún lugar donde no había refugios. Todos esos recursos nosotros los pusimos a disposición de las provincias y no han sido requeridos. Sí hay demanda. En general, las intervenciones que hemos hecho nosotros desde la línea 144, en caso de necesidades de mujeres que se han ido de sus hogares durante la cuarentena, todas han sido acompañadas o trasladadas a casas de familiares, en general lo que se busca es que la mujer vaya a algún lugar de su círculo de confianza antes que a centros integrales o refugios. Todos los acompañamientos que hicimos en los últimos diez días, que hemos hecho varios, fueron a casas de conocidos o personas de su círculo de confianza.

--Ustedes lanzaron la política del barbijo rojo que despertó fuertes críticas en organizaciones feministas por diferentes razones. Porque si se trata de un código secreto, no debería difundirse y porque sobrecarga a trabajadoras de farmacia, entre otras.

--Hubo algún tema ahí más en clave de comunicación. El barbijo rojo no es una clave secreta, porque si no, no lo vamos a anunciar en la televisión. Esto me parece elemental. Dicho eso, nosotros entendemos que las farmacias es uno de los servicios que está en todos los pueblos, los lugares donde no hay otros servicios o están muy reducidos, digo en clave de género, la idea de barbijo rojo es un canal más en clave de solidaridad. Si nosotros estamos diciendo en todos lados, que el vecino que escucha una situación de violencia, hoy que estamos todos en nuestras casas, puede llamar al 144 y si cree que hay una situación de riesgo tiene que llamar al 911, es algo que estamos apelando en particular en este contexto de aislamiento, encontrar un canal donde una mujer pueda acercarse y pedir ayuda, sobre todo porque lo que hacemos es que la mujer identifique un lugar más, para acercarse, o por teléfono o ir cuando está yendo a hacer las compras, o a comprar algo. Nadie le pediría y no fue puesto en esa clave, que el farmacéutico o la farmacéutica tenga que hace runa intervención, lo único que se le está pidiendo es que llame a la línea 144. Te voy a contar distintos ejemplos de cómo vino funcionando, y cómo nosotros tenemos la recepción. Hubo farmacéuticos que llamaron al 911, con una buena intervención, ni siquiera al 144. Hubo algunos casos, uno creo que fue en Córdoba, donde el farmacéutico llamó a la línea local, un teléfono de asistencia local. Perfecto, esa es la lógica. Hubo otros casos donde el farmacéutico para no llamar, lo que hizo fue que le prestó el teléfono, llamó la mujer. Nosotras entendemos que es un canal más que está abierta para un pedido de ayuda. No se le pide otra cosa a los farmacéuticos. Para nosotras es un recurso más, en ningún momento pensamos que eso podía resolver. Hubo pedidos para que el Barbijo rojo se amplíe a supermercados, pero tenemos problemas logísticos para hacerlo.

--Por qué así como el mensaje del estado es tan fuerte en cuanto al Quedate en casa, no se subraya con la misma prioridad la intolerancia a la violencia machista.

--Estamos pensando algunas campañas de difusión masiva para colocar el tema de la violencia en un lugar central.

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