El ilustrador francés se presenta en el Filbita

Laurent Moreau: "A veces las palabras son superfluas"

Su obra se basa a menudo en la mera ilustración, con un exquisito trabajo en el detalle. Este sábado podrán verse sus métodos de trabajo a través del cabnal de YouTube del festival.
"La motivación es el dibujo mismo, las ganas de dibujar", dice Moreau."La motivación es el dibujo mismo, las ganas de dibujar", dice Moreau."La motivación es el dibujo mismo, las ganas de dibujar", dice Moreau."La motivación es el dibujo mismo, las ganas de dibujar", dice Moreau."La motivación es el dibujo mismo, las ganas de dibujar", dice Moreau.
"La motivación es el dibujo mismo, las ganas de dibujar", dice Moreau. 

El Festival de Literatura Infantil Filbita, que inició este viernes y se extenderá hasta el sábado 24, tiene entre sus objetivos tender puentes entre el público local y la obra de escritores e ilustradores de otras latitudes. En ese marco, y gracias al apoyo del Instituto Francés de Argentina, las familias lectoras podrán conocer más acerca del autor e ilustrador francés Laurent Moreau, este sábado, a las 19, a través del canal de YouTube Filba Literatura.

Nacido en Bretaña en 1982, el joven Moreau se especializa en contar historias con sus dibujos, y el encuentro virtual ofrecerá la posibilidad de conocer su taller, su mesa de trabajo y las particularidades del estilo que le imprime a sus trabajos. “Me hubiese encantado haber ido a Buenos Aires, pero lamentablemente no ha sido posible”, comenta el autor y dibujante en diálogo con Página/12. Su obra se caracteriza por historias enteramente dibujadas, sin texto, donde los detalles se llevan el protagonismo. Eso es lo que se observa en dos de sus libros disponibles en el país, y editados por Pípala, sello especializado en libros álbum: Día de pesca (2011) y Sueños en la noche (2018), destinados ambos a lectores de todas las edades.

Día de pesca sigue el trayecto de un viajero que atraviesa la ciudad en su bicicleta para ir a pescar. En el camino, antes de llegar a destino, distintas situaciones y anécdotas lo acompañan. “Estas obras son parte de mis primeros proyectos de libros”, señala Moreau. “Comencé a trabajar en Día de pesca cuando era estudiante en la escuela de arte. Para este libro, había dibujado un paisaje de la ciudad, vista desde arriba, en las hojas de un cuaderno. Y allí dibujé a un hombre que se desplazaba en bicicleta. Me pareció divertido y así dibujé las siguientes páginas, con el recorrido que iba haciendo. Podíamos seguir al hombre como en una toma de secuencia cinematográfica. La motivación para este libro fue el dibujo mismo, las ganas de dibujar”.

Mientras allí se narra la vida diurna y el movimiento vertiginoso de la ciudad, en Sueños en la noche el relato transcurre en la intimidad del hogar, y retrata con una creatividad alejada de lo convencional la experiencia de los más pequeños al irse a dormir. “Tomé como inspiración mi propia historia. Cuando era niño, en la oscuridad de mi habitación, con la puerta entreabierta, los muebles y juguetes se convertían en sombras y siluetas que me producían un poco de miedo. Esto me marcó, y por mucho tiempo tuve miedo a la oscuridad. Más tarde, ya adulto, tuve  problemas de insomnio que me perturbaron bastante. Y por eso quise dibujar en negro sobre el tema del dormir y el inconsciente. Y poco a poco, esta historia fue cobrando vida”, comparte el artista, que vive en Estrasburgo, donde reparte su tiempo entre sus dibujos y su oficio de músico.

-¿Cómo surgió el deseo de dedicarse a la ilustración?

-Dibujo desde que soy niño, como todos los niños. En algún momento, algunos dejan de dibujar, y otros continúan haciéndolo. Yo jamás dejé de hacerlo. Siempre me dijeron que dibujaba bien y, sin lugar a dudas, eso ayudó. Pero fue mucho más tarde que entendí que con el dibujo podía hacer una carrera y vivir de ello. La historieta era un universo que no me convencía del todo, entonces me evadía con el mundo de los libros ilustrados de literatura juvenil, sintiendo que, a través de los dibujos que descubría, cada historia se volvía un mundo más familiar. Más tarde, tomé cursos de ilustración en una escuela de arte y así fue que comprendí que se podían contar historias a través de la ilustración.

-En tus libros las ilustraciones están llenas de detalles, y eso requiere de una observación atenta y activa de quien accede a cada historia. Por otro lado, como en un Día de pesca, la historia no es lineal, múltiples hechos se desarrollan en simultáneo. ¿Por qué estas decisiones de trabajar sobre el detalle?

-Cuando era pequeño, me gustaban mucho los libros llenos de detalles. Fui muy influido también por el autor e ilustrador norteamericano Richard Scarry. Me encantaba poder descubrir nuevos pequeños elementos en las imágenes, y eso se refleja en mis proyectos.

-¿Qué desafíos representa la ilustración cuando ésta aparece en sí misma para contar una historia, y no sólo para acompañar un texto?

-Las ideas suelen venir del dibujo mismo, impulsadas por las ganas de dibujar. Me siento mucho más cómodo con el dibujo que con las palabras. Dibujo mucho más que lo que escribo. Cuando trabajo en un libro, suelo tener la sensación de que las imágenes son suficientes para narrar una historia, que no hacen falta las palabras, se vuelven superfluas. Para mis libros con texto, suelo terminar el texto cuando el libro ya está ilustrado. Algunos proyectos se prestan mejor al silencio que otros. En el caso de Sueños en la noche, fue evidente que era una historia sin texto escrito. Deseaba trabajar sobre un libro silencioso, como es para mí el momento del sueño.

-¿Cuál es el nivel de expansión del libro ilustrado en Francia?

-Los libros ilustrados tienen mucha y muy buena recepción en Francia. Hay muchas editoriales que trabajan con libros infantiles y juveniles y muchas librerías especializadas en libros ilustrados. También hay muchos festivales y eventos alrededor de lo que es el libro infantil y juvenil y la ilustración, parecidos a lo que es el Filbita.

-¿Qué devolución y recepción por parte del público han tenido tus libros en la Argentina?

-No sabía mucho sobre cómo habían sido recibidos mis libros en la Argentina. Pero hoy, gracias al FILBITA, al sello Pípala y al Instituto Francés, me doy cuenta de que han sido muy leídos y apreciados. Me da alegría imaginar a pequeños niños y niñas argentinas leyendo mis libros. Me da mucha satisfacción. 

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