“La librería comercial más bella del mundo” cumple veinte años; pero el edificio actual, donde está El Ateneo Gran Splendid, en la avenida Santa Fe 1860, tiene más de un siglo. El empresario austríaco Max Glücksmann (“hombre de suerte”, según la traducción del apellido) inauguró en mayo de 1919 el cine-teatro Gran Splendid sobre los cimientos de lo que fue el Teatro Nacional Norte, un espacio donde anteriormente funcionó una fábrica de carruajes. Carlos Gardel grabó para el sello Nacional Odeón que Glücksmann había instalado en el mismo edificio. En el mismo lugar también se iniciaron las transmisiones de Radio Splendid y a partir de 1926 fue escenario de innumerables estrenos cinematográficos. Y romances, como el de la poeta Alfonsina Storni con el escritor Horacio Quiroga. A principios del 2000, el Grupo Ilhsa –dueño de las librerías Yenny, la editorial El Ateneo, el sitio web Tematika y la revista Quid- invirtió tres millones de pesos en la remodelación y mantuvo la ornamentación intacta del antiguo cine-teatro, los balcones originales, la cúpula pintada y el telón de terciopelo.

Antes de la pandemia la librería –punto turístico en los recorridos de la zona sobre todo para los extranjeros- recibía unas 3.000 visitas por día. Ernesto Sabato, Mario Vargas Llosa, el actual presidente de Francia, Emmanuel Macron, Paul Auster, Siri Hustvedt, Arturo Pérez-Reverte, Abelardo Castillo y Alan Pauls, entre tantos otros, recorrieron la librería, presentaron un libro, participaron de algún ciclo o firmaron ejemplares. En 2008 el periódico británico The Guardian eligió a El Ateneo Gran Splendid como la segunda librería más hermosa del mundo. En 2019 fue considerada la librería comercial más bella del mundo por National Geographic. “En ningún escenario de celebración pensamos jamás en una pandemia mundial que nos llevó a estar cerrados por más de cuatro meses y a estar aún hoy trabajando con aforo, lo que reduce fuertemente la capacidad de venta. El foco hoy está puesto en subsistir como librería y como empresa”, cuenta Adolfo de Vincenzi, director general del Grupo Ilhsa, a Página/12.

El Ateneo Grand Splendid volvió abrir sus puertas el pasado 3 de agosto. “Las librerías enfrentan varios desafíos. Creo que el desafío que hoy tiene el retail tradicional contra el online, en el libro en particular, es menos amenazante. Sin ninguna duda, con todas las librerías cerradas, la única forma de acceder a los libros era online, pero ya abiertas no es tanta la gente que está dispuesta a pagar casi un 50 por del precio del libro por la entrega", plantea De Vincenzi. "Hace también veinte años que venimos monitoreándolo, ya que tuvimos el primer sitio de venta online Yenny.com, que después pasó a llamarse Tematika.com. Por otro lado los e-books que nacieron como una gran amenaza, hoy ya dejaron de serlo y conviven con el libro de papel sin problemas”.

Veinte años no es nada, como cantó Gardel. “Ser hoy la librería abierta que salió dos veces como la librería más hermosa del mundo, ya que en la encuesta de The Guardian la primera cerró, nos lleva a ser permanentemente muy estrictos y exigentes; es algo que sentimos muy nuestro y que nos obliga a defender. Se tarda mucho en construir una imagen como esa y muy poco para perderla”, advierte el director general del Grupo Ilhsa. “El Ateneo Grand Splendid es una librería que figura en todas las guías de turismo locales y extranjeras de Buenos Aires; es el lugar por excelencia para los amantes de los libros, pero también veíamos diariamente micros que paraban con contingentes de turistas que querían conocerla. Nosotros estamos enfocados en darle al lector la experiencia más completa posible: poder hojear un libro en nuestros livings, llevar un libro al bar y tomar un café, como también ofrecer un sector dedicado a los niños para que los padres introduzcan a sus hijos en la lectura”.

De Vincenzi festeja los veinte años y desea volver a trabajar con normalidad en 2021. “Se hace muy difícil responder a nuestras obligaciones estando abiertos con restricciones. Yo entiendo perfectamente que hay que cuidarse, pero la subsistencia es muy difícil", aclara. "Además somos el único eslabón de la cadena del libro que no puede tomar el IVA como crédito fiscal, lo cual genera no sólo una gran desigualdad, sino también una pérdida de rentabilidad muy grande”.