Pese a la pandemia, el coeficiente Gini bajó de 0,439 a 0,435

La desigualdad se redujo en 2020

La brecha de ingresos se mantuvo sin cambios. El 10 por ciento más rico gana 21 veces más que el 10 por ciento más pobre.
Casi un cuarto de las personas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.  Casi un cuarto de las personas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.  Casi un cuarto de las personas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.  Casi un cuarto de las personas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.  Casi un cuarto de las personas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.  
Casi un cuarto de las personas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.   

La distribución del ingreso durante el cuatro trimestre del 2020 mejoró con respecto al mismo periodo de 2019. A pesar de la pandemia mundial, el coeficiente de Gini indicó una caída de la desigualdad y la brecha de ingresos se mantuvo igual. De todos modos, no hay mucho que festejar en ese statu quo: los ingresos del 10 por ciento más ricos de la población siguen siendo 21 veces más altos que los del 10 por ciento más pobre y casi un cuarto de las personas relevadas reciben ingresos por debajo de 20 mil pesos.  

La suma total de ingresos de la población aumentó apenas un 19,6 por ciento entre el cuarto trimestre de 2019 y 2020, lo que implica una fuerte contracción en términos reales (como referencia, la inflación durante el periodo fue de 36,1 por ciento). El decil más pudiente, con ingresos por encima de los 65 mil pesos, se llevó el 30,8 por ciento del total de los ingresos percibidos en el cuatrimestre, mientras que el más bajo, con ingresos hasta 8 mil pesos, obtuvo 1,3 por ciento de los ingresos totales. 

Los datos los difundió este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) en su informe trimestral sobre la Evolución de la distribución del Ingreso, que calculó que en los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec (que reúne a 28,7 millones de personas) hubo 16,8 millones de personas que reciberon ingresos tanto laborales como no laborales (pensiones, jubilaciones, rentas o subsidios) durante el cuatro trimestre de 2020, lo que significa una caída de 2,9 puntos porcentuales en la población perceptora de ingresos respecto a igual período de 2019. En tanto, hay 11,8 millones de personas relevadas que no perciben ingresos.

El ingreso medio individual de la población con ingresos fue de 33.306 pesos. Pero este promedio esconde varias diferencias según el tipo de ingreso y el género. Mientras los asalariados (8,1 millones de personas) tuvieron un ingreso medio de 36.246 pesos, entre los no asalariados (3,4 millones) el ingreso medio bajó a 25.729 pesos. En tanto los varones tuvieron un ingreso medio de 37.910 pesos, mayor que las mujeres que percibieron en promedio 28.937 pesos. 

El aumento interanual de los ingresos del grupo que recibe algún ingreso fue de 26,1 por ciento. En el caso del estrato bajo (deciles 1 al 4) , el aumento interanual observado fue de 30,4 por ciento; y tanto en el estrato medio como en el estrato alto, el aumento interanual fue de 25,4 por ciento. 

El ingreso promedio de las personas asalariadas con descuento jubilatorio fue de 44.613 pesos (con un alza interanual del 30,3 por ciento), mientras que en el caso de aquellas sin aporte previsional, equivalió a 18.676 pesos (+27,9 por ciento interanual).

En el caso de los hogares, los ingresos laborales representaron el 72 por ciento de los ingresos totales, mientras que los ingresos no laborales alcanzaron el 28 por ciento restante, explicado mayormente por las transferencias que el gobierno realizó durante la pandemia. El peso de los ingresos no laborales fue mayor para los deciles de ingreso familiar más bajos, siendo igual al 68,2 por ciento en el primer decil (más vulnerable) y 18,6 por ciento en el décimo. 

El coeficiente de Gini, un indicador sobre cuán desigual es una sociedad, bajó de 0,439 a 0,435 entre los últimos trimestres de 2019 y 2020, lo que implica una menor inequidad. Es decir, la sociedad que dejó el gobierno de Macri era más desigual que una sociedad atravesada por una pandemia mundial. Cabe recordar que este indicador es una relación matemática que tiene al 0 como el nivel de  igualdad absoluta de los ingresos  y al 1 como el de mayor desequilibrio.

Con los datos de pobreza e indigencia aún en agenda debido al impacto que generaron los números publicados por el Indec la semana anterior: la pobreza se ubicó en el 42 por ciento de la población argentina en el segundo semestre del 2020, lo cual implica una fuerte suba con respecto al 35,5 por ciento del mismo período del 2019; una mejora de Gini llama la atención. Una primera explicación podría referirse a que la suba de la pobreza se explica por caída generalizada de ingresos, más que por deterioro distributivo.

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