“Las ausencias de mujeres en los lugares patrimoniales no son neutras”, afirma Jaqueline Vassallo, investigadora independiente del CONICET, profesora en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y fundadora de la Red Iberoamericana de Investigación de Historia, Mujeres y Archivos (RIIHMA).

En su investigación “Tras las huellas de las mujeres malas de tiempos coloniales en el patrimonio cultural de Córdoba (Argentina)”, Vassallo da cuenta de la vida y el paso de “las delincuentes, desobedientes, pobres, trabajadoras y esclavizadas”, es decir, mujeres que “pertenecían a los grupos sociales inferiores del orden colonial” y que “han sido invisibilizadas”.

- ¿Qué se entendía por mujeres “malas” en la Córdoba colonial?

- La definición de mujeres malas que adoptamos para este trabajo es la que desarrolló la historiadora española Margarita Torremocha Hernández, que incluyó a las mujeres que lo eran principalmente por su cuerpo (prostitución, alcahuetería o tercerías, aborto, adulterio e infanticidios), pero también por cometer hurtos, injurias o algunos homicidios. Todos delitos susceptibles de constituir causas que determinasen su puesta en la cárcel. Se trata de una definición asociada a las mujeres delincuentes, que puede ser considerada insuficiente por varias razones. Entre ellas, la cantidad sesgada de delitos que comprende. Además, porque la instancia judicial no era una entidad separada de la realidad social. Y para configurar la reputación, la buena o mala fama de un individuo, entraban en juego no sólo los discursos normativo y judicial, sino también numerosas dinámicas y elementos de los cuales la comunidad no era ajena a la hora de definirla. En una sociedad patriarcal, como la de entonces, había muchas “malas” que quedaron fuera de nuestro análisis, pero la definición nos sirvió para hacer un recorte de los bienes culturales que queríamos identificar.

- ¿Qué desafíos metodológicos y conceptuales implicó ir tras sus huellas?

- En mi trabajo sigo la propuesta de generizar el patrimonio cultural. Es decir, problematizar la visibilización, la recuperación y el registro de documentos de archivo, objetos y restos arqueológicos producidos por las mujeres o vinculados a ellas en unidades de información y museos. En “Malas” me propuse reflexionar sobre las representaciones de género que existen en las salas del museo del Cabildo, de las huellas, presencias o ausencias de estas mujeres en un espacio emblemático de la ciudad de Córdoba, en tanto aparato performativo. Al igual que los libros jurídicos que se refirieron a ellas, albergados en bibliotecas y colecciones instaladas en el edificio del Rectorado antiguo de la Universidad en el que se privilegia la memoria masculina, androcéntrica, bajo apariencia de “neutralidad”. Tampoco fue fácil identificar algunos de los expedientes trabajados en el Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba. El inventario que ofrecía la unidad de información para su consulta sobre expedientes judiciales reproduce las invisibilizaciones que encontramos en las carátulas de algunas causas tramitadas en tiempos coloniales. Los nombres de algunas mujeres no siempre aparecen, pero sí el de sus coautores varones, o se las menciona por el vínculo que tenían con un varón y también suelen quedar comprendidas dentro del genérico “y otros”. Y esto requiere ser leído desde una perspectiva crítica y de género.

- ¿Qué lugar ocupan las "malas" en el pasado colonial cordobés?

- Un número considerable de trabajos ha estudiado desde distintas perspectivas teórico-metodológicas el tránsito de mujeres de Córdoba por diferentes instancias judiciales durante tiempos coloniales, ya que la ciudad también contaba con un tribunal ordinario de Justica eclesiástica y una comisaría de la Inquisición. Sin embargo, la circulación de los trabajos suele quedarse en circuitos académicos, por lo que no llegan de manera sustancial a los museos y bibliotecas locales, que podrían revalorizar el patrimonio que acogen dando cuenta de estas huellas y sus presencias. La identidad de la ciudad de Córdoba tiene como uno de sus pilares fundamentales el pasado colonial, ligado fundamentalmente a la presencia de la Universidad, iglesias, conventos y de ciertas órdenes religiosas, como los jesuitas. La declaración de la Manzana jesuítica como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO reforzó la identidad de “la Docta”. El pasado colonial presente en el imaginario cordobés -“glorioso” por su vinculación con lo “religioso” y “lo culto”-, solo tuvo como protagonistas a varones de la élite, especialmente ligados a la vida religiosa. Cuando las mujeres aparecen en el discurso histórico más tradicional -que lamentablemente muchas veces recogen los museos y los guías turísticos-, están vinculadas a la élite fundadora o a la vida religiosa. De esta suerte, no dan lugar a presencias disruptivas de los “ideales modélicos” establecidos por entonces.

“Creemos que podría pensarse en una archivología feminista, que se aplique en la dimensión política que conlleva la administración de archivos”.

- ¿Cuál es el aporte de incorporar la perspectiva de género al abordaje histórico y a las tareas archivísticas?

- En los últimos tiempos se está trabajando bajo la premisa de “generizar” los archivos, ya sea creando unidades de información especializadas o proponiendo, por ejemplo, nuevas lecturas sobre instrumentos de descripción de fondos documentales que se encuentran en unidades de información no especializadas. Las invisibilizaciones que reproducen o contienen los instrumentos de descripción dificultan el acceso a la información. En este proyecto, nos obligó a consultar cada uno de los expedientes para saber si hubo o no una mujer involucrada en un caso, para luego poder trabajarlo. Por esto, creemos que podría pensarse en una archivología feminista, que se aplique en la dimensión política que conlleva la administración de archivos.

- ¿De qué forma se pueden llenar los blancos que la historia oficial dejó en relación a estas mujeres?

- Desde hace décadas, en Argentina se viene trabajando en visibilizar a las mujeres en el relato histórico. Se conformaron la Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y en Estudios de Género, y la Red Iberoamericana de Investigación en Historia, Mujeres y Archivos, que nuclean a una enorme cantidad de investigadoras ocupadas en estos temas. El gran desafío sigue siendo la integración de estas investigaciones a la historia general, dejar de ser un capítulo o un apartado en libros o manuales de historia escolar. También, requiere esfuerzos a la hora de trabajar en la comunicación y en el diálogo necesario que debiera existir con trabajadores de museos, bibliotecas y archivos, incluso, con guías turísticos.