Tras la difusión de una decena de denuncias por violencia laboral que se tramitan en distintas instancias -sin respuesta o con actuaciones revictimizantes del organismo principal de ciencia y técnica en la Argentina-, el referente de ATE Conicet de La Plata Flavio Sives manifestó que “esto es parte de una estructura de poder real y simbólico que tiene raíces en un estatuto que lo escribió la dictadura de Lanusse. En 40 años no se ha cambiado”. El dirigente planteó que la mirada “muy verticalista y muy elitista impregnó las relaciones de poder y las relaciones interpersonales del organismo”.

Las denuncias fueron hechas públicas en Las12 por el Colectivo de Trabajadorxs contra la Violencia en Conicet. “Que los sindicatos representen con compromiso y brinden contención a lxs trabajadorxs que deciden enfrentar situaciones de violencia laboral e institucional, avanzando hacia la garantía de derechos fundamentales mediante acciones directas. Que respondan a la necesidad de protocolos específicos para cada caso y, en base a ellos, que organicen la estructura gremial y la pongan a disposición real de quienes la necesiten", reclamaba este colectivo, mediante una carta enviada al presidente Alberto Fernández, al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; al ministro de Ciencia y Técnica, Roberto Salvarezza, a la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, a todo el directorio de Conicet y también a los secretarios generales de ATE, Hugo Godoy y UPCN, Andrés Rodríguez.

Desde ATE, Sives subraya la gravedad de las denuncias, aunque considera que “hay un cambio fundamental entre esta gestión y la anterior. La gestión de Alejandro Ceccatto y Miguel Ángel Laborde (durante el macrismo) fue verticalista y cerrada, no tenía diálogo con los gremios y esta gestión sí tiene diálogo, más allá de este conflicto puntual que estamos teniendo”.

Sancionades

“Este” conflicto refiere a las sanciones definidas el 4 de agosto pasado por el Conicet para siete investigadores del Instituto CRILAR, de Anillaco, La Rioja, con suspensiones de hasta 25 días. En ese centro de investigación, años atrás, un grupo importante de trabajadores envió una carta alertando sobre situaciones de violencia de quien luego fue designado como subdirector. Posteriormente, ese directivo cuestionado ejerció acoso sexual, pero la denuncia terminó sin sanciones, y con el traslado de la persona acosada a otra provincia. Más tarde vinieron los sumarios a investigadores, que derivaron en las sanciones conocidas este mes. Las acusaciones son por “antagonismo” y “desobediencia” entre otras.

Si bien el gerente de Legales, Alan Temiño, desvinculó las sanciones de cualquier movimiento anterior, Sives tiene otra lectura. “Se cometió un error, al confiar plenamente en una división de Sumarios y Legales, cuando nosotros venimos diciendo que el sumario venía con vicios. Faltó escuchar a las partes, o escuchar al gremio que está anunciando que la cosa venía mal”, dice Sives y plantea que se debe anular lo actuado porque “se procedió mal”.

“Este sumario en particular es disciplinador y es punitivista. Para nosotros está totalmente viciado. Además, tenemos otras circunstancias donde hubo acoso sexual, y a los sancionados se les da 10 días de suspensión, mientras a estas personas, por desobediencia, se les da 25 días. Esto muestra a las claras que para Conicet es más importante la obediencia que la violencia”, enfatiza Sives.


Estructuras

El dirigente gremial subraya que el de Crilar “no es el único caso” y enumera que hay situaciones de violencia en Puerto Madryn y en Rosario, entre otras. En la nota de la semana pasada de Las 12 se relataron denuncias de Córdoba, Misiones, Bahía Blanca y Corrientes, que -ante la falta de respuesta en todos los canales, ya sea institucionales como gremiales- derivaron en la formación de un Colectivo de Trabajadorxs contra la Violencia en Conicet, a partir de la campaña Con Violencia no hay Ciencia. El Colectivo es crítico de la actuación sindical, aseguran que ATE no tiene una política activa de defensa a quienes sufren violencias. En verdad, quienes forman parte de ese grupo sienten “desprotección” y aseguran que “no hay un solo trabajador violentade que sea representado por el gremio”. Aseguran que “tampoco disponen de asesoramiento o contención para víctimas”.

Por su parte, Sives se refiere a la necesidad de discutir un nuevo convenio colectivo de trabajo. Mientras tanto, creada por el estado nacional en 2017, existe la Comisión de Igualdad de Oportunidades y Trato (CIOT), que integran los sindicatos. Para el Colectivo de Trabajadorxs contra las Violencias, allí se frenan las denuncias. “La CIOT es un organismo paritario que se crea con el convenio colectivo de trabajo del Estado Nacional, el 216, al cual el Conicet adhiere parcialmente, porque al adherir queda derogado su estatuto, pero jamás hubo una apertura de paritarias para una construcción de un convenio colectivo propio, quedó a medio camino. La CIOT es un organismo en el cual los gremios estamos presentes. Ahora, si a la CIOT no le llegan estas situaciones, o si el organismo opta por resolverlo administrativamente, la CIOT queda por fuera, entonces ahí tenemos una capacidad de acción limitada”, explica el dirigente sindical.

En la carta a las autoridades, el Colectivo de Trabajadores contra las Violencias señaló: “Vemos con profunda intranquilidad que, cuando las situaciones de violencia son denunciadas ante la CIOT, lxs denunciantes son sistemáticamente revictimizadxs y expuestxs a mayor violencia institucional, por lo que los instrumentos administrativos y legales no llegan a constituir una vía para la erradicación de las violencias, sino que parecen dirigirse a defender a lxs opresorxs con indiscutida lealtad. Así, quienes nos desempeñamos en el Conicet seguimos sin encontrar respuesta ante hechos de violencia sistemática”.

Criterios

Desde el ámbito gremial, Sives propone que Conicet revise “los criterios y cuáles son los juicios de valor que se hacen. Parece que es más importante la obediencia que la violencia en sí, y ni hablar de la violencia de género. Es más importante proteger a un pope que discutir si una persona está siendo violentada de alguna manera. Y me parece que hay posibilidades de discusión con esta gestión, que no la había con la anterior, pero lo que pasa es que Conicet no debe actuar corporativamente”.

Sobre la visibilización de las violencias, Sives admite que “esto es producto de una discusión social. Lo que hoy estamos discutiendo, quizás hace 20 años no lo discutíamos, estaba naturalizado o tenía que suceder una cosa muy muy grave para que interviniéramos. Me hago cargo, a veces como gremio, hace 20 o 30 años atrás, no le prestábamos atención a una cuestión de acoso, y hoy necesariamente el movimiento feminista nos obliga a tener una mirada que no teníamos antes”.