La jueza Elena Highton de Nolasco presentó su renuncia a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La decisión de la magistrada, de 78 años, llega dos semanas después de la designación de Horacio Rosatti como titular del máximo tribunal, resolución de la que no había participado Highton de Nolasco.

En una carta fechada el 30 de septiembre, la ministra informó al presidente de la Nación, Alberto Fernández, que abandonará el máximo tribunal de Justicia el próximo 1° de noviembre.

La carta completa


El escueto texto en el que la única mujer en el máximo tribunal comunica su decisión de apartarse del cargo, en el que estuvo tres años más de lo indicado por la Constitución nacional para los magistrados, está dirigido al presidente Alberto Fernández.

“Tengo el agrado de dirigirme a usted con el objeto de presentar mi renuncia al cargo de Jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con efectos a partir el 1 de noviembre del corriente año", indica.

"Saludo al Sr. Presidente con las expresiones de mi consideración más distinguida", finaliza la misiva publicada por el Centro de Información Judicial.

La carrera de Highton de Nolasco en la Corte Suprema

Highton de Nolasco es jueza de la Corte desde el 9 de junio de 2004, cuando el Senado aprobó su pliego. Fue nominada por el entonces presidente Néstor Kirchner tras la renovación que tuvo ese órgano, por entonces integrado por la “mayoría automática menemista”, a los pocos meses de iniciado su mandato.

Asumió por su perfil de especialista en Derecho Civil, luego de que en la Corte hubiera dos asientos por entonces ocupados por penalistas como Eugenio Zaffaroni y la fallecida Carmen Argibay.

Fue postulada por su perfil “independiente” y no se le conoció militancia política alguna. Durante el debate para su nombramiento fue vinculada al peronismo, pero en rigor lo fue su marido Alberto Nolasco, ex médico de Yacimientos Petrolíferos Fiscales y sobrino de Arturo Jauretche.

El primer cargo que ocupó Helena Highton fue el defensora oficial de incapaces y ausentes ante la Cámara Nacional de Apelaciones y Juzgados Nacionales de Primera Instancia Especial en lo Civil y Comercial. Siguió allí hasta 1979. En mayo de 1979 fue jueza civil y en 1994 ascendió a camarista civil.

Desde comienzos de la década del ‘90 participó en iniciativas en favor de la mediación y métodos alternativos en resolución de disputas, su especialización académica. De ahí su papel como vicepresidenta honoraria de la Fundación Libra. También se desempeñó como docente en la Facultad de Derecho de la UBA.