LOS INDESTRUCTIBLES 4      5 PUNTOS
(Expend4bles/Estados Unidos, 2023)
Dirección: Scott Waugh
Guion: Max Adams
Intérpretes: Jason Statham, Sylvester Stallone, Andy Garcia, 50 Cent, Megan Fox Y Dolph Lundgren.

Todo actor o actriz tiene una época dorada en la que la fama crece a la par de su presencia en películas destinadas a perdurar en la historia. Pocas dudas caben de que la de Sylvester Stallone va desde 1976 (cuando moldeó las aristas de un boxeador llamado Rocky Balboa, italoamericano laburante y tenaz que pelea abajo y arriba del ring) hasta bien avanzada la década de 1980; un periodo en el que la era Reagan prohijó la aparición de decenas de héroes de acción, entre ellos John Rambo, que combatieran contra todo aquello que oliera a comunismo. Desde entonces, y más allá de alguna excursión esporádica hacia terrenos novedosos, Sly volvió una y otra vez a sus criaturas predilectas o, en su defecto, a alguna que se le pareciera. Tal es el caso de Barney “Esquizo” Ross, el cabecilla de los descastados que andan por el mundo prestando servicios a gobiernos para tareas que, por sucias e ilegales, oficialmente no pueden hacer.

La troupe salió a escena en 2010 en Los indestructibles. ¿Quiénes secundaban a Stallone? Jet Li, Dolph Lundgren, Eric Roberts y Mickey Rourke, entre otros rostros indudablemente asociados al pasado glorioso y añorado, además de Jason Statham, cuya inclusión desprendía el olor a pase de mando. Dos secuelas en 2012 y 2014 repitieron una fórmula integrada con partes iguales de acción analógica, nostalgia y muuuucha autoconciencia, en tanto la saga nunca escondió el paralelismo entre la matriz de estos personajes y los que los actores supieron interpretar en sus años de mayor ventura.

Preguntarse qué puede ofrecer una nueva entrega a casi diez años de la última es inevitable, pues las películas metadiscursivas –es decir, que hablan de forma más o menos tangencial de su propio universo– hoy están en casi todas las esferas del cine comercial. Ni hablar las de superhéroes, a las que cada vez le interesan más los guiños y las referencias para fans. A sabiendas de que haciendo lo mismo que hace trece años se corría el riesgo de alimentar las polillas que Stallone y compañía buscaban ahuyentar, Los indestructibles 4 se propone hacer un borrón y cuenta nueva regresando ya no a los orígenes de la saga, sino hacia el cine ochentoso que había servido como caldo de cultivo.

Dado que uno de los principales atractivos de las tres anteriores radicaba en su apuesta por un humor ombliguista que se moviera al filo de la payasada (allí estaba la aparición en modo western de Chuck Norris), el problema con la película dirigida por Scott Waugh –algo más “seria” y convencional que sus predecesoras– es que no hay una idea rectora, un elemento capaz de cohesionar un relato que, por si fuera poco, tiene a Stallone en un rol casi secundario por razones que no conviene adelantar. Hay, como siempre, un villano que aquí se hace de unos detonadores que al activarlos dejarían al mundo de rodillas. La misión de la banda es evitar que lleguen al comprador, puntapié para una serie de viajes por distintos rincones del planeta en donde no faltarán escenas pródigas en revoleos de piñas, patadas y balas, además de algunas traiciones por parte de quienes parecen buenos, pero en realidad no lo son. El resultado es un ejercicio de género puro, duro y con un grado de envejecimiento tal que, de haberse estrenado al mismo tiempo que Los indestructibles, hubiera llegado directo a las bateas de alquileres de DVD.