El malestar oficial

Gabriel Isaías Levinas no ocultó que su reciente andanada de inventos en mi contra se origina en “el malestar que le genera que Verbitsky, a cargo de un organismo de derechos humanos, aparece ‘detrás de temas como los de Milagro Sala y Santiago Maldonado, pidiendo la intervención del Sistema Interamericano de Derechos Humanos’”. Así lo declaró al diario La Nación, que lo consignó al transcribir la fabulación, que es apenas un reciclaje de ocasión de sus publicaciones de 2015. Esto también es parte de la respuesta del gobierno a la investigación publicada el domingo aquí sobre la fortuna no declarada del presidente  Maurizio Macrì, que continúa hoy con los bienes blanqueados por las familias del presidente y de su jefe de gabinete, entre otros allegados. GIL dijo hace dos años que en las memorias del Instituto de Historia Aeronáutica Jorge Newbery se afirma que fui contratado para escribir un trabajo titulado “La Aeronáutica Argentina, ayer, hoy y mañana”. Como conté antes de la publicación de su libelo, ayudé al Comodoro Juan José Güiraldes a ordenar sus viejos folletos en defensa de la línea aérea de bandera en el libro “El poder aéreo de los argentinos”, que sólo trata de rutas aerocomerciales y aviones y no tiene nada que ver con la dictadura. El propio Güiraldes, viejo amigo de mi padre, le preguntó por escrito a Julio Ramos por qué a partir de nuestra relación me acusaban a mí de colaborar con la Aeronáutica y no a él de montonero. A pedido de Güiraldes también preparé el bosquejo de una biografía de Jorge Newbery, un pionero civil del vuelo en globo y aviones, que murió hace 103 años, y ese material no satisfizo al instituto que lleva su nombre. No puedo saber si alguien cobró algún dinero usando mi nombre, por un libro que no existe, según un contrato que no firmé. Lo mismo le pasó a varios periodistas y medios que aparecieron cobrando contratos con los gobiernos de las dos Buenos Aires, que en realidad encubrían pagos ilegales a Fernando Niembro. Pedro Güiraldes, hijo del fallecido aviador, tampoco explica por qué las actas del Instituto que mencionan esos pagos aparecieron en el archivo de su padre. La única novedad que aporta ahora GIL es que encontró otras copias de las mismas memorias de aquel instituto y el explícito reconocimiento de su motivación en mis actividades en defensa de una presa política y un detenido-desaparecido bajo el actual gobierno.

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