Renovado y frente al mar
Casi con los 18 cumplidos, el Trimarchi es uno de los eventos de diseño de mayor convocatoria a nivel mundial. Este año se mudó a la rambla de Mar del Plata, triplicando su apuesta con conferencias dedicadas a la arquitectura, diseño textil y tecnología.

Hace exactamente 17 años, los amigos Sebastián Valdivia (alias Acampante) y Pablo González crearon una movida y evento de diseño, que hoy se encuentra entre los de mayor convocatoria de público a nivel mundial. Marplatenses, lo suyo fue desde el inicio pura pasión, autogestión y amor por su ciudad, que siempre vieron como la mejor locación para recibir el multitudinario público que imaginaban: estudiantes y jóvenes profesionales. De hecho, este año en que están a uno de cumplir la mayoría de edad, se decidieron a adueñarse aún más de su ciudad y se mudaron a un ícono, la rambla con lobo marino y vista al mar, dejando por primera vez el estadio en el que acostumbraran meter a los más de seis mil espectadores que suelen participar. 

Hablamos de espectadores y no participantes, porque el evento se relaciona más con un gran espectáculo que con los clásicos simposios de diseño. Siempre sumando a los conferencistas internacionales y locales, workshops, feria de diseño y sobre todo muchos espacios para la celebración y el festejo, como las ya emblemáticas fiestas Buenas Noches Trimarchi, shows y recitales, especialmente atractivos para el público joven que convocan. Buen mix de reflexión, aprendizaje académico y diversión. 

Hablan los protagonistas

“Muchas cosas mutaron en Trimarchi este año. Se amplió, se mudó a la costa y expandió sus límites. En tres días de evento solía haber tres bandas diarias, cuando este año fueron nueve. Solía haber cinco conferencias por día cuando este año hubo quince”, adelanta Valdivia, mentor de la iniciativa. Así, el 6 de octubre comenzaron variadas experiencias que darían vida a todo un fin de semana frente al mar en la Rambla de los Lobos, en más de 17 locaciones en simultáneo, que iban de recitales, a lugares de exposición, sala de proyecciones, fiestas audiovisuales, espacios de dibujo, estudio de televisión subterráneo, feria de diseño, las clásicas conferencias, talleres, y 3 nuevos pequeños encuentros internacionales que se sumaban a la grilla, TRI ARQ dedicado a la arquitectura; TEX abarcando indumentaria y diseño textil, y TEC para tecnología aplicada al diseño. Dependiendo de las elecciones de cada participante, el evento iba mutando en algo distinto.

“Sumado a los fijos cinco mil diseñadores que viajan de todo el mundo para las conferencias, este año sumamos dos hitos. Un acceso básico, para abrir a un público general, curiosos, de paseo, dando acceso a las partes no-académicas del evento, y un puñado de actividades gratuitas al lado de los lobos, donde se destacaba un modesto escenario donde desfilaron gemas del underground, la feria de foodtrucks, y la constante banda sonora que emitía el colorido sound system de la ya clásica Army of Dub”, suma Valdivia.

¿Algunas perlitas? El salón de las Américas del Complejo NH Provincial estaba repleto para la conferencia de Lauren Bowker, uno de los mayores atractivos del día viernes. Bióloga inglesa traída junto al British Council Argentina, vino a presentar sus textiles inteligentes y sus tintas que cambian de color según el clima, la concentración de dióxido de carbono o demás factores ambientales. Tintes de pelo, por ejemplo, que trocan con la temperatura corporal o una tinta reactiva al viento. Un proyecto -The Unseen- que acerca el diseño a la ciencia y nuevas tecnologías. 

También, en el espacio Tex, fueron de la partida la increíble diseñadora catamarqueña Manuela Rasgido y Sanket Avlani, curador de arte contemporáneo indio, diseñador gráfico y buen observador, quien trabaja con el legado visual de India y presentó Taxi Fabric, un mágico proyecto que dirige en Mumbai uniendo a taxistas con ilustradores enlazando la gráfica popular hindú y el diseño textil contemporáneo.

En paralelo, en la Sala Astor Piazzolla, donde sucedía el encuentro de arquitectura, se dio la didáctica conferencia de Josep Ferrando, el arquitecto catalán invitado por el Instituto Europeo del Diseño de Barcelona.

Otro punto álgido del encuentro fue la conferencia de Gustavo Santaolalla, profesional con infinitos cruces entre obviamente música, medios digitales y gráfica. Pionero del rock latinoamericano, ganador de un Oscar por su trabajo musical para el cine y ahora referente en la musicalización de video juegos, su charla fue una de las más concurridas.

El domingo dio lugar a la charla de Adrián Jonson desde Copenhaguen, responsable de algunas de las ilustraciones de la comunicación del subte del Londres, el documental italiano de B&B Italia y sus cincuenta años de mobiliario icónico. Y también la conferencia magistral de Jay Rutherford, uno de los principales mentores de la mítica universidad alemana de Bauhaus hoy en día.

“Todo fue una fiesta. En paralelo a las conferencias, la gente se paseaba por las exposiciones, tomaba clases de dibujo, veía alguna película en el microcine o escuchaba alguna entrevista en vivo en el estudio TMTV subterráneo, donde por ejemplo en ese momento estaba siendo entrevistado por Martín Garabal, Alfredo Villar, desde Perú, contándonos sobre la estética popular amazónico andina. Una belleza de psicodelia antropológica. Los recitales intermiten entre conferencia y conferencia, el sol pleno acompañando la tarde, a la noche en el Museo de arte contemporáneo MAR, presentamos un nuevo disco de vinilo, un compilado 12. De ahí a las fiestas audiovisuales, de ahí a la cama, y los más enérgicos amanecerían para algún taller, mientras que el resto agradecía que las conferencias comenzaran recién a las trece horas”, agrega Sebastián.

Absolutamente aggiornado a su público, el evento contaba con una aplicación que informaba a todos en tiempo real qué sucedía en cada espacio, pero mejor aún les permitía improvisar actividades y notificar a aquellos que estén conectados.

“Esta es mi experiencia, cada uno pudo armar la propia, ya que si hay algo que caracterizó a TMDG17 fue su multiplicidad. Cada quién armó su evento y encontró a sus pares por afinidad, otra increíble edición y la primera de muchas en este formato costero, que promete crecer año a año, releyéndose a si mismo, como saben entender sus creadores a la bestia que el año que viene cumple sus 18 añitos”, remata Valdivia.