No son exabrutos las bravuconadas presidenciales, tampoco se trata de reorganización cuando se interrupen las ayudas sociales o se deja sin alimento a los comedores; hay intencionalidad en la sucesión sin pausa de medidas y palabras crueles que pretenden hacer que toda la población hable de lo mismo. La disidencia no se muestra más que como estigma. Pero hoy es 8 de marzo y la cita en el Congreso, en una movilización feminista que se viene gestando potente y desobediente, capaz de sacudir la tristeza y ponerle límites a la crueldad.
Una imagen del 8M de 2023, sonrisas con capacidad de aplazar la crueldad. Jose Nico