Atrapado robando 5 puntos
Caught Steaing, Estados Unidos, 2025
Dirección: Darren Aronofsky
Guion: Charlie Houston
Duración: 107 minutos
Intérpretes: Austin Butler, Regina King, Zoë Kravitz, Matt Smith, Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Griffin Dunne, Nikita Kukushkin.
Disponible exclusivamente en salas.
Como el gato que se mira al espejo y ve un león, la filmografía del neoyorquino Darren Aronofsky tiende a la hipertrofia narrativa, al desborde y la megalomanía. Títulos como Réquiem para un sueño (2000), El cisne negro (2008), la bíblica Noé (2014) e incluso La ballena (2022), son relatos que ponen en escena distintas formas de la grandilocuencia o de su versión más prosaica, la desmesura. La lista revela además una afición por la truculencia y los giros argumentales que proponen sorpresas no siempre legítimas, como si el director disfrutara de incomodar a su público. Para sorpresa de nadie, su mejor película es El luchador (2008), una fábula de redención donde esos elementos se encuentran sino ausentes, al menos morigerados.
Aunque exhibe elementos novedosos, se puede decir que su trabajo más reciente, Atrapado robando, se suma al conjunto mayoritario de su obra. Se trata de un policial que, si bien mantiene esa inclinación a la sordidez que define al cine de Aronofsky, también muestra un lado ligero hasta ahora inédito. El protagonista es Hank, un joven pueblerino que se mudó a Nueva York y al que su amigo y vecino, un descontrolado punky inglés, le pide que le cuide al gato mientras viaja a Londres a ver a su padre enfermo. El encargo bastará para meter al pobre Hank en una serie de líos con todas las mafias del barrio. A partir de ahí, la película despliega una estructura arbórea, donde la trama se complejiza con la aparición de más y más personajes que la convierten en un pequeño laberinto.
El gran aporte que la película hace a la filmografía de su director es el humor. Es que, como corresponde a un artista que se esforzó por cultivar un perfil serio, trascendente e incluso torturado, en sus casi 30 años de carrera Aronofsky le escapó a la comedia como libertario a las vacunas, construyendo una imagen que por momentos se parece mucho a una pose. En ese sentido, la contribución hasta podría considerarse como una muestra de madurez, un paso adelante respecto de esa idea tan torpe como extendida de vincular a los géneros con el prestigio, como ocurre en otras disciplinas del arte, asociando a la comedia con lo popular, que, como se sabe, nunca tiene buena reputación.
Tampoco es que esta sea una gran película. Incluso se puede decir que Aronofky todavía no encontró su propia forma de abordar ese cuerpo extraño en su obra, que es el humor. De hecho, Atrapado robando se parece mucho, demasiado, a las películas de Guy Ritchie, tanto en su estructura y ritmo como en la voluntad manifiesta de estilizar todo, para que cada encuadre quede lo más canchero posible. Intenciones que, como en el caso del inglés, acaban siendo más importantes que el relato mismo.