La declaración de Graciela López, otra de las acusadas junto a Milagro Sala por las supuestas agresiones a Morales
“Las dos hemos sido grandes luchadoras”
Graciela López está acusada de haber organizado aquella protesta en la que le tiraron huevos al hoy gobernador Morales. Ella reconoció que fue a protestar pero aseguró que no amenazó ni tiró nada. Además, habló de su relación de amistad con Milagro Sala.
María Graciela López, la otra acusada en el juicio que se realiza en el TOF 1 de Jujuy.María Graciela López, la otra acusada en el juicio que se realiza en el TOF 1 de Jujuy.María Graciela López, la otra acusada en el juicio que se realiza en el TOF 1 de Jujuy.María Graciela López, la otra acusada en el juicio que se realiza en el TOF 1 de Jujuy.María Graciela López, la otra acusada en el juicio que se realiza en el TOF 1 de Jujuy.
María Graciela López, la otra acusada en el juicio que se realiza en el TOF 1 de Jujuy. 
Imagen: Télam

Desde San Salvador de Jujuy

Cuando habló de ella durante la indagatoria, Milagro Sala, dijo que era uno de las cuadros políticos de las organizaciones territoriales jujeñas. Que por eso, cuando la vio caminando los pasillos donde buscaban respuestas para las obras, la llamó. Le dijo que se sumara al espacio que a fines del año 2009 comenzaba a nacer como red de organizaciones sociales alrededor de la Tupac Amaru. María Graciela López, aquella mujer política, fue la otra presencia en la sala durante el primer día de audiencia del juicio oral que la justicia federal de esta provincia realiza en las tierras precámbricas de Gerardo Morales.

Graciela López es otro de los tres acusados de una protesta social de 2009. Morales acusó a Milagro Sala como autora intelectual de una movilización de la que no participó y a Graciela López y a Ramón Gustavo Salvatierra como organizadores. Cuando los jueces del Tribunal Oral Federal 1 le preguntaron a Graciela si estaba dispuesta a declarar, ella se levantó y caminó hasta una pequeña silla, donde quedó sola frente al estrado.

El ejército de cámaras de televisión había comenzado a levantar los equipos. Retiraron los largos metros de cables que cruzaron la sala durante la mañana, apuntando con las cámaras al primer plano de Milagro Sala.

–¡Señor Presidente!– exclamó, rápida, Paula Alvarez García, co–defensora de las acusadas–. Quiero recordarle que la etapa de publicidad de un juicio también incluye el punto de la declaración de los imputados.

En un debate donde el imperio de lo restrictivo parece en ocasiones naturalizado, el presidente del TOF, Mario Juárez Almaráz, le había ordenado a toda la prensa la retirada. El reclamo sobresaltó su pelo endomingado. Bajó la cabeza y aceptó: “Pueden permanecer”, dijo a los medios. De las cinco reposiciones que la defensa hizo desde el comienzo del juicio hasta el mediodía, perdieron cuatro. La que ganaron a medias fue la accesibilidad a la sala con una capacidad prevista para el primer día de sólo 24 personas. Lograron que las cámaras permanecieran para seguir en tiempo real la declaración de los acusados, durante la cual Milagro Sala habló por primera vez en un relato a lo largo del cual logró ir alejándose de la cárcel para rearmarse como sujeta política.

“Yo primero quiero decir que he estado en estas instalaciones de la justicia porque acompañé toda la lucha de lesa humanidad”, fue lo primero que dijo Graciela López, las cámaras ya se habían vuelto a acomodar. “Y estar acupando hoy en día esta banca que tendrían que estar ocupando los genocidas de las víctimas de la Noche del Apagón, me parece lamentable. Pero me voy a prestar a contar mi verdad. Y Dios mediante espero que la justicia sea justa”.

Habló durante quince minutos sin que nadie pregunte nada pero respondió los argumentos que la tienen como acusada. “Por empezar quiero decir que el día 16 de octubre me presenté en el edificio (del Consejo Profesional de Ciencias Económicas) a las 15.30 horas aproximadamente, pero fui sola, en carácter de cooperativista independiente que soy y para esto quiero comentarles que soy presidenta de la cooperativa Negro Monzó, constituida con su registro en el año 2003, como parte de la Corriente Clasista y Combativa, una organización muy lejos de la Tupac Amaru y muy lejos de Milagro Sala”, explicó. Desde 2003 hasta 2007 estuvo encuadrada en la CCC y por ende, dijo, dentro del Partido Comunista Revolucionario. A mediados de 2007, decidió independizarse porque la construcción de viviendas unificadas no avanzaban. “Yo quería seguir trabajando y había unas localidades donde se habían retrasado las obras y eso no me permitía tener continuidad laboral. Todo lo que se conseguía en ese momento era base de movilización por lo cual no conseguía nada porque al estar sola no tenía la fuerza suficiente”.

En ese contexto, en los pasillos de las “entidades gubernamentales”, se cruzó con otros cooperativistas. “Veíamos la forma de cómo unirnos, había organizaciones hermanas como la Tupac Amaru que tenían cierta fuerza y podían seguir la construcción de las viviendas. Esto nos permitió pensar que podíamos unificarnos para construir algo que luego se llamó la Red de Organizaciones Sociales”. Fue así, que a fines de 2009, integro la Red. “Antes estaba yo sola. Por eso quiero dejar bien en claro que ese día yo fui sola, no fui como organización, fui como cooperativista ante los dichos del senador Morales a las radios y canales de televisión. Él venía diciendo que había que investigar a las cooperativas, que eran un rótulo para delincuentes, para los quema gomas, para los piqueteros y esto me provocaba enojo y quería expresar mi reclamo y protestar”. Por eso fue. “A decirle que estaba equivocado. Que los desocupados del 2001 fuimos los que nos organizamos con las ollas populares en los barrios para poder tener una vida mejor”.

Gerardo Morales acusó a Milagro Sala de organizar esta manifestación en el Consejo de Profesionales donde iba a hacerse una conferencia sobre control de gestión organizada por los radicales. La conferencia finalmente se hizo, pero antes un grupo de personas arrojó huevos a los dirigentes. Morales hizo la primera denuncia tres días más tarde, en una causa que nunca dejó de empujar y ahora, en medio de los pedidos internacionales por la libertad de Milagro Sala, entró en etapa de juicio oral. Esta no es una de las causas por las que ella está detenida. Sin embargo, es el escenario que el gobierno de Morales encontró para buscar una condena que le permita mostrar ante el mundo su “somos derechos y humanos”.

En aquella denuncia describieron el episodio con todas las formas posibles de la violencia. Atentado, ataque, repitieron. Como también quedó demostrado Milagro Sala no estuvo porque se encontraba a 50 kilómetros. Los testigos que declararon tuvieron que admitir luego que no la vieron. Milagro Sala dijo en su indagatoria que si ella hubiese organizado la marcha, hubiese estado al frente. Y adjudicó el empecinamiento de Morales sobre esta causa con la que la busca amarrarla desde hace ocho años, a una “molestia” “porque los negros nos pudimos organizar, que los negros no dependimos de sectores políticos, que los negros decidimos organizarnos y que inculcamos a los compañeros que tenían que estudiar y prepararse, y qué no teníamos que bajar la cabeza por nada del mundo”.

A Graciela Lopez la acusaron de organizar la movida en ese local.  “Les quiero decir que yo estaba en aquel lugar antes de que llegara el senador –dijo ella–. En aquel tiempo tenía un excesivo sobrepeso, cien kilos más de los que poseo ahora, yo no estaba en condiciones de correr desde la vereda de enfrente. Es mentira que llevé una movilización. Sí estaba sentada. Había bancos como estos, de tres sillas, porque adentro había un Pago Fácil. Estuve ahí para aprovechar el Pago Fácil, pero sabía que iba a estar Morales y quería expresarle mi bronca”. “Yo me presenté con el único objetivo de defender mi trabajo. Defender mi única fuente con la que llevaba el pan a mi mesa. Nada más. Yo no fui a amenazar a nadie. Yo no fui a matar a nadie. Yo no fui a romper nada. Y yo no fui a tirar ningún huevo porque de hecho, no lo tiré”.

Parte de las colección de datos que la causa reunió como presunto soporte pruebas, es la relación entre Milagro Sala y Graciela López. Con tono de dato colectada en medio de investigaciones el fiscal a cargo de la acusación, Francisco Snopek, llegó a decir que tenían una relación de “subordinación” de una a la otra.

“Tengo una amistad que yo no voy a negar”, dijo Graciela. “A Milagro Sala la conocí en las elecciones de 1983, nos encontramos cuando nos daban un choripán, nos conocimos en el PJ y desde ese día sostenemos una amistad hasta la fecha. Claro que mientras ella empezaba a organizar la Tupac yo estaba en la Corriente. Nos hemos juntado en muchas marchas sociales. Ella como Tupac y yo como CCC. Hemos confluido muchísimas veces, y hemos tenido diferencias. Pero hemos sido grandes luchadoras y no vengo a negar una amistad porque de ultima, acá, me están juzgando por una amistad que tengo con Milagro Sala, por la animosidad de Gerardo Morales de perjudicarla. A mí no me manda nadie como lo dije en la indagatoria de esos tiempos. Yo quiero dejar eso en claro”.

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