Fue un extraordinario triunfo de la fe. Porque lo mejor que hizo el Liverpool fue creer. Creyó que el milagro de la clasificación era posible a pesar de todo.
La presentación del pelirrojo mexicano volvió a transformarse en un acontecimiento de interés mundial y más allá de la polémica por el fallo que lo dio ganador, quedó claro que su actualidad es el lubricante que necesita el negocio del boxeo.
Por la ida de las semifinales de la Champions, el argentino anotó dos goles, el segundo con un tremendo tiro libre. Suárez hizo el primero.
Lionel Messi ratificó, por si alguien tenía alguna duda, que está dispuesto a volcar toda la inmensidad de su genio para ganar la cuarta Champions League de su extraordinaria carrera.
El futuro del boxeo argentino se asomó en Lanús.
La gran fiesta de anoche en el Cilindro de Avellaneda cerró otra campaña histórica de Racing.
La vieja lección sigue sin aprenderse. Y ayer fue duramente reactualizada. Desde el Mundial de Rusia del año pasado, antes incluso, se sabía que con Lionel Messi sólo no alcanzaba.
Los dos equipos llegaban mal y con técnicos interinos, pero Estudiantes fue efectivo en una de las pocas situaciones que se presentaron y se quedó con todo. El único gol de la tarde fue marcado por Lucas Albertengo.
El oriundo de La Matanza realizó una pelea correcta y sólo una baja en su rendimiento entre el octavo y décimo round impidió que pudiera plasmar en la tarjeta de los jurados lo que había hecho arriba del ring.
El boxeador de La Matanza –único argentino campeón vigente– hará desde las 23 horas la tercera defensa del título de los superwelters de la Asociación Mundial en el Barclay’s Arena de Brooklyn ante un exigente supercampeón de la categoría.