Si hay algo claro en la política argentina es que el gobierno, el club judicial y los grandes medios de comunicación buscan denodadamente meter presa a Cristina Kirchner.
Con su habitual sarcasmo, con ese gesto de ser superior que suele adoptar, la Dra. Carrió dijo que las crisis le divierten, que le producen adrenalina. Las crisis no divierten a nadie.
La Universidad sufre un nuevo ataque a manos de un gobierno nacional. Me formé en la Universidad de Buenos Aires de la década del sesenta.
En Singapur se reunieron finalmente el presidente de EE.UU. y el líder de Corea del Norte.
Basta con observar quiénes son los más permanentes en el diálogo polémico de la política para ver quiénes pintan para candidatos presidenciables en Argentina.
En una época se pedían inversiones. Las cuales no han llegado y es arduo que lo hagan. Ahora se ha reducido la ambición. La solución de la economía estaría en la propinas.
Los que crean que la corrida del dólar y la entrada en el FMI van a acabar con Macri se equivocan. El hombre tiene solidez para rato aún.
Qué cosa, qué tristeza, qué daño irreparable, que le haya brotado un desaparecido a la democracia. Y ya casi no hay esperanzas. Porque si Cristina no dijo una palabra, esta gente menos.
La ciencia ficción siempre (o casi siempre) tuvo un sesgo metafórico. Durante la década del cincuenta sirvió para crear una paranoia anticomunista.
El 5 de mayo es el bicentenario de Marx. Su muerte fue decretada tantas veces que pareciera haberse vuelto inmortal.