El tiempo de las viejas es ahora
El mercado de trabajo, el mercado del deseo, el mercado en general expulsan a quienes habitan ese largo tiempo de la vejez cuyo comienzo no es claro aunque es cristalino su final: la muerte. Y para las mujeres y para quienes se reconocen en femenino, esa expulsión es aun más cruel y exigente. Porque se puede ser vieja, pero que no se note. Porque ya que sos vieja y te jubilaste, cuidá a tus nietxs o sobrinxs. Porque para ellos es sexy el pelo plateado pero para ellas es desprolijo. Sin embargo, así como cambia el modo de vivir la juventud, la vejez y las viejas también se transforman y empiezan a quitarse los mandatos de encima, a pensarse colectivamente, a querer gozar y no sólo atravesar los últimos, largos años. Porque aunque la vejez es larga, la vida sigue siendo corta y es ahora cuando vale la pena vivirla.