Cuarenteñeros; esperantos y esperantas de la vacunatoria capitalina; burbujofóbiques; imberbes, imberbas, imbarbas e inverbos que gritan, o no.
Cuarenteñeres, aisladites, distanciadites, enamoradites correspondidis o ni; hartes ya de estar hartes, hiércoles y hueves esperando que llegue el finde para, ahí sí, sentarse a esperar que empiece
Cuarenteñeros, ciudadanos/as desvacunades del siglo XX que se enfrentan como pueden a la xenofobia de los poderosos del siglo XXI.
Cuarenteñeros; guardadites de mi corazona; humanos y humanas que, en vez de proyectar, dedican un instante a conocer al prójimo o a la prójima (que, para el otro, son elles mismus).
Cuarenteñeros; encerradites con expectativas; ansiosas por la vacuna nepalense, histériquis que ya no saben qué cosa no desear, obsesivus con sobredosis de lavandina en gel; fóbicos a sus propies f
Cuarenteñeros; cuarenteradas; cuarenteligionarios; fratelas; sorelos; resilientos y recalientes; hermanos hisopadomericanos; postergados, resfriades y constipadas; deseantes del mundo uníos; víctim
Cuarenteñeros; hermanes, fratelas y sorelos; hartos ya de estar artes; inventoros de recursos absurdos pero válidos para entretenerse durante el ASPO y el DISPO; soñatrices; actores, autores e inté
Cuarenteñeros de mi corazón y de mi corazona: es con ustedos, que —más allá de edad, etnia, creencia, sexo, neurosis o color de piel, ojos o pelo— se cuidan y nos cuidan en estos tiempos tan agresi
Cuarenteñeros; camarades de hastíe, cansancie y aburrimiente; excedides en el peso, en el deseo, en la libido; emuladores de Chaplin en esa escena de La Quimera del Oro donde imagina que su
La única “grieta” es la que se produce entrelos poderosos y el gobierno cuando ganalas elecciones un sector popular; ahí los poderosos “agrietan”