¿Cómo le va, deudoro? ¿Qué me dice, deudólar? ¿Cómo lo trata el clima, deudeuro?
“Deudor, decime que se siente/ tener gobierno liberaaaal Te juro que aunque pasen los años/ nunca nos vamos a olvidar
Deudoro, deudora ¿cómo les va, cama las vo? ¿Festejaron el día del niño y de la niña el domingo 19?
¿Cómo le va, la vo, lo ve? ¿Cómo está usted, Cómo estó ustad?
Lectoros, lectoras, lectores, lecturus (o sea, lectores futuros), Relectoras, lepectoporapas, lebactoras, y demás deudores y deudoras: ¿cómo están, cama estón?
¿Cómo le va, lectora? ¿Qué me cuenta, lectoro? ¿Cómo marcha todo, mis queridos y queridas deudora/es? ¿Preparados para ir a La Rural a mirar de lejos y con nostalgias el lomo en estado vivo?
Me perdonarán ustedes, ustedes y ustedos, queridas y queridas lectoras y lectoros, por la perplejidad con la que comienzo esta vez mi columna.
¿Cómo andan, lectores, lectoras y lectoros? (perdonen la “i” y la “u”, no quise discriminarlas).
¡Estamos aislados del mundo! ¡Uy, perdón, quise decir “del mundial”!
¿Cómo le va, lectora? ¿Qué cuenta, lector?