Después del partido en el que nuestra selección empató con Islandia, el sábado pasado, me di cuenta, deudor, deudora, deudorcito, bisnieto de deudor que ya debe plata sin haber nacido, que la cosa
Madre, yo al oro me humillo/ él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado/ de continuo anda amarillo; que pues, doblón o sencillo/
¿Quién procura que se aleje del suelo la gloria vana? ¿Quién siendo toda cristiana, tiene la cara de hereje?
¿Cómo le va lectora? ¿Cómo está, lector? ¿Cómo están todas, y todos? Yo estoy bastante confundido, lo que no deja de ser una mejoría, ya que hace unas tres semanas estaba absolutamente confundido.
¿Cómo le va, lectora? ¿Cómo está, lector? ¿Dónde está, lectorcito?
¿Cómo dice que le va, lector? ¿Cómo imagina que le va, lectora? ¿Qué hiciste tú en la hiper, papá? ¿Quién le teme a Cristina Wolff, perdón, quise decir a Christine Lagarde?
¿Cómo le va, lector? ¿Qué me cuenta, lectora? ¿Qué me dicen, relatan, confiesan, susurran, verborrean o simplemente rumoran, queridos compañeros y compañeras de texto?
¿Cómo le va lector, cómo anda lectora? ¿Festejando los aumentos tarifarios? ¿Ah, no? ¡Pero qué pena!
Carnet psicoanalítico del grupo de los jueves. Como seguramente ya conocerá el lector, el Grupo de los Jueves es un conjunto de pacientes psi que se reúnen los jueves a tomar algo y hablar de sus análisis, o de su vida, o de ambas asimetrías a la vez. Aquí reunimos los párrafos más salientes; no así los más entrantes.
¿Cómo anda, lectora, cómo le va, lector?