Estamos ante unas derechas que se turnan: mientras unos corren el arco, los otros se preparan para patear.
La obra de Horacio González es vastísima.
Aquí me pongo a escribir. Solitaria canta el ave la derrota. Pero como al gaucho desolado, esa voz se pliega sobre una experiencia colectiva. Fuimos derrotados. Advertencia brusca.
En estos días pensamos en respirar, con él, a su alrededor. Como él respiró con nosotrxs, abriéndonos el aire posible para que nos inventemos unas vidas dignas de ser vividas.
Hay cadáveres. No se puede pensar sin ese repique en nuestra cabeza. Hay cadáveres. Eso es la pandemia. Una enfermedad de nuevo tipo, para la cual no tenemos defensas.
La pandemia pone en primer plano la vulnerabilidad compartida y en la superficie de la piel. Cada roce es una amenaza, una tensión, un salto posible del virus hacia nuestro cuerpo.
Vivimos en una sociedad desigual. Espantosamente desigual.
Algo en Néstor sorprendía. También su muerte.
¡Y pensar cuántas veces nos quejamos de las pedagogías coercitivas! ¡Y de las disciplinas escolares! ¡Y de los binarismos sexistas en la enseñanza!
La Sala 1 de Casación mantuvo la condena por el crimen de Diana Sacayán pero borró el agravante de travesticidio.