Omitir para ir al contenido principal

Mariano Del Mazo

Desde mi cielo

Después de viajes iniciáticos por América Latina e incursiones en el misticismo oriental, Gustavo Gauvry se hizo fotógrafo de Sui Generis y de Serú Girán. Entonces se interesó por el sonido y empezó una carrera como monitorista y terminó fundando Del Cielito en Parque Leloir, el mítico estudio donde se grabó una lista de discos míticos que incluye desde Spinetta hasta Peligrosos Gorriones. Gauvry no ya es dueño del estudio pero su historia aparece en el libro El sello del rock que acaba de ser reeditado y ahora él se dedica a la digitalización de los masters que el INAMU rescató luego de un proceso judicial escabroso, entre los que aparecieron cintas de Piazzolla y del valioso catálogo del sello Music Hall.

Por Mariano Del Mazo

Sueños de libertad

A treinta años de Ciudad de pobres corazones, Fito Páez vuelve a los paisajes urbanos y al rock como actitud con 18 canciones distribuidas en 70 minutos, todo un gesto conceptual en tiempos efímeros de redes y mensajes breves. Esta vez es La ciudad liberada, su nuevo álbum. Lejos de la síntesis y la serenidad, Fito revisita sus propias huellas e intervenciones de artista y ofrece un cruce entre oscura política e intimidad luminosa.

Por Mariano Del Mazo
Adiós Sui Generis en el Luna Park. Los sintetizadores que se ven en la foto se los trajo Billy Bond a García de Nueva York en junio de 1974.

Yo te sigo a todas partes

En tiempos de un notorio auge del periodismo de rock, el libro de Roque Di Pietro sobre Charly García logra destacar como una joya y una rareza: se trata de la mirada de un fan y coleccionista que a lo largo de seiscientas páginas recorre grabaciones piratas por cientos y miles en busca de la clave más íntima y secreta, recopila entrevistas a granel a ingenieros de sonido, músicos, ex compañeros del Conservatorio y también a otros fans y feaks de la más variada especie. Esta noche toca Charly: Un viaje por los recitales de Charly García (1956-1993) arranca con un concierto en el que Carlos García Moreno dio su primera demostración pública en el marco de una audición del Conservatorio Thibaud-Piazzini, cuando estaba por cumplir los cinco años, hasta el recital de diciembre de 1993 en Ferro. Poco después, con Say No More, empezaría la segunda etapa, la del salto al vacío, que será objeto de un eventual segundo volumen. Mientras tanto, Di Pietro reflexiona sobre cómo Charly fue construyendo una figura pública siempre atractiva para los medios y cómo la polémica y la genialidad lo persiguieron desde el principio.

Por Mariano Del Mazo

Sin plan de vuelo

Ya no es un secreto pero hace falta conocerlo más: el tucumano Manu Sija es un alivio en la escena de la música argentina, ese músico que entiende las raíces pero también el riesgo, que revitaliza sin sobreactuar. Improvisa como un jazzista moderno sin perder jamás la conexión con la canción popular: de eso es un ejemplo su nuevo y magnífico disco Chango solo. Y la apertura de Sija rompe con varios esquemas de la escena: además de tocar con Pat Metheny y Soledad sin contradicciones, hace poco contó públicamente que vive como un hombre gay, decisión no menor en un ambiente todavía prejuicioso.

Por Mariano Del Mazo

La utopía del hombre nuevo

Es insoslayable que su nombre fue y será por mucho tiempo sinónimo de música popular, nueva canción uruguaya y canción de protesta en América latina. A raíz de su militancia, su compromiso y su visión política que le costaría un largo exilio fuera de su país, Daniel Viglietti también adquiere una trascendencia notable más allá de lo estrictamente musical. De formación clásica rigurosa, tuvo oídos y ojos especialmente atentos a la poesía tan refinada como popular de Vallejo a Lorca e Idea Vilariño. Su figura estará a la altura de artistas como Yupanqui, Alfredo Zitarrosa o Violeta Parra. Radar despide a Viglietti, quien murió el 30 de octubre a los 78 años en Montevideo.

Por Mariano Del Mazo

Dulces y salvajes

“Lucrecia Martel viste ropas claras. Una camisa blanca de mangas largas con los puños enrollados hasta el codo, que deja ver las manos huesudas, las muñecas finas, los brazos pecosos.

Por Mariano Del Mazo

Mujer suburbana

En su nuevo disco, Adriana Varela deja el tango por un momento y vuelve a sus raíces: la del sur, la adolescencia rockera, la chica que iba a ver a Vox Dei y Manal. Avellaneda es un álbum de covers de clásicos del rock nacional, pero con ángulos audaces y desprejuiciados: desde “Todo un palo”, de los Redondos, en una versión industrial y electrónica, hasta “Hoy todo el hielo en la ciudad”, de Almendra, con voz invitada de Mollo y cuarteto de cuerdas, o “Mañana en el Abasto” cruzada con Jaime Roos y los Beatles. En esta entrevista, Varela habla de cómo es amar el tango y el rock, cómo fue trabajar con sus hijos músicos, su matrimonio con el tenista Héctor Varela, su reciente y ya superada depresión y qué se siente haber dejado el alcohol desde aquellos whiskicitos con el Polaco Goyeneche en El Berretín.

Por Mariano Del Mazo

El otoño de Chico

A los 73 años, Chico Buarque acaba de editar un disco nuevo, Caravanas. Arquitecto de canciones, gran cronista de Río de Janeiro, Buarque no se reinventa porque no hay nada que inventar: solamente se ubica en su lugar de clásico con canciones que hablan de amor, de violencia y de hacerse viejo con toda la dignidad posible, mientras cita a Camus, Henri Salvador, Puskas, Silvio Rodriguez y Shakespeare y se divierte tocando con músicos jóvenes y hasta con su nieta de 17 años.

Por Mariano Del Mazo

Último tango en París

El jueves se estrenó Tango en París: Recuerdos de Astor Piazzolla, un documental que reconstruye la amistad del bandoneonista con el matrimonio Pons.

Por Mariano Del Mazo

Tener y compartir

Su primer disco después de haber sido la primera ministra de Cultura de la Argentina supone no sólo retomar su oficio de cantautora y letrista luego de una pausa que duró cuatro años sino una más íntima y profunda vuelta a los orígenes: Todo lo que tengo es una colección de poemas musicalizados de autores que van de Francisco Madariaga a Borges, de Manuel Castilla a Cortázar, Elvio Romero y María Elena Walsh, además de dos temas propios, un huayno y la canción que da título al disco. Teresa Parodi regresa así a su temprana pasión por la poesía y el lenguaje cuando aún estaba lejos de aquella consagración en el Festival de Cosquín de 1984, en plena apertura democrática, con los éxitos volcánicos de “Pedro canoero” y “Apurate José”. Antes de presentarse el 16 de septiembre en el ND/Teatro, en esta entrevista Parodi repasa su carrera, un ascenso lento pero firme desde la casi invisibilidad de su Corrientes natal y la llegada a Buenos Aires en 1979, recuerda sus tremendas anécdotas con el Mono Villegas y Astor Piazzolla, y reflexiona sobre este presente donde, una vez más, viene a ofrecer todo lo que tiene.

Por Mariano Del Mazo