¿Qué onda las pibas?
La pregunta se escuchó en la Cazona de Flores, ahí donde se reúnen la Comisión Investigadora de la Violencia en los Territorios y la Red de Docentes, Familias y Organizaciones del Bajo Flores, como una indagación colectiva sobre esos cuerpos y subjetividades de las que mucho se habla aunque poco en primera persona. ¿Por qué desaparecen de manera intermitente? ¿Alcanza con responsabilizar al Estado, con pensar en la trata como única respuesta? Las pibas tienen voz propia y cuando sienten que hay escucha dan cuenta de realidades complejas, de encierros domésticos heredados –y agudizados por miedo a “que les pase algo”–, de violencia intrafamiliar y de un deseo vital que no se domestica fácilmente. Si se escapan, ¿cuál es la salida que encuentran? Si vuelven ¿qué vidas, qué futuros avizoran?