CIENCIA › DIáLOGO CON CORINA RISSO, DOCTORA EN GEOLOGíA, JEFA DEL DEPARTAMENTO DE GEOLOGíA, FCEN

Sobre el peligro de mezclar volcanes con agua

Hay volcanes y volcanes. Algunos cuyas erupciones hay que temer y otros que no deben asustar tanto. Sin embargo, una erupción volcánica, cuando se mezcla con agua, puede multiplicar su potencia y su peligrosidad.

 Por Leonardo Moledo

–Cuénteme qué hace.

–Estamos en una universidad, por lo cual por supuesto que parte de mi trabajo es dar clases. Pero parte de mi trabajo, y una parte fundamental, es hacer investigación. En mi trabajo docente, trabajo con sensores remotos, imágenes satelitales... En este cuatrimestre me estoy dedicando a fotogeología, por ejemplo. Y en la parte de investigación trabajo con volcanes. Trabajé muchos años en la Antártida y en una isla volcánica. En su momento armé un observatorio vulcanológico en esa isla, en la que empezamos a observar el volcán que había hecho unas erupciones bajo el hielo. Entonces me empezaron a llamar la atención las características que tenían las erupciones abajo del hielo. Por ejemplo, de golpe la erupción se mezclaba con agua. Entonces empecé a trabajar con eso. Después la etapa en la Antártida terminó, mis hijos crecieron y no me fue tan... en fin, decidí que era prioritario estar con mis hijos en ese momento y dejé de ir a la Antártida, pero seguí trabajando con los volcanes y con cosas que tuvieran algo que ver con el hidromagmatismo, que es ese proceso en el cual la erupción se mezcla con agua.

–¿Por qué se interesó por ese tema?

–Cuando uno habla de volcanes, de volcanes que son peligrosos y otros cuyas erupciones no son tan peligrosas, resulta que si alguna de esas erupciones no tan peligrosas se topa con agua se convierte en una erupción muy peligrosa.

–¿Por qué?

–¿Vio alguna vez las erupciones de los volcanes de Hawai? Están todos los turistas mirándolas, y se ve que sale la lava, y no es una erupción explosiva ni peligrosa...

–Salvo que la lava pase por encima de la casa de uno...

–Bueno, claro. En la medida de lo posible es mejor no hacerse construir la casa ahí. Pero todo aquello que se puede mover no peligra con ese tipo de erupciones. Sin embargo, en Hawai mismo, una vez ingresó agua de mar y eso convirtió la erupción tranquila en una erupción muy fuerte.

–¿Por qué?

–Por la vaporización instantánea del agua. Eso genera que la erupción sea mucho más importante y mucho más peligrosa. Eso es lo que empecé a trabajar en el sur de Mendoza, donde hay muchos casos de esos tipos de erupciones (en el pasado). Pero en geología siempre decimos que el pasado es la llave del presente...

–¿Por qué hay en Mendoza volcanes hidromagmáticos?

–Porque evidentemente estos volcanes hicieron erupción después de la última glaciación, o en épocas en que había mucha agua subterránea. Tenemos dos zonas volcánicas, el Payún Matru y el Llancanelo, en las cuales hay más de 800 pequeños volcancitos. Unos cuantos de ésos se toparon con agua e hicieron erupciones hidromagmáticas. Por lo menos 16 o 17, una cosa por el estilo.

–¿Y qué hace con esos volcanes?

–Nosotros hacemos el estudio detallado de lo que fue esa erupción para poder relacionarlo con futuras erupciones actuales.

–¿Cómo es una erupción?

–Es igual que la del Puyehue del año pasado, pero mucho más chica.

–O sea: la parte superior del manto sube...

–Como siempre. Sube muy rápido en este caso, porque son magmas de composición basáltica, se topa con el agua a determinada profundidad (nosotros hemos calculado hasta 600 metros de profundidad) y ahí, en la parte libre del conducto, se produce la explosión. Eso hace que se abra un cráter más grande de lo que se abren normalmente en este tipo de conos basálticos; se abren cráteres de más de un kilómetro de diámetro y se generan unos depósitos que por el agua tienen un color especial y que nos permiten estudiar cómo fue la explosión.

–¿Y hay clases muy diferentes de explosión?

–Hay toda una clasificación de volcanes que aparece en los libros, desde erupciones tranquilas hasta erupciones muy violentas. Estos son algo intermedio.

–Usted sabe que los volcanes fueron en la historia de la geología un punto de discusión permanente. El gran fundador de la geología, si se quiere, que es Werner, pensaba que había carbón ardiendo debajo de los volcanes.

–Eso ya es parte de la historia. Hoy en día se sabe bastante más.

–Pero lo que quiero decir es que fueron uno de los motores del avance de la geología...

–Lo que pasa es que los volcanes tienen una característica muy peculiar. La mayoría de los procesos geológicos son muy lentos, por lo cual a escala humana no se pueden apreciar. En cambio, con los volcanes pasa lo contrario. En México, en 1942, un señor estaba arando su campo de trigo y sintió que el suelo se estaba calentando. A la semana, estaba más caliente. Y así sucesivamente, hasta que un día, finalmente, se generó un volcán. Es el único caso en la historia en el que el hombre vio nacer un volcán. Y morir, porque empezó la erupción en el ’42 o ’43 y cesó en el ’52.

–Al tipo ese no le debe haber hecho ninguna gracia.

–Ninguna, porque toda esa gente obviamente perdió sus campos. Quedaron bajo 10 metros de lava. Ese volcán no produjo víctimas, porque era una erupción tranquila. Pero un pobre pueblo quedó bajo la lava, y lo único que se ve hoy en día es la torre de la iglesia. La erupción del Paricutín es famosa y hay varios libros sobre eso. Es realmente muy interesante. Cuando terminó la erupción, la gente fue poniendo palitos blancos con cintitas donde cada uno tenía su parcela. Llegó un momento en que hubo dos personas que se pelearon y uno mató al otro a cuchillazos, por la utopía de que esa tierra iba a ser productiva nuevamente. El único muerto que hay por la erupción del Paricutín no murió por la erupción en sí misma sino por una pelea.

–Lo que decía usted es que los volcanes justamente nos permiten ver a la geología funcionando, cosa que no se puede ver cotidianamente.

–Claro. No se puede ver cómo se levanta una cordillera, pero sí la erupción de un volcán.

–¿Y por qué muere un volcán?

–Bueno, “morir” es una palabra demasiado humana.

–¿Por qué se apaga?

–Este tipo de vulcanismo, el vulcanismo monogenético (tanto en el Paricutín como en Mendoza) no se produce porque hay una cámara magmática abajo que de vez en cuando hace erupción y por eso me crece un volcán gigante (como por ejemplo el Lanín). Estos son volcancitos en los que en algún momento, por alguna debilidad de la corteza, sale magma, se produce una irrupción. La siguiente vez que sale magma no va a salir por ese lugar sino por otro. Por eso estos volcancitos se llaman monogenéticos: porque se hacen en una sola erupción.

–Esos volcanes como el Vesubio o el Etna se dice que están apagados..., ¿qué quiere decir eso?

–Desde ya que no están apagados. En general se dice que si uno de estos grandes volcanes en 10 mil años no ha hecho erupción, es porque la tectónica ha hecho que ya no esté más activo, que la cámara magmática no haga más erupción. Si en 10 mil años no hace erupción, se dice que está “apagado”. Eso se está cambiando un poco.

–¿Por qué?

–El Chaltén, por ejemplo, hacía 9600 años que no había hecho erupción cuando entró en erupción. Estaba en el límite y resultó que no estaba para nada apagado. Lo que se está viendo es que una serie de volcanes que se suponían apagados está entrando en erupción, y eso obliga a rever el límite. De cualquier manera, los dos que usted me puso como ejemplo son volcanes activos totales. El Etna está en erupción todos los años y el Vesubio tuvo una erupción en 1944.

–No son erupciones pavorosas, ¿no?

–Depende. El Etna tiene erupciones sencillas. El problema del Etna es la lava: como es bastante empinado, la lava desciende bastante rápido. Y hay un montón de pueblos chicos en los alrededores. Recuerde la dualidad que tienen los volcanes: los suelos próximos a las áreas volcánicas son especialmente fértiles.

–¿Por qué?

–Porque los componentes que tiene la lava le otorgan al suelo nutrientes: potasio, sodio, aluminio. En Indonesia, por ejemplo, que es el país del mundo con más volcanes, hay gente viviendo en la ladera de volcanes activos.

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