CIENCIA › DIALOGO CON HAYDEE KARSZENBAUM

Mirar desde arriba

El grupo de teledetección del IAFE usa los datos satelitales y resuelve el valor de variables de los ecosistemas, traduciendo señales electromagnéticas a la realidad concreta.

 Por Leonardo Moledo

Desde arriba, desde el espacio, donde los pájaros no llegan y los árboles desearían llegar, donde las montañas son sobrevoladas por los aviones, en un ambiente enrarecido y de poca densidad, satélites espían la Tierra pero no con objetivos militares (por lo menos en este caso), sino con el objeto de obtener datos de los mecanismos de los ecosistemas. A eso se dedica el grupo de teledetección del IAFE, liderado por Haydée Karszenbaum, investigadora del Conicet, licenciada en física, master en ciencias.

–Su apellido significa árbol de cereza y me gustaría saber si, como algunos decían que la rosa se cifra en la palabra rosa, usted investiga algo que esté relacionado con lo que se cifra en su nombre.

–En realidad, no. El grupo nuestro es de teledetección y es un grupo diferente porque nosotros observamos la Tierra, en lugar de observar otros planetas, a través de satélites. Este tema se ha expandido mucho el último tiempo, porque existe el Plan Espacial Nacional (Conae), con el que nosotros tenemos vinculación.

–Bueno, ¿y qué son esos satélites a través de los cuales espían a la Tierra?

–Son satélites que están en órbita y que tienen todo tipo de sensores, el más simple de los cuales es una cámara. Lo que hace esta cámara, usted podrá adivinarlo, es sacar una foto de la Tierra. Y lo importante es que la foto es muy abarcativa: 100 por 100 kilómetros o incluso más. Es la única manera de monitorear a escala general un ecosistema grande. Por ejemplo, nosotros trabajamos en la Cuenca del Río Paraná y la única manera de ver toda la cuenca es a través del espacio. En un país grande como la Argentina, esto es fundamental. El trabajo de teledetección, entonces, es básicamente transformar lo que mira el satélite (energía en una longitud de onda dada) e interpretar esa información para sacar conclusiones biofísicas del terreno.

–¿Qué es lo que miden estos teledetectores?

–Radiación electromagnética. Lo que a nosotros nos interesa conocer de la tierra son las denominadas variables biogeofísicas.

–¿Como por ejemplo?

–Humedad del suelo, biomasa en bosque. El gran desafío que tenemos nosotros como investigadores es pasar de la observación satelital medida a la variable geofísica de interés. Eso es lo que se llama el problema inverso.

–Claro, ustedes no miden humedad del suelo, sino una señal electromagnética y, a partir de esa señal, tienen que deducir la humedad del suelo.

–Uno mide algo que es radiación y lo que quiere es humedad del suelo. Entonces ahí es necesario el investigador, porque requiere no sólo de los datos, sino de la interpretación y de un modelo que vincule la radiación con lo que se quiere obtener.

–Y esto que ustedes investigan debe ser bastante importante para la meteorología.

–Sí, pero sobre todo para tener idea de cómo es la dinámica de una cuenca, porque uno necesita conocer las áreas inundadas, la humedad del suelo. Se utiliza también para la agricultura, por ejemplo, para monitorear la humedad del suelo. Como empezamos a ver, una de las características de la teledetección es su interdisciplinaridad. Acá en el grupo hay un ingeniero electrónico, una bióloga, físicos, computadores. Se requiere la unión de distintas disciplinas para dar respuestas a las preguntas que nos planteamos.

–¿Cubren toda la Argentina?

–No, trabajamos en algunas zonas. Nuestro trabajo apunta a los aspectos duros de la teledetección, más que el estudio de una determinada región; es más metodológico que un relevamiento. Lo que nos interesa, repito, es entender cómo se puede interpretar esa radiación para que dé cuenta de ciertas características biofísicas. Si nosotros somos capaces de desarrollar una metodología para obtener datos de humedad del suelo a partir de un radar, esa metodología se puede aplicar en distintos lugares, incluso en otros países.

–Ciencia básica.

–Es medio difícil decir eso, porque a la vez se trata de una ciencia muy aplicada. Digamos mejor que tratamos de sentar los fundamentos de una ciencia aplicada. Ahora bien, estos fundamentos no se pueden desarrollar en el aire, sino que se estudian sobre un área determinada (el delta del río Paraná). Por eso es necesario que un biólogo nos diga qué variables son interesantes de estudiar en esa zona para ver qué tenemos que tratar de observar nosotros. Por ejemplo, el nivel del agua o la composición de la humedad.

–¿Y las ondas electromagnéticas?

–Forman parte del mundo natural. El sol, por ejemplo, emite..., la Tierra refleja y emite. Parte de la radiación es reflejada y parte es emitida, según la zona del espectro electromagnético en que uno se encuentre. Cualquier cuerpo a una temperatura dada emite radiación.

–Ustedes están queriendo resolver el problema inverso, pero hay gente además que está analizando el problema directo.

–¿A qué llama problema directo? ¿A hacer los modelos?

–Claro, a averiguar la humedad del suelo.

–Bueno, la observación está muy bien. Porque nosotros en realidad nos ocupamos de las dos cosas. Por ejemplo, decimos: si yo tengo un arbolito, un lago y una plantita e incido un haz de radar, ¿cuál es la energía retrodispersada que produce? Esto nos lo preguntamos porque lo necesitamos para después interpretar las imágenes que observa el sensor remoto. La solución al problema inverso es muy compleja, porque uno tiene muchas variables de entrada (todo refleja o emite o retrodispersa), pero lo que mide el sensor remoto es una única variable. Hay muchas variables de entrada pero una sola medición, entonces uno tiene que saber cuál de todas esas variables produjo esa observación.

–Entonces es necesario, además, hacer trabajo de campo.

–Sí, para validar las hipótesis. Nosotros cuando presentamos los proyectos decimos “combinación de modelos, observaciones satelitales y observaciones de campo”. Uno necesariamente tiene que validar, si no se estaría eligiendo al azar la respuesta.

–Hábleme un poco de la importancia de este tema.

–La importancia de este tema tiene que ver con una demanda de información que se necesita por todo lo que está pasando en la Tierra y en particular en la Argentina por la existencia del Plan Espacial Nacional. La Argentina desarrolla satélites, está construyendo dos, uno pasivo y otro activo, para el espectro electromagnético de las microondas, y nosotros tenemos la oportunidad de participar de un desarrollo tecnológico.

–O sea que Argentina no sólo produce satélites, sino que produce grupos que pueden (o al menos intentan) descifrar los jeroglíficos que nos dan esos satélites.

–Así es.

–¿Y cómo estamos en relación con otros países?

–Creo que Argentina usa información satelital hace mucho tiempo, pero no teníamos estaciones terrenas realmente activas que recibieran información de los satélites que orbitan la Tierra. En este momento, en el rango óptico, hay alrededor de 50 satélites con 150 instrumentos observando la Tierra. Y en las longitudes de radar, la Argentina va a participar con dos. Desde el punto de vista tecnológico estamos bien posicionados. En cuanto a los datos, históricamente se los ha aprovechado de manera diferente, haciendo interpretación visual. Nosotros lo que hacemos es teledetección cuantitativa, justamente para encontrar soluciones al problema inverso. Buscamos aportar la información que hay en los números, que es lo que en realidad son las fotos.

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