EL PAíS › CRISTINA FERNANDEZ Y JULIO COBOS SE PRESENTARON EN EL LUNA PARK

Lanzamiento en clave de concertación

Tanto en el discurso de Cristina Fernández de Kirchner como en el de su compañero Julio Cobos prevaleció el tono concertador. En el escenario estuvieron el Presidente, el gabinete y una amplia mayoría de gobernadores.

 Por Diego Schurman

Paradojas de la Argentina. En el mismísimo Luna Park, catedral del boxeo y testigo de clásicos enfrentamientos pugilísticos, Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos lanzaron su fórmula presidencial en clave de concertación. La senadora del PJ y el gobernador radical convocaron a trabajar por un proyecto “colectivo” y se preocuparon por resaltar los aspectos positivos de dirigentes y gobiernos democráticos a los largo de la historia del país.

–Se siente, se siente, Cristina presidente– la recibieron desde los cuatro costados al ingresar al escenario.

–Pre-si-den-ta (con “a”), acostumbrensé –sorprendió la candidata con la corrección de género.

–Alerta, alerta, Cristina presidenta– cambiaron rápidamente sobre la marcha.

La idea de la concertación se impuso desde lo escénico y los discursivo. Como aperitivo, se presentó un video con imágenes de Perón, Yrigoyen, Illia, Balbín, Alende, Frondizi, Moreau de Justo, entre otros.

La mayoría peronista no pudo consigo misma: impuso raudamente la versión a capella de la marcha partidaria. Néstor Kirchner no la entonó, acaso porque rompía con el espíritu impuesto, acaso por su rol de presidente de “todos los argentinos”, como lo introdujo el locutor.

Hubo otro video más. Una canción que Mercedes Sosa y Teresa Parodi le dedicaron a la candidata. Las imágenes de Cristina con madres y abuelas de pañuelos blancos se sucedieron. Los aplausos sobrevinieron con un retazo de la historia contemporánea: la que muestra al jefe del Ejército, Roberto Bendini, descolgando el cuadro de Videla del Colegio Militar.

Después, el discurso. Desde el atril, sin levantar el dedo, ceñida con un atuendo de colores crema y rosado pastel, la senadora recordó aquel 25 de mayo de 2005 en el que se empezó a hablar de la concertación. Le otorgó una dimensión federal, política e histórica. A saber: expuso, a modo de ejemplo federal, que las provincias radicales fueron las más beneficiadas con los planes de viviendas. Llamó a no tentarse, en lo político, con la “hegemonía excluyente”, algo que le achacan a diario desde la oposición. Y trajo a la memoria hechos históricos para asentar su prédica contra los “falsos dilemas y antinomias”

Con ese precepto, echó mano a conquistas radicales, “de Alem e Yrigoyen, como el voto universal, secreto y obligatorio”; a la “incorporación de los trabajadores que hizo Perón”, a “los derechos sociales de Justo y Alicia Morau de Justo”, a “la integridad de Alende” y a “las Madres y Abuelas de la Plaza poniendo dignidad y justicia y memoria”.

Con dedicación se lo vio aplaudiendo a Carlos Bettini, sentado junto a Rafael Bielsa. Se comenta que el embajador en Madrid tendrá un cargo clave si Cristina gana las elecciones.

Bajo un despliegue teconológico fenomenal, con pantallas gigantes, una docena de plasmas, cámaras grúas y gigantografías de los candidatos, el broche fue casi un llamado solidario a la comunión entre peronistas y radicales. “Adelante...argentinos”, bramó la senadora con una palabra insigne de la marcha radical. “Este no es el proyecto Cristina Presidente, es el proyecto de los argentinos.”

Cristina –“simplemente Cristina”, así la presentaron– evitó siquiera orillar por la palabra corrupción. Como un karma, cada uno de sus actos fueron precedidos por episodios comprometedores para el Gobierno. En el Teatro Argentino de La Plata blanqueó su candidatura con el anuncio aún caliente del despido de Felisa Miceli. Anoche, producto del escándalo de la valija del venezolano, llegó al acto con la eyección de Claudio Uberti a cuestas.

Uberti dependía de la cartera de Julio De Vido. El ministro de Planificación llegó sonriente a minutos de que empezar el acto. La contracara fue Luis D’Elía. Se pegó un madrugón en el Luna y recibió un lluvia de indiferencia y mucho calor de los de siempre: Edgardo Depetri, Emilio Pérsico y Humberto Tumini.

Un símbolo del sube y baja kirchnerista: el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, estuvo junto Kirchner y los gobernadores, en una grada armada sobre el escenario. De Vido quedó debajo, con el resto del gabinete. Esa imagen fue explotada por los amantes de la interna oficial.

Cobos, quien abrió los discursos, se mostró tan ajeno a esa pelea como a la disputa tribunera entre la mayoría peronista y la minoría radical.

–Bueno, fuerza –lo alentó Cristina cuando lo convocaron.

Otra vez la palabra concertación atravesó como un rayo el Luna Park. El mandatario mendocino se refirió a los desencuentros entre los argentinos, ensalzó a la candidata y enumeró las cuentas pendientes de la actual administración.

–¡¡¡Echen a los corruptos!!! –aportó una voz perdida entre la gente.

No lo dejaron extenderse demasiado. Las columnas arriadas por los intendentes bonaerenses mostraban cierta impaciencia. Cuando Cobos dijo “y para terminar...” comenzaron a aplaudirlo irónicamente.

“Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta, es radical –metieron el dedo en la llaga la popu del PJ. “Pan y vino, pan y vino, el que no es de Perón para qué carajo vino”, siguieron con su prédica de amor y paz.

A propósito de la concertación, Enrique Albistur no se privó de una ironía. Fue en el alba del acto, mientras miraba las butacas vacías que aún debían completar los radicales. “Siempre llegan tarde y se van temprano”, dijo el secretario de Medios seguro de haber ofrecido una metáfora de la UCR.

Al cierre, la pareja presidencial se zambulló entre la gente, y luego buscó oxígeno en un camarín asignado para la ocasión. “Estoy refeliz ¡cómo voy a estar!”, repetía Kirchner como un chico.

–¿Qué va a hacer el año que viene? –atinó a preguntarle este diario.

–¿Yo? Jefe de Protocolo –dijo, y se rió de su ocurrencia.


“Una nueva cultura”

El presidente Néstor Kirchner saludó a las tribunas antes y después del acto en el Luna Park pero, tal como había hecho en la presentación de la senadora en el Teatro Argentino de La Plata, no pronunció ningún discurso y dejó el centro de la escena a la candidata. En unas breves declaraciones, el Presidente evaluó el acto de lanzamiento de la fórmula como “el debut de una nueva cultura política, la Concertación Plural”. “Es buscar entre argentinos que tenemos algunas visiones diferentes pero que en las cuestiones centrales pensamos igual, entendiendo que el país necesita un proyecto superador que nos contenga a todos”, dijo Kirchner. El viernes, Kirchner y Cristina participarán de un acto en el Boxing Club de Río Gallegos, en lo que será su vuelta a la capital santacruceña después de mucho tiempo. Una versión indica que allí anunciarán que el gobernador Daniel Peralta irá como candidato K por su reelección.

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El final en el Luna Park, como ya es tradición, envolvió a los candidatos en una lluvia de papelitos.
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