EL MUNDO › DOS MILICIANOS Y DOS CIVILES MUERTOS

Bombardeo israelí en Gaza

 Por Naiara Galarraga *
desde Jerusalén

El ejército israelí realizó el martes una de las mayores incursiones en Gaza desde que los islamistas controlan la Franja. Los soldados hebreos, apoyados por aviones sin piloto y unos veinte tanques, mataron a dos milicianos de Hamas, a uno de Jihad Islámica y a dos civiles en Jan Yunis, al sur de Gaza.

Una quincena de personas resultaron heridas y los uniformados detuvieron a un centenar de hombres para interrogarles. El ataque buscaba un triple objetivo, según un portavoz militar: eliminar a milicianos, desmantelar túneles de contrabando de armas y frenar el lanzamiento de cohetes artesanales al sur de Israel. El primer misil mató, antes del amanecer, a un miembro del brazo armado de Hamas. Un segundo miliciano y su madre, Sabha, de unos 70 años, murieron cuando tropas terrestres atacaron su casa. Los soldados entraron en la zona de Jan Yunis, cercana a la frontera con Egipto, en una veintena de tanques y tomaron varias casas. El otro civil, Ibrahim Al Shami, de 40 años, murió por disparos israelíes en la azotea de su casa. Un misil mató al miembro de Jihad. Milicianos y uniformados se enzarzaron en un tiroteo que dejó una quincena de personas heridas, la mitad civiles. El ejército ordenó salir de sus casas a los hombres mayores de 16 años y se llevó detenidos a unos 80 para interrogarles sobre las actividades de los milicianos. La respuesta palestina fue inmediata. Milicianos lanzaron dos cohetes al sur de Israel; uno de ellos dañó unos invernaderos.

La población civil de Gaza no levanta cabeza. Padece las tensiones entre Hamas, que desde junio controla la Franja con mano firme, y sus rivales del partido del presidente, Mahmud Abbas, Fatah, los frecuentes ataques militares y un cierre total impuesto por el gobierno israelí. Nadie puede entrar o salir por la frontera egipcia ni por el paso al Estado judío. Y los dos meses que las terminales comerciales llevan cerradas –sólo abren para la insuficiente ayuda humanitaria– han supuesto un golpe devastador a la ya mínima industria.

Mientras, en Israel, el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, claro favorito desde la fallida guerra de Líbano ante unas hipotéticas elecciones generales, se enfrentaba a unas primarias. Los sondeos internos del derechista Likud auguran que revalidará su liderazgo. Pero la participación era escasa: el 22 por ciento a las siete de la tarde. Las urnas cerraban a las once (las diez en la España peninsular). La abstención lo perjudica porque los seguidores de su rival Moshé Feiglin, un colono mesiánico y ultranacionalista, suelen votar en masa. Netanyahu agita hace semanas el fantasma Feiglin para movilizar a los suyos: “Pido a los afiliados del Likud que piensen en el futuro del país”, declaró tras votar en Jerusalén.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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