CONTRATAPA

C1FRA5

 Por Rodrigo Fresán

Desde Barcelona

UNO La cifra es la versión trascendente del número. Un número se dice rápido, se lo usa para contar y eso es todo. Una cifra no cuenta sino narra. Un número crece a cifra cuando pasa a significar algo. Así, las cifras vendrían a ser números clásicos. Esas cifras que enumeran catástrofes o en las que, sí, ciframos nuestras esperanzas. Las cifras que, a veces, se escriben con letras o son acompañadas por palabras. Por ejemplo: día 13, 2001: Odisea del espacio, 9/11, la cantidad de hoyos que se necesitan para llenar el Albert Hall, 6 millones de judíos, 25 millones de argentinos jugaremos el Mundial, 30 mil desaparecidos, 007: Licencia para matar, y el número de teléfono del nombre de la persona a la que se ama y a la que se llama y a la que se corta cuando atiende...

DOS De regreso, en el todavía flamante aeropuerto de Barcelona y al que aún no tengo nada que reprocharle (pero todo llega, siempre se arrival a esa situación; ya lo dije: no me dan nada de miedo los aviones, pero me dan mucho miedo las aeropuertos), esperando que salgan las valijas, abro mi primer diario español en un par de semanas, y las cifras me saltan a la cara como mastines marca Baskerville. Allí mismo leo que el ministro de Fomento exigirá a las compañías aéreas que expliquen por qué retrasan o cancelan vuelos (buena suerte) y que sólo nueve de los aeropuertos españoles dan ganancias. Sépanlo: Barajas de Madrid pierde 432 millones de euros al año y El Prat de Barcelona, 42 millones. Y los controladores aéreos (profesión psicotizante, tal como lo vimos en aquella comedia con John Cusack y Billy Bob Thornton y Angelina Jolie) tienen por aquí un sueldo base de 170 mil euros anuales que ascienden hasta una altura crucero de 334 mil euros por horas extra y que, en 2008, subieron todavía más hasta alcanzar la cifra estratosférica de 700 mil euros. (Nene: cuando seas grande, más te vale querer ser controlador aéreo o te muelo a patadas...) El ministro de Fomento dijo que no puede ser: amenazó con suplantarlos por maquinitas y, claro, ya se sienten las turbulencias de huelgas estivales para que las compañías aéreas expliquen por qué se sale tarde y se suspende y a ajustarse los cinturones.

TRES 101 son los goles que Messi lleva metidos con el Barça –ese equipo que gana hasta cuando lo descalifican de un torneo y pocos días después se da el lujo de golear a los que lo dejaron afuera– y cómo lo quieren a Messi los muchos catalanes...

CUATRO ... entre los que se cuentan varios que no quieren a extranjeros dando vueltas por aquí y pateando las pelotas. La crisis hace crecer los nacionalismos (abundan consultas y plebiscitos no vinculantes y sin autoridad, pero...) y el Ayuntamiento de Vic (con un 25 por ciento de extranjeros) ha decidido en pleno y por la suya dejar de empadronar a extranjeros sin papeles, y poco y nada importa que el gobierno central los acuse de ilegales. Un político valenciano se refirió a la política de inmigración de Zapatero como “camarote de los hermanos Marx”, y sordos rumores oír se dejan y el Ayuntamiento de Torrejón se ha unido a la medida y, días después, Vic dijo que acatará lo que disponga Moncloa, pero la otra noche, en el noticiero, los locales parecían tan contentos de andar ninguneando a visitantes...

CINCO Y en medio de constantes borrascas, Zapatero ha postergado a 2011 su decisión de lanzarse a un tercer round. Si finalmente decide que no, ni quiero imaginarme la que se va a armar en el PSOE por la sucesión. Si dice que sí, ya puedo imaginarme todo... En cualquier caso, Zapatero parece tan feliz por ser presidente interino de una Europa en la que los europeos no creen ni como continente ni como concepto. Cada uno a lo suyo y sálvese quien pueda es la política a seguir, y Zapatero arrancó su mandato amenazando con sanciones a los individualistas (enseguida alguien le dijo no-no-no desde Alemania y Francia), que enseguida se convirtieron en premios para los que se porten bien. Mientras tanto, el último número de The Economist se ríe de él, lo llama “Carlomagno”, se burla de su adicción a intentar conseguir sillas en reuniones cueste lo que cueste, y le explica que si, como dice, va a comandar la recuperación del Viejo Mundo aplicando sus recetas, no estaría mal que las aplicara primero a la enferma España. El Partido Popular –con ventaja de 1,6 punto sobre el PSOE en intención de votos y presto a ganar por primera vez las elecciones en Andalucía– también se ríe. No sé de qué.

SEIS Porque la cosa está clara. Y oscura. Cifras que se publican estos días por el fin de año y (lo siento, para mí la cosa siempre empezará con el 0 y no con el 1) el principio de una nueva década que se percibe por aquí tan diferente a la que se acabó. Veamos, contemos, saquemos cuentas: en los últimos dos años, España ha perdido 7 millones de turistas (principal fuente de ingresos junto con la construcción, que ha quedado por los suelos) y 2009 se cerró con un 8,7 por ciento menos de visitantes que doce meses atrás. Hay un 63 por ciento menos de inmigrantes y el paro afecta a un 28 por ciento de extranjeros y a un 16 por ciento de nativos, y son muchos los que se mueren de curiosidad por saber por cuánto renovará Pep Guardiola como controlador terrestre del Barça.

SIETE Muchos ceros son los de la fortuna que un empresario menorquín legó a un tal Felipe, a una tal Leticia y a sus hijos a quienes nunca conoció. El que los beneficiarios sean los futuros reyes de España permite creer en que los cuentos de hadas no sólo existen sino que continúan después de las perdices...

OCHO ... y de los 100 mil o 50 mil o 200 mil haitianos a los que el cielo se les cayó encima y, digo yo, puestos a hacer buenas acciones...

NUEVE Y se hace un tanto absurdo indignarse por los bonos y aguinaldos recibidos por los corsarios de Wall Street. Después de todo, de eso se trató siempre: de ganar el dinero propio a costa del dinero ajeno. Esté quién esté en la Casa Blanca, el color será el verde, el verde dólar...

DIEZ ... sin importar demasiado si se los cuenta con la mano diestra o la mano siniestra, y la derecha ganó en Chile y me pregunto cuál será el número o la cifra de chilenos que se preparan para exiliarse en la Argentina. Chiste, chiste...

Y aquí llegan ya las valijas. Son dos. Son 2. Tan felices de no engrosar el creciente porcentaje de equipaje extraviándose en la dimensión crepuscular. Y a casa, a encender las estufas y seguro que aumentó el precio del gas, consumo en máximos históricos, grados como números negativos, hace frío. Mucho. Así que mejor quedarse adentro mientras, ahí afuera, vuelta y vuelta, las cifras que nos tienen fritos aúllan y muestran los dientes y mastican y se comen crudos a los números.

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