DEPORTES › LOS BRITANICOS QUIEREN UNGIR CABALLERO A ANDY MURRAY

Ahora hay que llamarlo Sir Andy

Después de su histórico triunfo en Wimbledon, el primer ministro inglés David Cameron lo propuso para recibir los honores de la reina. Hasta hace siete años, el escocés hacía notoria su rivalidad deportiva con Inglaterra.

 Por Tomás Rudich

El “AndyMurrayometer”, un popular sitio de Internet que mide día a día “qué tan británico” es Andy Murray, está hoy en su clímax tras el histórico título del escocés en Wimbledon. “Ciento por ciento british”, sentencia el satírico medidor, que de caprichoso tiene poco. Porque tras su victoria el domingo ante el serbio Novak Djokovic en la final, Murray se convirtió definitivamente en una figura que supera barreras más altas que una red de tenis. Aunque también en un objeto de latente disputa política.

No fue un inglés como Fred Perry, campeón en 1936, sino un pelirrojo escocés de un pequeño pueblo llamado Dunblane el que puso fin a la “maldición” de 77 años sin títulos para el tenis británico en Wimbledon. Pero ese detalle poco parece preocuparle a la prensa británica, que festejó como propio el título de Murray.

“¿Escocés, británico, a quién le importa? Hoy nos pertenece a todos”, titula The Guardian una de sus crónicas. Tampoco le importa a la reina Isabel II, que en la misma noche del partido le envió un mensaje personal de felicitación. Y mucho menos al primer ministro David Cameron, que tras hacer ondear la bandera escocesa en Downing Street 10 anunció que el flamante campeón de Wimbledon será nombrado caballero. “No puedo imaginar a nadie que lo tenga más merecido”, aseguró Cameron en declaraciones a la BBC. Al igual que otros deportistas británicos, como el ciclista Bradley Wiggins, último ganador del Tour de France, el tenista será ahora Sir Andrew Murray.

El nombramiento ocurre un día después de una de las jornadas más importantes de la historia del deporte británico, pero también a más de un año del referéndum independentista convocado por el gobierno de Escocia. Cameron, opositor a la propuesta, estuvo acompañado durante el partido del domingo en el palco real por su principal impulsor, el primer ministro escocés Alex Salmond.

Parecía una linda historia en la que el deporte podía hacer olvidar las diferencias políticas. Pero cuando Murray se arrodilló en el césped, el dirigente del Partido Nacional Escocés hizo flamear una bandera escocesa justo detrás de Cameron y encendió de inmediato la controversia.

Según The Daily Telegraph, el gesto de Salmond viola las estrictas normas del All England Club, que prohíbe banderas que tengan más de dos por dos pies (0,6 x 0,6 metro) u objetos que impliquen “mensajes políticos”.

Murray, siempre apegado a su Escocia natal, evita al máximo posible tocar el espinoso tema. Ni siquiera pudo decir cuándo estará de nuevo por sus pagos. “Quiero ir ahí y descansar, porque las últimas semanas fueron muy estresantes. Pero no sé exactamente cuándo va a ocurrir eso”, comentó Murray, que durante su primera etapa como tenista llegó a jugar con muñequeras con la bandera de Escocia.

El actual número dos del mundo inclusive se entrenó en 2006 en Wimbledon con una camiseta de Trinidad y Tobago, rival de Inglaterra en el Mundial de fútbol de Alemania. Fue un gesto de folklore deportivo, pero tras algunas críticas, decidió no volver a repetirlo. Y menos querrá hacerlo ahora, porque tras romper la “maldición” de Wimbledon y convertirse en un prócer deportivo, cada gesto suyo será observado con atención por millones de británicos.

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El día después de Murray lo encontró junto a su novia Kim cerca de una nominación a caballero de la reina.
 
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