DIALOGOS › ¿POR QUé CHINA ZORRILLA?

El esplendor de la experiencia

 Por M. S.

China Zorrilla no necesita presentación, pero, para recordar, su infancia transcurrió en París porque su padre, el escultor José Luis Zorrilla de San Martín, ganó el concurso para hacer el Monumento al Gaucho. Por esa razón, la inolvidable actriz de Esperando la Carroza, film dirigido por Alejandro Doria en 1985, recita poemas en francés como si fuera su lengua materna. De regreso a Uruguay comenzó a actuar en teatro y en 1947 viajó a Londres becada por el British Council para estudiar en la Royal Academy of Dramatic. China era muy joven, viajó sola a Inglaterra y dice: “No tuve nada de miedo, fueron años muy felices”. Al regresar de Londres actuó en Una familia feliz, de Larreta, en la Comedia Nacional Uruguaya (1949). Protagonizó más de ochenta obras de teatro en el Teatro Solís de Montevideo y tuvo el honor de que la mítica Margarita Xirgu la dirigiera en La Celestina y Bodas de sangre, de García Lorca; Tres hombres y una mujer, de Calderón de la Barca, y Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. Con Carlos Perciavalle presentó en Broadway Canciones para mirar, espectáculo para niños sobre textos de María Elena Walsh, con el que volvió a Montevideo llevándolo en gira por Uruguay. En 1971 viajó a Buenos Aires donde rodó su primera película: Un guapo del 900, dirigida por Lautaro Murúa, y luego La mafia, de Leopoldo Torre Nilsson, con Alfredo Alcón. En la televisión argentina se la recuerda por su actuación en Las cuatro caras de Victoria. Las tablas no tienen secretos para ella y en ambas márgenes del Río de la Plata subió a escena con incontables obras, como cuando protagonizó Eva y Victoria, de Mónica Ottino. China produjo y dirigió varios espectáculos teatrales: Arlecchino, servidor de dos patrones, de Carlo Goldoni; Scapino, musical basado en la obra de Molière; Dando Pasos, Salven al cómico, La pulga en la oreja, de Feydeau; La mujer invisible, Doce hombres en pugna y la multipremiada Perdidos en Yonkers, de Neil Simon, con Soledad Silveyra y Lydia Lamaison. Tradujo y escribió canciones para varias comedias musicales, entre ellas Sugar y La mujer del año, con Susana Giménez y Ricardo Darín. Desde 1971 participó en más de cincuenta películas, como la mágica Elsa & Fred, donde es una embustera mujer mayor enamorada de su vecino, con quien vive un apasionado romance. Obtuvo decenas de premios, como el Martin Fierro a la Trayectoria (Aptra/2006), algunos Kónex, Ace de Oro, Cóndor de Plata y estatuillas internacionales. Además de haber sido nombrada Ciudadana Ilustre en la Ciudad de Buenos Aires, en su natal Montevideo y en Mar del Plata, donde protagonizó numerosas obras teatrales, el año pasado recibió la mayor distinción que otorga el Senado de la Nación Argentina: la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento. Esta pariente del prócer uruguayo José Artigas y del poeta argentino Estanislao del Campo (autor del Fausto criollo), que actuaba en las celebraciones familiares cuando era una niña, tiene todavía varios proyectos para el 2011.

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