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Los jinetes del Apocalipsis

 Por Alejandro Vanoli *

En medio del debate sobre el uso de reservas para afrontar los compromisos de deuda, es conveniente señalar cuál es la función de las reservas, su grado de suficiencia para atender usos primordiales y la posibilidad y conveniencia de emplear herramientas alternativas. Tradicionalmente, las reservas son utilizadas para afrontar los pagos correspondientes al comercio internacional. También son necesarias para mantener el equilibrio de los mercados monetario y cambiario que determinan las tasas de interés y tipos de cambio. En las últimas décadas, la acumulación de reservas ha permitido a los países autoinmunizarse de las recurrentes crisis que la globalización financiera ha causado en el mundo ante la inexistencia de un adecuado prestamista de última instancia. Dado que el país tiene una excelente cobertura de reservas en relación con las importaciones y un superávit externo estimado de 16 mil millones de dólares, la función de atender el comercio está garantizada, como también existe una adecuada cobertura de los pasivos monetarios tanto en términos de base monetaria como de agregado M3 (circulación monetaria más depósitos en sentido amplio). Por lo tanto existen reservas para ser usadas; adquiridas por haber seguido políticas consistentes de crecimiento y así cumplir con la tercera función mencionada: asegurar la estabilidad financiera.

Hechas estas salvedades, cabe analizar cuáles podrían ser las alternativas. Identifico sólo cuatro que han empezado a trascender desde distintos sectores de la oposición.

1 Subir impuestos. La Argentina aumentó significativamente los ingresos tributarios por el crecimiento y por logros en la administración tributaria. En un contexto de crisis global e incipiente recuperación, más impuestos pueden detener el crecimiento. Puede argüirse con razón que se podría hacer una reforma tributaria para acentuar la progresividad del sistema, pero debe recordarse que cuando el Gobierno intentó hacer una suerte de reforma tributaria parcial vía retenciones móviles, la oposición no acompañó la estrategia.

2 Bajar el gasto público. La alternativa elegida por Cavallo en 2001. La reducción del gasto es claramente recesiva e insolidaria en este contexto y conllevaría a una crisis social y al default en un país que tiene aún grandes déficit en infraestructura, salud y educación, producto de décadas de neoliberalismo. Se pueden discutir ciertos cambios en los subsidios cruzados, pero cuando el Gobierno planteó reducir subsidios a los sectores medios altos en energía, sectores mediáticos y de derecha rechazaron los supuestos “tarifazos”.

3 Pagar deuda con más deuda. Es cierto que la Argentina se desendeudó en relación al PBI, recaudación y exportaciones desde 2003, pero el contexto mundial y la historia de defaults seriales por décadas de políticas inconsistentes, inhiben de recurrir el camino del endeudamiento que implicaría pagar tasas del 15 por ciento en dólares o más. Ampliar el endeudamiento de corto plazo también es algo que puede acelerar una crisis ante cambios bruscos en la disponibilidad de capitales como en México 1995 o Argentina 2001. Se requieren años de buenas políticas para poder alejar el recuerdo de los defaults y poder contar con la posibilidad de acceder a financiamiento de largo plazo y en moneda nacional para evitar descalabros como los de los países bálticos, Grecia, Islandia y otros además de Argentina, que abusaron del endeudamiento externo en divisas.

4 Default. El default de 2001 fue producto de la decantación del modelo neoliberal inconsistente en lo fiscal, en lo externo y generador de una brecha productiva y social. La situación económica refleja una economía en recuperación sostenida y una baja del riesgo, a pesar de los fantasmas del default que algunos instalaron en 2008 y 2009. Sería un acto de irresponsabilidad dejar al Gobierno sin la posibilidad de usar las reservas y provocar un default que aceleraría una crisis cambiaria, financiera, social y política.

En síntesis: el paraguas de las reservas está para ser usado. Las cuatro alternativas son claramente subóptimas y pueden ser representadas con la figura de los cuatro jinetes del Apocalipsis, como ya experimentamos a lo largo de nuestra historia. Sería un acto de madurez por parte del Congreso permitir honrar el crédito público usando reservas para poder seguir avanzando hacia el desarrollo; lo que supone perseverar en buenas políticas para consolidar el equilibrio fiscal y externo y seguir cerrando la brecha productiva y social, deuda contraída por sectores que no han pagado ni dejan pagar ni la deuda externa ni tampoco la deuda social.

* Titular de la Comisión Nacional de Valores.

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