ECONOMíA › OPINIóN

Construir en la diversidad

 Por Jorge Rivas *

El escenario que terminaron de dibujar las últimas elecciones es concluyente: la contundencia del resultado ha reducido a la oposición partidaria a su mínima expresión. Por si fuera poco, esa oposición está además siendo pulverizada por los mismos grupos económicos y mediáticos que la habían sostenido y hasta guionado durante la campaña electoral. Es evidente que el poder económico concentrado confirmó, con la elección de octubre, que ese variopinto arco opositor partidario ha dejado de ser funcional a sus intereses, ya que la mayoría de la sociedad lo percibe como una comparsa de impresentables e inútiles.

Se trata de datos cuya comprensión es imprescindible, no sólo para hacer una lectura correcta del momento, sino también para establecer desde dónde nuestra acción política sería más útil para sostener y profundizar el actual proyecto de transformación que vive el país.

La derecha, por lo pronto, ya ha comenzado a diseñar rápidamente un plan de acumulación y reconstrucción política detrás de la figura de Mauricio Macri –el Berlusconi argentino– y también a tratar de fisurar a la fuerza política de gobierno, el Frente para la Victoria, mediante aquellos dirigentes que se encuentran en sus filas por oportunismo, aunque al precio de una gran incomodidad, esperando que surja una fuerza más afín con sus convicciones.

Así, podemos concluir que en esta etapa va a ser dentro del ámbito del FpV donde van a producirse, sin dudas, las tensiones y disputas por seguir o detener el rumbo de transformaciones estructurales de avanzada. Estamos convencidos de que desde la izquierda no debemos desentendernos de esa disputa. Al contrario, tendrá que ser en ese ámbito donde demos, con toda lealtad, un debate honesto y alejado de esa obsecuencia fácil que produce, por lo general, efectos más nocivos que el accionar de la derecha más empecinada.

No tenemos vocación de comentaristas políticos, ni queremos ser parte de cierta izquierda que se autoproclama de culto. Elegimos, en cambio, embarrarnos en la construcción diaria de un país más justo, como nuestro aporte militante para vivir en un mundo mejor.

Tampoco queremos quedar mimetizados con la infantil y superficial consigna de “apoyamos lo bueno y cuestionamos lo malo” –no conozco partido en el planeta, de cualquier signo ideológico, que diga lo contrario–. Preferimos asumirnos como parte del diverso sujeto social y político que trata de poner su fuerza militante al servicio del campo popular, sin temor de que por eso vayamos a perder nuestra identidad ni nuestra autonomía.

No creemos que nuestro rol como izquierda sea el de postularnos como tutores o celosos guardianes del purismo ideológico, sino el de ir subiendo el listón de las demandas sociales y aportando nuestra mirada transgresora para ayudar a remover los obstáculos que se oponen al avance de la clase trabajadora.

Estos, entre otros, son los motivos por lo que nos integramos al bloque de diputados nacionales del FpV, para desde allí articular con los sectores afines y llevar adelante la agenda parlamentaria más avanzada posible. Es que estamos convencidos de que en esta nueva etapa que se inicia con el segundo mandato de Cristina, el parlamentario es el ámbito desde donde mejor podemos hacer nuestro humilde aporte para sostener y profundizar el actual modelo.

* Diputado socialista.

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