ECONOMIA › ENTREVISTA A LUIS MARIA KRECKLER, NUEVO EMBAJADOR ARGENTINO EN BRASILIA

“Brasil entiende que hay que equilibrar”

El funcionario le dijo a Página/12 que el principal socio del Mercosur acepta que el déficit comercial argentino no puede seguir de manera indefinida. Destacó las oportunidades de negocios y defendió el sistema de declaraciones anticipadas de importación.

 Por Javier Lewkowicz

“El objetivo que tengo que cumplir aquí es reducir el déficit comercial bilateral”, afirmó el embajador argentino en Brasil, Luis María Kreckler, quien esta semana le entregó las cartas credenciales a la presidenta del país vecino, Dilma Rousseff. En diálogo con Página/12, el funcionario explicó el rol de las declaraciones juradas anticipadas de importaciones y descartó que los desentendimientos comerciales puedan afectar una “alianza estratégica”. Las apuestas más importantes del gobierno argentino para reducir el déficit comercial bilateral, que en 2011 llegó a 4242 millones de dólares, un incremento interanual de 20,4 por ciento, pasan por proveer de insumos a Petrobras e impulsar a autopartistas locales para que se inserten en la cadena de valor de las terminales brasileñas. En términos acumulados, desde 2006 el rojo en materia comercial suma 21.045 millones de dólares.

–¿Qué evaluación hace del nuevo sistema de “ventanilla única”, que opera a través de las declaraciones juradas anticipadas de importaciones?

–Es un esquema que recién se está comenzando a implementar. Aquí en Brasil la repercusión en su momento vino desde el sector privado, de ahí la visita a Buenos Aires del presidente de la Federación de Industrias de San Pablo (Fiesp), Paulo Skaf, pero no hubo repercusiones de envergadura por parte del Gobierno. Desde la primera semana en que el sistema de ventanilla única comenzó a instrumentarse, fue decayendo la polémica en Brasil.

–¿Brasil modificó su política comercial en función del delicado contexto global?

–Viene endureciendo su política comercial con el resto del mundo a causa de la crisis internacional. Sin embargo, entre los países del Mercosur continúa habiendo tratamiento preferencial.

–¿Qué conclusiones dejó la visita de la secretaria de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres, a Buenos Aires, y su reunión con varios funcionarios argentinos?

–La secretaria se fue satisfecha con la exposición donde se describió el sistema. Luego no ha habido otro tipo de solicitud. Cabe recordar que el pedido de información anticipada fue recomendado por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), y se aplica en Estados Unidos, en la Unión Europea y tiene el visto bueno del Mercosur.

–El gobierno argentino argumenta, frente a las críticas brasileñas, que es necesario reducir el déficit comercial bilateral.

–Brasil es consciente de que el superávit sostenido con Argentina no es políticamente conveniente. Brasil tiene sus problemas con China y Estados Unidos, pero en el diálogo con Argentina demuestra entender que el desbalance comercial bilateral es demasiado alto y que tienen que reducirlo. Por eso están dispuestos a otorgarnos preferencias en determinados productos.

–¿Cuál es el potencial mercado brasileño para la industria nacional?

–Hay 31 mil millones de dólares que Brasil importa desde otros países, pero que son mercancías que podrían sustituirse por producción argentina. Ese es el potencial mercado para la industria nacional. Los sectores que podrían aprovecharlo son diversos: alimentos, autopartes, calzado, cosméticos, fertilizantes, insumos químicos, lubricantes, industria naval, neumáticos, plásticos, electrodomésticos, medicamentos y materiales para construcción, entre otros. Se está trabajando sobre las posiciones arancelarias y otros instrumentos para darle preferencia a la Argentina en el mercado brasileño.

–¿Ha habido avances concretos?

–La industria naval brasileña está saturada por el impresionante crecimiento de Petrobras, pero las empresas argentinas tienen problemas para insertarse en esa cadena de valor por el contenido nacional mínimo que exige Brasil. Sin embargo, la presidenta Dilma Rousseff ya dio instrucciones para que esta normativa se modifique, de manera que las firmas argentinas puedan acceder a las compras de Petrobras. Se podrían exportar en insumos navales a Brasil entre 800 y 1000 millones de dólares al año. Por otro lado, se realizará en abril una misión compradora a la Argentina con cien empresarios brasileños del sector de autopartes, supermercados, alimentos, textiles y calzado, entre otros.

–En el encuentro con Prazeres también se trabajó sobre la necesidad de diagramar un planteo común hacia las automotrices. ¿De qué se trata?

–Brasil tiene un importante déficit autopartista con el resto del mundo, y nosotros lo tenemos con Brasil. Los dos gobiernos han coincidido en trabajar en consonancia. Muchos componentes de los autos fabricados en Brasil se importan de la Unión Europea, es decir que se perjudica al trabajo generado por autopartistas de la región. Es necesario sustituir esas piezas.

–¿Qué consecuencias puede traer el recorte fiscal que el gobierno de Brasil anunció recientemente?

–El ministro de Hacienda, Guido Mantega, anunció una reducción en el gasto público de 55 mil millones de reales, unos 32 mil millones de dólares, al presupuesto 2012. El objetivo es alcanzar las metas que se propusieron de superávit primario. Han recortado gastos en todas las áreas salvo en programas sociales, obras de infraestructura y vivienda popular. La cuestión social es prioritaria para el gobierno brasileño, ya que pretende sacar a 16 millones de personas de la pobreza extrema. Por ahora, la economía de Brasil crecería a un ritmo de entre un 4 y 4,5 por ciento.

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“Dilma Rousseff dio instrucciones para que empresas argentinas puedan vender a Petrobras”, indicó Kreckler.
 
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