ECONOMíA › ARGENTINA Y BRASIL BUSCAN AJUSTAR LA POLíTICA AUTOMOTRIZ

Un déficit que viene de lejos

Ambos países tienen balanza sectorial deficitaria. En ambos casos, el eje del problema es el comercio extrazona. El “comercio administrado” en común buscará aumentar la integración regional, reemplazando autopartes de otros orígenes.

 Por Javier Lewkowicz

Las presidentas de Argentina y Brasil, Cristina Fernández y Dilma Rousseff, habrían acordado días atrás prorrogar por un año el esquema de comercio administrado en el sector automotor que vence en julio, algo que podrían confirmar ministros del área esta semana en Montevideo. Por su parte, Brasil estaría dispuesto a otorgar beneficios impositivos a los autos con procesos productivos desarrollados en Argentina. Ambos estudian subir aranceles en 2014 para autopartes de extrazona. El principal problema para el Gobierno es el déficit comercial en el sector, de casi siete mil millones de dólares. Brasil, aunque tiene superávit con Argentina, registra un grave deterioro en el intercambio externo del sector.

El automotor es uno de los pocos sectores industriales con una estrategia de integración a nivel regional, que se plasma en la Política Automotriz del Mercosur (PAM), concebida en los ’90 a partir de las necesidades de actuar en un “mercado ampliado” por parte de las multinacionales automotrices. En los últimos años, al calor de mercados internos dinámicos, la PAM permitió un incremento de la producción nacional, pero consolidó el bajo nivel de integración de partes locales.

La PAM establece un comercio de autos libre de aranceles siempre que las terminales cumplan con el mínimo del 60 por ciento de integración de partes fabricadas a nivel regional. La importación de autos de extrazona tiene un arancel del 35 por ciento, mientras que la compra externa de autopartes, el 16 por ciento en promedio. El coeficiente “flex” limita el desbalance comercial: si el comercio es deficitario para Argentina, las importaciones no pueden ser más del doble de las exportaciones, mientras que si Brasil sufre el déficit, ese rojo puede ampliarse algo más. Si el comercio supera esos márgenes, comienzan a operar los aranceles.

El complejo automotor (autos y autopartes) mostró un déficit comercial en 2012 de 6815 millones de dólares. De ese total, 1500 millones se explican por el intercambio con Brasil, que igual se mantiene dentro de los parámetros del actual “flex”, cuya fecha de vencimiento es el 30 de junio próximo. Ante ello, el gobierno argentino propuso aplicar un “flex” por empresa en lugar del actual, que es sectorial, lo que implicaría un método más estricto de control, con la idea de mejorar la situación de los autopartistas locales. Brasil, en cambio, quiere respetar el acuerdo y llevar el esquema hacia el libre comercio, en beneficio de su industria.

“¿Nos vamos a pelear con Brasil y no con el resto del mundo, que es nuestro mayor problema?”, se pregunta un directivo de las terminales, que están interesadas en no perder negocios con el país vecino. En esa línea, los gobiernos habrían decidido prorrogar un año el comercio administrado, que supone en la práctica mantener un límite al déficit para Argentina, al que ni siquiera se llega a raíz del “bajo” desbalance comercial bilateral.

Las terminales quieren preservar el statu quo con Brasil. Argumentan que el déficit bilateral el año pasado respecto de 2011 se redujo y aseguran que, por la lógica del mercado, Argentina puede incrementar su participación en el mercado vecino, si Brasil sustituye importaciones desde Asia. Los autopartistas, en cambio, aseguran que para mejorar su desempeño necesitan mayor protección arancelaria contra importaciones de extrazona y que se reintroduzcan, como era antes de los ’90, las normas de origen nacional. Esas cuestiones se están discutiendo de cara a 2014, cuando los gobiernos deberán renegociar toda la PAM.

Por otro lado, Brasil reduciría impuestos, según el plan de incentivos que lanzó meses atrás, a los autos que contengan dos procesos productivos hechos en Argentina, siempre que Brasil se adjudique otros seis procesos. Si no hubiera otorgado esa facilidad a la industria nacional, empresas con procesos localizados en el país, como puede ser la fabricación de cajas de cambios, se verían incentivadas a trasladarse al país vecino. También las autopartes argentinas serán consideradas como brasileñas, de modo que podrán acceder al beneficio. Ambas facilidades, de todos modos, carecen todavía de la necesaria reglamentación.

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Modelo para armar. Ambos países estudian subir los aranceles para autopartes de extrazona.
Imagen: EFE
 
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