ECONOMIA › ARGENTINA SEGUIRA SIN AUTORIZAR LAS REVISIONES PERIODICAS DEL FMI SOBRE LA ECONOMIA LOCAL

“No hay necesidad ni le debemos nada”

El ministro de Economía, Axel Kicillof, se refirió a la actual relación con el Fondo a su regreso de Washington. Rechazó cualquier injerencia del FMI y cuestionó sus recomendaciones. Aún son necesarias “políticas de estímulo” en todo el mundo, señaló.

“No hay resultados extraordinarios para informar porque no fuimos a buscar nada. No tenemos ningún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional porque no es acreedor de Argentina”, afirmó el ministro de Economía, Axel Kicillof. El titular del Palacio de Hacienda convocó ayer a una conferencia de prensa para informar sobre su reciente viaje a Estados Unidos, donde participó de las reuniones de primavera del Banco Mundial y del FMI. El funcionario reiteró que, por el momento, el país no autorizará al Fondo a realizar su auditoría de la economía local contemplada en el artículo IV del estatuto del organismo. “Argentina tiene derecho o no a realizar esta revisión, no hay una necesidad objetiva, es simplemente nuestra decisión ya que no le debemos un centavo al FMI”, afirmó Kicillof al cuestionar las recomendaciones de política y el sistemático fracaso de los pronósticos de la entidad que preside Christine Lagarde. “La crisis internacional no terminó y las expectativas de crecimiento para el año que viene no son alentadoras, por lo tanto estamos convencidos de que deben aplicarse políticas de estímulo a la demanda”, explicó el funcionario.

La semana pasada, Kicillof y su equipo debutaron en las reuniones anuales del organismo multilateral en Washington donde aprovechó, además, para participar de una cumbre de ministros del G20 y reunirse con empresarios norteamericanos. “No tuvo nada de excepcional, son las reuniones ordinarias del FMI que se hacen todos los años. Desde 1997, Argentina y su ministro de Economía participan de estos encuentros”, explicó el funcionario para luego enumerar un listado de titulares del Palacio de Hacienda, que fue desde Roque Fernández y Domingo Cavallo hasta Martín Lousteau y Hernán Lorenzino.

Tal vez el punto más “polémico” del viaje fue una breve reunión con David Lipton, subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, donde Kicillof expresó el malestar del Gobierno con la caracterización de la economía argentina que hizo el organismo en su publicación semestral sobre las perspectivas globales difundido la semana pasada. Ese informe cuestiona, desde una visión ortodoxa, las políticas monetaria y fiscal expansivas desplegadas por el Gobierno así como las iniciativas de administración de precios y del mercado cambiario. A su vez, ponderó la devaluación y el aumento de las tasas de interés.

“La forma que se plantea como salida de la crisis, con flexibilización del mercado de trabajo y desarticulación del Estado de Bienestar, está en las antípodas de las políticas que hemos llevado adelante en estos diez años”, argumentó el responsable de la cartera económica. Pero no sólo apuntó contra el recetario del FMI, sino que advirtió sobre las potenciales consecuencias del abordaje de la crisis realizado por las economías centrales. “En los diferentes encuentros, Argentina expresó su crítica sobre las visiones de que hay que hacer frente a la crisis”, señaló Kicillof al cuestionar la decisión de los países desarrollados de retirar sus planes de inyección de liquidez y remarcar la necesidad de más política fiscal expansiva (ver aparte).

“Los fondos buitre pretenden poner en riesgo todo el proceso de reestructuración de la deuda”, afirmó el funcionario, quien reclamó la existencia de un mecanismo a escala global que garantice el normal desarrollo de los procesos de renegociación de compromisos. En ese sentido, el funcionario indicó que existe un creciente reclamo, desde distintos países, para que “el FMI y las instituciones mundiales empiecen a dar opiniones fuertes (de apoyo) a los procesos de reestructuración de deuda soberana”. La posición argentina en la disputa con los fondos buitre en la Justicia de Nueva York ya recibió el respaldo de países como Francia, México y Brasil, pero hasta ahora el organismo multilateral no expresó su opinión.

El funcionario ratificó que mantuvo reuniones “con representantes de empresas norteamericanas con inversiones en la Argentina, que reconocieron el muy buen desempeño de sus compañías durante los últimos diez años”. Según adelantó Kicillof, algunas de esas compañías le anticiparon “formidables planes de inversión en el país”.

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“Aún se plantea la flexibilización laboral y desarticular el Estado de Bienestar para salir de la crisis.”
Imagen: DYN
 
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