ECONOMíA › LA REANUDACION DE LA NEGOCIACION SE PASA A ABRIL

El FMI espera y mientras cobra

 Por David Cufré

La postergación del canje de deuda en el tramo internacional forzará al Gobierno a tomar una decisión respecto de cómo manejarse con el FMI. La recomendación de Roberto Lavagna será seguir con los pagos al organismo todo el tiempo que haga falta hasta completar la reestructuración y pactar un nuevo programa. En la Casa Rosada dicen sospechar que el Fondo estuvo detrás de la deserción del Bank of New York para actuar como agente de cambio de los títulos. Pero las eventuales acusaciones a Washington no pasarían de declaraciones de tribuna, mientras que la opción más probable a esta altura es que se respetará el cronograma de vencimientos.
El plan del ministro de Economía era cerrar el canje a mediados de enero y, en ese momento, con el resultado puesto, sentarse a negociar un nuevo acuerdo con el FMI. Esa fue la estrategia desde la interrupción del convenio anterior, en julio pasado. El Gobierno lo hizo para librarse de las presiones de Rodrigo Rato y Anne Krueger mientras pulseaba con los bonistas. Pero, al mismo tiempo, cubrió todos los compromisos, reforzando así su condición de acreedores privilegiados. El problema de extender esa fórmula es que se siguen girando divisas sin ninguna garantía de que serán reintegradas. Ayer mismo salieron otros 145 millones de dólares para el Fondo.
Los vencimientos de capital con el FMI son de 280 millones de dólares en enero, otros 280 millones en febrero, 634 millones en marzo y 371 millones en abril. En total, 1565 millones. A eso se agregan 44 millones en enero con el Banco Mundial y el BID, 126 millones en febrero, 163 millones en marzo y 67 en abril. La cifra se estira a 1965 millones. Pero, además, están los intereses, que entre los tres organismos alcanzan a 366 millones en el primer cuatrimestre de 2005, aunque estos no son reembolsables. El paquete global, entonces, llega a 2331 millones de dólares.
En el Palacio de Hacienda revisaron los números hasta abril porque admiten, por lo bajo, que el tramo internacional del canje se completaría con suerte en marzo. Recién entonces habría posibilidades de comenzar una negociación con el Fondo. Y en la versión más optimista, el acuerdo se cerraría en un mes. Para que eso ocurra, la reestructuración deberá ser un éxito, con una participación de al menos el 70 por ciento de los bonistas. El FMI hizo saber que considerará que Argentina salió del default sólo si la aceptación supera el 80 por ciento. En los hechos, con el 70 por ciento el Gobierno podrá ganar la discusión. Si la negociación se extendiera durante todo el primer semestre y el Gobierno quisiera seguir pagando a los organismos, se necesitarían 3158 millones para amortizaciones de capital y otros 561 millones para intereses. Una sangría demasiado costosa para un país con altos niveles de pobreza.

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