ECONOMíA › REACCION NEGATIVA EN LOS MERCADOS
A LA POSTERGACION EN EL CANJE DE DEUDA

Barajar y dar de nuevo, pero “sin caretas”

“Se cayeron las caretas, los que piden postergación son los que están afuera”, respondió Lavagna a las imputaciones de acreedores y lobbistas. Sensible baja en la Bolsa tras el tropezón en el canje de títulos de la deuda. Las alternativas del Gobierno para retomar el proceso.

 Por Claudio Zlotnik

La primera reacción del mercado ante la traba en el proceso de canje de deuda fue negativa. Las acciones se derrumbaron 4,9 por ciento y también cayeron los títulos públicos, aunque en menor magnitud. Los financistas que habían apostado a una rápida salida del default se apuraron a liquidar los papeles. Muchos de ellos se habían endeudado para comprar acciones y prefirieron vender urgente, ante el temor de que se agranden sus pérdidas. Roberto Lavagna salió al cruce de quienes, desde la city y desde Wall Street, proclaman que el Gobierno está retrasando a propósito la operación. “Se cayeron las caretas y está claro que el Gobierno está haciendo todo lo que hace falta para ir lo más rápido posible. Los que están pidiendo postergación son los de afuera”, aseguró el ministro en declaraciones radiales. Lo que a primera vista puede parecer sólo una declaración subida de tono fue, también, una señal tranquilizadora para los operadores.
Las reuniones en el Palacio de Hacienda se sucedieron a lo largo de toda la jornada de ayer. Hubo extensos encuentros entre técnicos de distintas dependencias hasta la noche. Hay varios objetivos que deben cumplirse en las próximas horas.
- Por un lado, que la Caja de Valores asegure que tiene capacidad para llevar adelante el canje. Como la operación está caída en el frente externo por los problemas suscitados con el Bank of New York, que iba a coordinar toda la operatoria, y la demora en la aprobación en Italia, Lavagna invitó a los acreedores internacionales a adherirse a través de la Caja porteña. Según dijeron a Página/12, ese organismo tiene en su base de datos registros de títulos públicos por unos 30.000 millones de dólares. Son los bonos en poder de inversores locales. Luis Corsiglia, titular de la Caja de Valores, aseguró que esa dependencia está en condiciones de llevar adelante la operación, que largará el lunes que viene. Uno de los aspectos técnicos a resolver tiene que ver con el mecanismo en que se acreditarán los papeles que no se encuentran registrados.
- El otro tema a definir es la designación de un nuevo “agente de colocación”. Sin el Bank of New York, el Gobierno contactó al estadounidense JP Morgan Chase. Este banco podría hacerse cargo de una parte de la operatoria. Lo acompañaría otra entidad financiera internacional. Lavagna dejó trascender que podría tratarse de una que ya está asesorando en el canje. En la city mencionaban que la elección será entre la también estadounidense Merrill Lynch o la UBS. Una clave del motivo de la deserción del Bank of New York fue que reclamaba “indemnidad” (el Estado debía asegurar que se haría cargo de los juicios que eventualmente le hiciesen). Ahora se negocia esa condicionalidad con los otros bancos.
- En relación con la operación en sí misma, los funcionarios analizan si finalmente se modificarán algunas condiciones de la propuesta. Deben decidir si cambian el incentivo para los inversores que se plieguen durante las tres primeras semanas. Ellos tendrían prioridad para suscribir los bonos Par, que son los más demandados. Ante la demora en los mercados internacionales, Economía podría establecer cuotas en la asignación de esos títulos en los distintos mercados o directamente dejar una reserva para los acreedores extranjeros.
- Otro cambio que ayer se barajó refiere a la posible postergación del cierre del canje local. La fecha actual es el 17 de enero, pero como se prevé una demora del tramo internacional hasta, por lo menos, el mes de marzo, la idea sería unificar los cierres local e internacional.
- Una demanda de la city es que Lavagna difiera la operación entera, tanto interna como externa. Pero el ministro ya se jugó a cumplir con el calendario original. Además de demostrar que su intención es dejar atrás el default cuanto antes, también quiere exhibir el éxito a nivel local. Los inversores institucionales locales retienen 25 por ciento de la deudaen cesación de pagos, y en Economía descuentan que las AFJP, los bancos y las compañías de seguros adherirán a la oferta a pesar de que aún falte cerrar algunos puntos.
Aun cuando las acciones mostraron fuertes pérdidas, en la city creen que la reestructuración de la deuda no corre riesgos. Que la traba se debe exclusivamente a problemas técnicos. Incluso, algunos preanuncian que en el futuro puede haber complicaciones adicionales: de hecho, todavía queda definir un banco que trabajará en el tramo de Japón. Este convencimiento de que la operatoria seguirá adelante hizo que los bonos registraran menores pérdidas que las acciones: los que están en default bajaron hasta 3,1 por ciento (Global 2017) mientras que los emitidos tras la devaluación bajaron hasta 2,7 por ciento (Boden 2013).
La premura de Lavagna por seguir con el canje tiene también una explicación: el ministro sabe que el contexto internacional juega a favor de la Argentina, y que esa variable puede cambiar sin aviso previo.

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“Se cayeron las caretas.” Para el ministro de Economía, ahora está quién es cada quién.
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