ECONOMIA › NUEVO CRUCE DEL EMBAJADOR
ARGENTINO CON EL GOBIERNO ITALIANO

Etapa de crisis en la relación

La Cancillería en Roma citó al representante argentino para reprocharle la oferta de la deuda desoyendo a los bonistas italianos. Victorio Taccetti retrucó recordando que el gobierno de Berlusconi había defendido los intereses del FMI antes que el de los bonistas.

 Por Claudio Zlotnik

La pelea mediática entre Italia y la Argentina por el canje de la deuda alcanzó ayer un pico de tensión. Fue cuando el embajador argentino en Roma, Victorio Taccetti, reprochó al gobierno de Silvio Berlusconi haber priorizado que la Argentina le pague al Fondo antes que a los bonistas de su país. “En el peor momento de la crisis, Argentina pagó 10.000 millones de dólares al FMI. Si esos fondos se hubieran destinado a la gente más comprometida, hoy la situación sería distinta. Pero el gobierno italiano, a través de sus representantes en el FMI, decidió darle prioridad al Fondo”, afirmó Taccetti. Y concluyó: “Estamos en momentos de una crisis en las relaciones bilaterales”. El endurecimiento del discurso del lado argentino se produjo al día siguiente de que el embajador fue convocado por la Cancillería italiana para escuchar el enojo de esa administración por la oferta anunciada por Roberto Lavagna. Los previsibles chispazos en Europa contrastaron con la calma en Buenos Aires, donde la adhesión de los inversores minoristas sorprendió a los propios financistas. Anteayer hubo aceptaciones de los más chicos por 500 millones de dólares, y ayer también se notó un buen ritmo de ingresos.
En la city calculan que, en el mercado local, el canje ya tuvo una aceptación por unos 18.000 millones de dólares, el 22 por ciento del total. Este monto subirá en las próximas horas: si bien contempla los 16.000 millones en papeles que acercaron las AFJP y las compañías de seguro y los 2000 millones de los pequeños ahorristas y de algunos bancos, lo cierto es que aún falta la incorporación de otros institucionales.
Hay bancos que aún no finalizaron los trámites burocráticos para entregar sus viejos títulos, en especial aquellos que precisan la venia del Central porque adeudan redescuentos. Algunos extranjeros aguardaban el visto bueno de sus casas matrices para volcarse por los bonos en pesos. Mientras los gerentes locales creen que esos títulos tienen mayor potencial, desde el exterior prefieren los bonos en dólares.
De la operación siguen afuera también los fondos comunes de inversión que ya adelantaron su aceptación pero les dieron tiempo a sus clientes hasta fin de mes para rechazar la propuesta. Entre todos los institucionales reúnen 25 por ciento de la deuda en default. En la city destacaban el rápido ingreso de los pequeños ahorristas locales. La adhesión del lunes duplicó la del primer día y la marca de ayer habría igualado esa buena performance, comentaron operadores a Página/12.
Distinta es la situación con los bonistas extranjeros. Un informe del banco estadounidense JP Morgan le otorga un éxito menor a este tramo. La “tasa de participación factible” en Italia alcanzaría al 45 por ciento y en Alemania al 55. Las cosas irían mejor en Suiza (75%) ya que se supone que allí se encuentran las cuentas de los argentinos que fugaron capitales. Un escenario similar se plantea en Estados Unidos, donde la adhesión treparía al 70 por ciento. Ese mercado está repartido entre los grandes fondos de inversión y los argentinos que fugaron ahorros. En sus conclusiones, el JP Morgan estableció que el canje tendría una aceptación total del 68 por ciento, y se otorga un margen de error en más o menos cuatro puntos.
Los formularios con la aceptación de los fondos estadounidenses recién llegarían en las últimas horas de la operación. Como no tienen ningún incentivo especial para presentarse enseguida prefieren retener los bonos hasta último momento: especulan que en caso de surgir turbulencias en los mercados podrían vender esos títulos y contar con liquidez. En cambio, si aceptaran ahora estarían obligados a inmovilizarlos.
En Economía confían en que el clima positivo se extenderá a Europa. Consideraron que la repercusión del road show en los medios italianos podría jugar a su favor. Los principales diarios, como I Sole 24 Ore o La Repubblica destacaron que la Argentina “no mejorará” la oferta y que “cerró todas las puertas” a una flexibilización. La apuesta de los funcionarios apunta a que los bonistas se resignen a esta oferta.Tal vez pensando en esta estrategia, el embajador Taccetti hizo declaraciones fuertes. Dijo que si la administración Berlusconi frenara sus inversiones a la Argentina, con el objetivo de presionar, “habrá otras (inversiones) que tomarán su lugar”. Ningún funcionario en Buenos Aires hizo referencia al contrapunto con Italia.
En su segundo encuentro con los acreedores italianos, Nielsen insistió en que no habrá una nueva oferta y que ésta es la definitiva. En Alemania, su segundo, Sebastián Palla, les aseguró exactamente lo mismo a sus interlocutores. Y seguramente esta mañana repetirá el concepto en Suiza. Para enterarse a fondo de lo que está ocurriendo en la gira, Roberto Lavagna se quedará en Francia –viaja hoy con Kirchner– para hacer una cumbre con sus colaboradores en París.

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Nielsen en las calles de Roma. Fue, expuso y siguió viaje. El conflicto tuvo otro protagonista.
 
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