ECONOMíA › EL DOLAR FUE EL TERMOMETRO DEL COLAPSO FINANCIERO

Colas como para ponerse verde

La pulseada entre Roberto Lavagna y Mario Blejer por el corralito, el alejamiento del banco francés Crédit Agricole y la demora en la liquidación de exportaciones presionaron ayer sobre el tipo de cambio, que subió 2,9 por ciento en el mercado libre. En las casas de cambio el dólar cerró a 3,40 para la compra y 3,60 para la venta, mientras que las entidades que operan por cuenta y orden del Banco Central mantuvieron los precios del último viernes: 3,20 y 3,30, respectivamente. La autoridad monetaria debió liquidar 20 millones de dólares para abastecer la demanda minorista, y a la vez intervino con una venta de otros 20 millones en el mercado mayorista. A pesar de ello, la cotización en ese segmento pegó un salto hasta los 3,54 para la venta, contra los 3,45 del último viernes.
En el Banco Central suponían que después de un fin de semana tan agitado como el que pasó habría mayor nerviosismo y aumentaría la demanda de dólares. Para colmo, los exportadores retacearon la liquidación de divisas en el mercado mayorista, por lo cual la autoridad monetaria tuvo que salir a compensar la demanda para que el precio no se fuera aún más arriba. Si hoy no consigue tranquilizar a ese mercado, seguramente habrá otro retoque en el dólar minorista. De lo contrario, estará facilitando maniobras especulativas de aquellos que compran dólares a 3,30 en las entidades que venden por cuenta y orden del Central y los venden a 3,40 en las casas de cambio. Un aspecto fundamental para seguir la evolución del mercado cambiario es el resultado de las reuniones que tendrá hoy Roberto Lavagna con las autoridades del FMI. El ministro se entrevistará en primer término con la subdirectora del organismo, Anne Krueger, y cenará con el número uno del Fondo, Horst Koehler. En el Palacio de Hacienda atribuyen la suba del dólar y la resistencia de los bancos a aceptar una solución al corralito sin un Bonex compulsivo al avance que estaría logrando el Gobierno en su negociación con el FMI. “Si empezamos a encontrar una salida a la crisis, su poder para imponer condiciones disminuye”, indicó un miembro del equipo económico. Lavagna mencionó a los sectores interesados en avanzar hacia una dolarización como responsables del aumento del nerviosismo. Aunque no mencionó nombres, por lo bajo en Economía apuntan a Carlos Menem y a Pedro Pou, quien “dirige a la segunda línea del Banco Central”. Por otra parte, frente a la demora de los exportadores en liquidar divisas, Economía y la AFIP decidieron trabajar en conjunto para verificar que los empresarios cumplan con los plazos legales previstos. “El desfasaje para el primer trimestre entre las exportaciones relevadas por el INdEC y las divisas efectivamente liquidadas está en alrededor de 3200 millones de dólares, a lo que hay que sumar una diferencia de 1500 millones de abril y lo que va de mayo”, dijeron cerca de Lavagna.

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