ECONOMíA › MARTIN LOUSTEAU, PRESIDENTE DEL BANCO PROVINCIA

“No les vamos a prestar ni a los políticos ni a los amigos”

En el primer reportaje que concede desde que asumió, el titular del Bapro aseguró que “este momento es ideal para salir a prestar”. Y que su desafío es llegar a las pymes y a la gente que está afuera del sistema financiero.

 Por Alfredo Zaiat
y Claudio Zlotnik

Faltan pocas horas para que el 2005 se extinga definitivamente, y se nota en las calles de la city. No sólo por lo desértico de sus calles sino también por el colchón de papeles viejos que las cubren. En la sede central del Banco Provincia quedan pocos empleados. Hacia el final de la tarde, la gran mayoría cumplió con el rito del brindis findeañero y partió. Martín Lousteau, flamante presidente de la entidad financiera que está segunda en el ranking de depósitos totales y cuarta si sólo se toman en cuenta las colocaciones de empresas e individuos, aprovecha el clima distendido para presentarse ante la gente.

–¿Ya lo reconocen por los pasillos?

–Sí, creo que ayudó la noticia de que un economista joven era el nuevo presidente del banco.

Lousteau tiene tan sólo 35 años, pero acumuló una experiencia destacable. En los últimos años fue asesor de Alfonso Prat Gay en el Banco Central y de allí partió hacia la Jefatura de Gabinete del Ministerio de la Producción de la provincia de Buenos Aires. A mediados del año pasado se convirtió en el ministro de esa cartera y acaba de ser designado al frente del Bapro.

–¿Usted es el presidente más joven en la historia del Banco Provincia?

–Es lo que me dijeron. La edad puede ser un buen llamador para hacer cosas, pero si uno se equivoca, la crítica será doblemente fuerte. Lo importante es que tengo un directorio y un equipo amplio, con mucha experiencia en la función pública como en todo lo relacionado con la producción. Si alguien piensa que el tema de la edad puede ser contraproducente, la solidez de quienes me acompañan lo compensa.

–¿Piensa que hay prejuicios por la edad?

–Sí. A veces son positivos y, otras, negativos. Me encuentro con personas que me dicen que es una suerte que gente joven llegue a cargos públicos de importancia. También reconozco que con otras personas que dialogo siento que me evalúan doblemente.

Durante la extensa entrevista con Página/12, Lousteau dejó varias definiciones sobre la calidad que busca para la gestión que acaba de comenzar. Aseguró que “éste es el momento ideal para salir a prestar”, pero dejó en claro que no a cualquiera. “No habrá créditos para políticos, ni a amigos ni a grandes grupos económicos.” Se focalizará en las pymes que están sacando la cabeza después de la crisis y prometió que ampliará la cantidad de regiones a las que llega el Provincia.

El reportaje, el primero que Lousteau otorga desde que asumió, sirvió también para trazar un perfil del funcionario. Con certezas, como su negativa a la posibilidad que el sector privado haga pie en el banco, hasta otras opiniones sobre la actualidad económica.

–¿Cuáles son sus principales desafíos?

–Llegamos en un momento propicio para la producción. También lo es para la actividad bancaria en general, y para la banca pública en particular. Estamos en un contexto de crecimiento sin crisis a la vista. La Argentina se ha caracterizado por tener ciclos muy continuos y muy amplios. Es un país que soportó nueve recesiones en los últimos 20 años; que en 50 años sólo una vez pudo crecer durante cuatro años seguidos a una tasa del 4 por ciento anual. Y que en el 2006 será la segunda vez en medio siglo que podremos crecer durante cuatro años consecutivos. A diferencia de otras oportunidades, esta vez, además, ayudan un tipo de cambio competitivo y tasas de interés bajas. Crecen todos los sectores de la economía y todos los tamaños de empresas. Este momento es ideal para salir a prestar. Mucho más para un banco público porque existe la obligación de salir a financiar a todos aquellos a quienes la banca privada se niega a dar cobertura.

–¿Quiénes necesitan financiamiento?

–Las pymes están en el mejor de los mundos. Representan el 45 por ciento de la industria y cubren dos tercios de las exportaciones industriales. Si bien hay muchas que arrastran la mochila de la crisis, el sector está viviendo un boom. Hay que llegar a ellas y a los sectores que quedaron marginados financieramente pero que generan empleo formal como no se ha visto en las últimas décadas.

–Muchos banqueros coinciden con su diagnóstico, pero el nivel de crédito sigue siendo bajo con relación al PIB. ¿Por qué no prestan?

–La respuesta está relacionada con la historia de nuestro país, que tuvo una crisis financiera cada seis años en las últimas tres décadas. Para que los bancos presten a largo plazo no alcanza con cambios regulatorios. Lo que hay que demostrar es que la realidad ahora va cambiando y, junto a esta dinámica, tener acciones cotidianas en ese sentido. Creo que para extender los plazos de los créditos es importante contar con subsidios de tasas de interés: sirven para acortar la brecha entre las empresas e individuos, que buscan endeudarse, pero tienen temor a la variabilidad de la tasa y los bancos, que a su vez temen prestar a largo alcance. El rol del Estado en disminuir la incertidumbre, en acortar la brecha financiera, es fundamental. Y otro tema: también es muy importante el hecho de que hayamos dejado atrás un modelo, como la convertibilidad, que mostraba inconsistencias macro.

–¿Ahora existen inconsistencias macroeconómicas?

–No.

–¿Entonces los banqueros se conforman con la renta financiera que obtienen con su cartera de bonos indexados y por eso no prestan?

–Está ocurriendo eso. También sucede que no se animan a prestar a largo plazo. Hay que tener en cuenta también que muchas pymes quedaron manchadas por la crisis y que, encima, los financistas no aprendieron a darles créditos a las empresas más chicas. Los bancos no tienen muy extendidos sus departamentos para atender a este tipo de compañías y tampoco existe una cultura de salir a buscarlas.

–Los créditos a las pequeñas y medianas cayeron a la mitad, aun antes de la crisis. ¿Por qué habría que creer que ahora el Provincia irá en el sentido contrario a esa tendencia?

–En los últimos 14 meses, entre el gobierno provincial y el Banco se aprobaron créditos a pymes por 360 millones de pesos a 5 mil pymes. Tenemos “Fuerza Pyme”, que es el principal canal de préstamos directo a pymes que existe en el mercado.

–Para que un banco preste tiene que ser eficiente. ¿El Banco Provincia es eficaz, medianamente eficaz o ineficaz?

–El Provincia sufre lo mismo que el resto del sistema y, adicionalmente, otros aspectos. No tiene la condiciones de trabajo ni las remuneraciones del sector privado, por ejemplo. Creo que es un banco eficaz por su gran cobertura geográfica. Ni siquiera el Banco Nación la iguala en la provincia de Buenos Aires, y posee trabajadores que conocen a la perfección su tarea. Aunque, debemos admitirlo, la entidad adolece de una impronta más comercial. El Bapro no le puede prestar al sector público y, por una limitación autoimpuesta, no puede dar créditos por más de un millón y medio de pesos sin que antes sean calificados por dos auditorías externas. Esto se hizo para limpiar a la institución de las irregularidades del pasado.

–¿El banco está plenamente informatizado?

–Este es uno de los principales desafíos. Queremos que los bonaerenses puedan recurrir al banco para lo que necesiten. Y que el mejoramiento de la administración y de la tecnología se note en la asistencia a las empresas y a los individuos. Pretendo que dentro de dos años, cuando finalice mi mandato y se realice un juicio sobre esta gestión, haya todavía desafíos más estimulantes y se haya consolidado el camino paraofrecerles nuestros servicios a todos los bonaerenses. Allí donde la banca privada jamás ha llegado.

–En su último libro, Sin atajos, coescrito con Javier González Fraga, usted asevera que la banca pública debe poner límites a los créditos a los grandes grupos. ¿Lo hará, ahora que es el titular del Provincia?

–Los bancos públicos tienen un rol muy específico para cumplir. Salvo Estados Unidos, no hay país desarrollado que no tenga una banca estatal relevante. En Europa, los bancos públicos subsidian directamente a las pequeñas compañías. El ICO, en España, destina 2 mil millones de euros a las pymes. Lo mismo ocurre en Francia, Italia y en Japón. El 30 por ciento de los activos financieros de los países ricos está en cabeza de la banca pública. La Argentina está en el 40 por ciento, pero viene del 66 por ciento en los años ’70. Los privados van al nicho más fácil y la pequeña y mediana empresa es discriminada por ellos. Está clara mi postura: durante esta gestión no habrá créditos políticos ni a amigos, ni a grandes grupos. Es la convicción del gobernador y del directorio del Banco. Además, estamos limitados por la Carta Orgánica de la institución. La instrucción de Felipe Solá fue que se busquen regiones, empresas e individuos que tienen derecho a acceder al sistema financiero y quedaron afuera. Hay un montón de gente que tiene que recurrir a cuevas pagando tasas usurarias. Nuestro objetivo es que vengan al banco. La estructura es buena, pero nos estamos preguntando si no sería mejor tener más sucursales de menor tamaño y más eficientes en aquellos lugares donde no tenemos presencia.

–La política del Banco Central hacia la banca pública y, en particular, hacia el Provincia de Buenos Aires, ¿es de ayudar en el proceso de reconversión, a que pueda dar más créditos. O todavía sigue la rémora de los ’90 de castigar a los bancos estatales?

–Lo ideal es que el banco recupere autonomía, pero que lo haga a partir de que es capaz de cumplir con todas las normas regulatorias. Que recupere libertad de acción porque tiene la solvencia necesaria. Pero eso requiere de tiempo.

–¿Cree que este banco necesita el aporte del sector privado?

–No, de ninguna manera. Este banco tiene que seguir siendo público. Una de las grandes cosas que aprendimos en los ‘90 es que el Estado tiene roles indelegables. Es el único que tiene poder para llegar a todos lados.

–¿El Bapro se propondrá crear una tasa testigo para el resto del sistema?

–Es uno de los roles a cumplir.

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Lousteau, con 35 años, se convirtió en el titular del Bapro más joven de la historia.
 
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