ECONOMíA › LA CRISIS DE LA CARNE SIGUE ABONANDOSE CON AMENAZAS CRUZADAS

Tan calientes que se achicharran

Felisa Miceli ratificó en tono firme la línea dura del Gobierno, que no conversará con los empresarios hasta que baje el precio de la carne. Los productores respondieron con una asamblea en la que amenazaron con tomar medidas de fuerza si no tienen respuestas.

 Por Fernando Krakowiak

Luego de haber restringido aún más las exportaciones de carne, la ministra de Economía, Felisa Miceli, ratificó ayer que no se negociará con el sector hasta que bajen los precios. “Los empresarios tienen que entender que primero está el interés nacional”, aseguró poniéndose en línea con el presidente Kirchner, quien el jueves había afirmado que “no queremos una patria ganadera”. La respuesta llegó desde Corrientes, donde se realizó una Asamblea Nacional de Productores con la presencia de los presidentes de la Sociedad Rural y de las Confederaciones Rurales Argentinas. Allí “las bases” amenazaron con ir a “un paro nacional” o “cortar los puentes internacionales para ser escuchados”. Mientras que sus dirigentes, en cambio, asumieron un papel moderado al afirmar “la necesidad de seguir trabajando en una postura conciliadora”.

Ayer salieron publicadas en el Boletín Oficial la resolución que contempla la revisión de las solicitudes de exportación que se presentaron en la Oficina de Control Comercial Agropecuario, haciendo valer acuerdos previos a la prohibición y la norma que incluyó en la prohibición de exportar al ganado bovino en pie, a las carnes procesadas y a las conservas. De ese modo, las únicas ventas externas que quedaron habilitadas son las que forman parte de la Cuota Hilton a Europa y los acuerdos bilaterales entre países. Miceli sostuvo que “no estamos perjudicando al productor, sino ordenando internamente el sector”. Luego aseguró que “la oferta de carne se está normalizando, los precios se están reduciendo y esto seguramente se verificará con mayor intensidad en el mes de abril”. Ayer, en el mercado de Liniers, el índice Novillo cayó 3,1 por ciento en relación con el miércoles, y acumuló una baja del 8,9 por ciento desde el último martes.

Los productores, en cambio, criticaron en el documento final de la asamblea realizada en la localidad de Mercedes, Corrientes, “las erróneas medidas tomadas desde cómodos despachos oficiales” y afirmaron que, de no anularse, “darán un tiro de gracia a la ganadería nacional”. También consideraron que “el ganadero no es avaro ni oportunista”, y aseguraron que “no hay patria ganadera” sino “familias trabajadoras” que “tenemos verdaderas fábricas sin techo y luchamos contra las inclemencias del tiempo y contra la intolerancia oficial”. Por último, dejaron sentado que “la única receta válida es aumentar la producción”.

También aprovecharon la oportunidad para criticar a otros eslabones de la cadena, tratando de soslayar responsabilidades. Luciano Miguens, presidente de la SRA, aseguró que “ya hubo una baja efectiva en el mercado del novillo vivo en los últimos días, que todavía no se sabe por qué no se trasladó al mostrador”. Osvaldo Delamata, titular de la Sociedad Rural de Trenque Lauquen, fue más explícito al afirmar que “da la sensación de que el Presidente no quiere tomar el toro por las astas y destapar la verdadera cuestión de la comercialización de la carne, que son los frigoríficos”.

La misma observación realizó ayer la asociación Defensa de Consumidores y Usuarios (Deuco) al sostener que el Gobierno debería posar su atención sobre frigoríficos y supermercados. “Hay que intervenir en el sector de la comercialización. Ahí está la resistencia a bajar los precios”, dijo Pedro Busetti. Un relevamiento de Deuco sobre 10 cortes de carne, realizado entre el 9 y 26 de marzo en los supermercados Wal Mart, Carrefour, Disco y Coto, indicó que el precio promedio del kilo subió 1,3 por ciento. Mientras que en el mismo período, el Indice Novillo del Mercado de Liniers bajó de 2,94 a 2,60 pesos.

Las acusaciones cruzadas entre los distintos eslabones de la cadena cárnica han sido una constante a lo largo del último año cuando se trata de explicar por qué suben los precios. Supermercados y carnicerías acusan a los frigoríficos. Estos señalan al Mercado de Liniers y a los productores, mientras que desde el campo se devuelven gentilezas. Esta práctica se ha venido repitiendo incluso luego de firmar acuerdos deprecios (ver aparte). Por eso el Gobierno decidió esta vez presionar con medidas más duras para forzarlos a acordar antes de quedar entrampado en un acuerdo de difícil cumplimiento. En los próximos días se verá si los distintos eslabones logran articular sus intereses resignando una parte de sus ganancias para preservar el negocio o si el conflicto se radicaliza.

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Felisa Miceli, ministra de Economía, ayer en conferencia de prensa desde Casa de Gobierno.
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