ECONOMíA › REDUCCION DEL SUPERAVIT COMERCIAL

Importación arriba

En julio se produjo una fuerte contracción del superávit comercial: fue de 940 millones de dólares, un 24,6 por ciento menos que en igual mes del año pasado, cuando había alcanzado los 1247 millones. Hubo dos hechos que confluyeron y que explicaron el fenómeno: una caída del 3 por ciento en el volumen de exportaciones y la aceleración en el ritmo de compras en el extranjero en la mayoría de los rubros.

El mes pasado se cumplieron 54 meses consecutivos de superávit comercial. A pesar del achicamiento del último mes, tanto en el Gobierno como en las consultoras privadas coinciden en que el superávit de este año orillará los 11.000 millones de dólares, con exportaciones record por 45.000 millones.

La principal causa de la caída del volumen de exportaciones fueron los menores embarques a China de soja. También se notó una merma en las colocaciones de maíz, que se redujeron a la mitad en el último año. Sin embargo, la baja en el caso del poroto de soja (de 1,67 a 0,35 millones de toneladas) se compensó con las mayores ventas de aceite de soja y pellets. Esta tendencia, de sustitución en las exportaciones de productos industrializados por semillas, se vino acentuando en los últimos meses.

El mes pasado también se evidenció una merma del 22 por ciento en los envíos de animales vivos, ante las limitaciones en las operaciones cárnicas. Las ventas de carnes y sus preparados tuvo un retroceso de apenas el 4 por ciento respecto de julio de 2005. Otro sector polémico, como el lácteo, que viene presionando para que el Gobierno rebaje las retenciones sigue demostrando una gran expansión de sus mercados externos: entre enero-julio de este año contra igual lapso de 2005, las exportaciones del sector aumentaron 20 por ciento, de 323 a 388 millones de dólares.

Respecto de julio de 2005 hubo un crecimiento del 21 por ciento de las importaciones, la mejor marca desde marzo último. Totalizaron 2854 millones de dólares. El mayor impulso fue por las compras de bienes de capital. Si bien hubo operaciones excepcionales por la adquisición de aviones, el crecimiento incluyó a todos los rubros. Los más destacados fueron las importaciones de grupos electrógenos (por la apuesta de varias empresas a ampliar su propia capacidad de generación eléctrica); camiones y teléfonos celulares, aunque es polémica su inclusión en este segmento.

Respecto de los bienes intermedios, fue destacable la expansión de las importaciones de insumos para la industria automotriz (caucho, carrocerías, chasis y autopartes). Hay que tener en cuenta que a una producción local de vehículos que viene creciendo a un ritmo del 35 por ciento anual se le suman importaciones de autos que aumentaron 41 por ciento en el último año. Mauricio Claverí, especialista de la consultora Abeceb, destacó que también se nota un repunte en las compras de cartón y vidrio, insumos utilizados por la industria farmacéutica. Lo mismo ocurre con las compras de electricidad y de gas a los países vecinos. En bienes de consumo, el incremento fue del 29 por ciento. Y a pesar de que en julio la Selección ya estaba fuera del Mundial, fueron importantes las importaciones de televisores.

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