ECONOMíA › ECONOMIA Y EL BANCO CENTRAL SEDUCEN A LOS EXPERTOS

Un curso veloz de corralito

“Los notables” recorrieron despachos oficiales. Aconsejaron a Duhalde cuidado con la emisión. Escucharon a Lavagna y a Pignanelli, cada uno con una solución diferente para el corralito.

 Por David Cufré

La comisión de “notables” que envió el FMI a la Argentina escuchó ayer dos proyectos antagónicos para resolver el problema del corralito. Lo mismo le ocurrió al jefe de la otra misión del organismo que se encuentra en Buenos Aires, John Thornton, cuya tarea es seguir negociando con el Gobierno. El Ministerio de Economía y el Banco Central exponen abiertamente sus diferencias ante ellos, buscando convencerlos de que su posición es la correcta. La pelea entre Roberto Lavagna y Aldo Pignanelli se reorientó a conseguir la aprobación de los emisarios del Fondo. Pero no descuidan el frente interno. Ambos procuran inclinar la opinión de Eduardo Duhalde a su favor. La única coincidencia es cierto desprecio que los voceros del ministro de Economía y del titular del Central destilan al hablar sobre la indefinición de Duhalde en su propia guerra.
La propuesta de apertura del corralito es “una salvajada”, se descargó ayer Lavagna al opinar sobre la iniciativa de Pignanelli, antes de compararlo con un general que manda a sus hombres a la muerte. “Si hiciéramos eso (liberar los fondos del corralito) se produciría una estampida inflacionaria. Cuando eso ocurre, los perjudicados son los de menores ingresos, los asalariados y jubilados”, explicó. “Esa gente (la que hace esas propuestas) se parece a los generales que están en un Estado Mayor y deciden atacar en condiciones desfavorables, y luego los que mueren no son ellos sino los que están en el frente. Eso es un acto de salvajada.” Así de sutil es la pelea.
En Economía se permiten decir que van ganando, y que tanto Duhalde como los “notables” del FMI quieren evitar un proceso hiperinflacionario. “Esta no es una pelea por caprichos, como algunos la exponen. Acá están en juego miles de millones de pesos. Nosotros queremos resistir el apriete del establishment financiero, que pretende hacerle pagar el costo de su crisis al Estado”, argumentó un colaborador directo de Lavagna. Y detalló a Página/12 el plan del equipo económico para terminar con el corralito:
u Esperar hasta setiembre. El jefe de Hacienda les dijo ayer a Andrew Crockett, Hans Tietmeyer, John Crow y Luis Angel Rojo, los famosos notables, que hay que esperar hasta fin de agosto para evaluar si las proyecciones incluidas en el programa monetario para el segundo semestre se pueden cumplir o no. Hasta el momento, afirmó, el desajuste es irrelevante. Y el único punto que realmente complica los planes escapa a la voluntad del Poder Ejecutivo. Se trata de la salida de depósitos por los amparos.
u Paso a paso. Si a fin de agosto las estimaciones de emisión monetaria se están cumpliendo, el Gobierno elevará a 2000 pesos el límite de extracción de cuentas corrientes y cajas de ahorro, para llevarlo a 3000 al mes siguiente, en un proceso de apertura gradual del corralito. “El Banco Central tiene que seguir interviniendo para evitar que se dispare el dólar, pero hay que minimizar la asistencia a los bancos vía redescuentos, y darles más liquidez a los depósitos reprogramados, a través de su cotización en el mercado. Y a partir de setiembre, hay que abrir de a poco el corralito transaccional. Esa es la estrategia del paso a paso. El plan de Pignanelli es producir un golpe inflacionario”, remarcó el informante del equipo económico.
La respuesta del Banco Central fue que “se puede abrir el corralito transaccional con la debida prudencia sin que haya ningún impacto inflacionario”. La idea de Pignanelli es permitir de inmediato la extracción de depósitos de hasta 10 mil pesos a las personas físicas. Desde el BC se puntualizó que el 78 por ciento de los atrapados en el corralito se encuentra en ese rango, con depósitos totales por 6600 millones de pesos. Si se toma a las personas que tienen plazos fijos reprogramados hasta 40 mil pesos, allí se ubica el 90 por ciento de los ahorristas, con depósitos por 9900 millones. En el Central reconocen que abrir el corralito produciría una suba del dólar, pero argumentan que es mejor hacerlo de una vez que seguir con los depósitos encerrados. En el Palacio de Hacienda afirman que los “notables” le advirtieron a Duhalde, en la reunión por 45 minutos que tuvieron ayer al mediodía, que “hay que tener mucho cuidado con la emisión monetaria”, desaconsejando la flexibilización del corralito. También plantearon que no se emitan más bonos provinciales. “Nosotros le dijimos al Banco Central que estamos de acuerdo con que se abra el corralito, pero con dos restricciones: que los bancos devuelvan los depósitos en la moneda en que fueron constituidos y que se olviden de los redescuentos”, insistió el funcionario de Economía, a modo de chicana hacia el Banco Central.

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Pignanelli, presidente del BCRA, con traducción simultánea, encabezando la reunión con “los notables”.
Roberto Lavagna prometió flexibilizar las restricciones al corralito a partir de setiembre.
 
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