ESPECTáCULOS

El cine argentino en sus comienzos

En el marco del ciclo “Argentina, una historia”, Canal (á) emite hoy un especial dedicado a los primeros, aventurados pasos del cine nacional.

 Por Oscar Ranzani

La Argentina fue uno de los primeros países del continente americano que recibió el invento que los hermanos Louis y Auguste Lumière habían presentado en diciembre de 1895 en el Gran Café de París. Apenas siete meses después de aquella proyección original, el 28 de Julio de 1896, en el viejo teatro Odeón de Buenos Aires, un puñado de espectadores porteños se extasiaba con los parpadeos de La llegada del tren. Aún faltaba mucho tiempo para que el cine en nuestro país se consolidara como una industria, pero el puntapié de esta historia es relatado con detalle en el especial que emitirá Canal (á) hoy a las 15.30 y a las 19.30 en el marco del ciclo “Argentina, una historia”. El documental –con producción general de Eliseo Alvarez– describe la llegada del cine a nuestro país hasta comienzos de la década del ‘30, en que dejó de ser un entretenimiento de las clases acomodadas para consolidarse masivamente.
Según testimonios de la época, en esa recordada función del teatro Odeón estaba el barón belga Enrique Lepage, que se convirtió más tarde junto a sus socios, el austríaco Max Glücksmann y el francés Eugenio Py, en el primer importador de maquinaria cinematográfica. “Como películas registradas, las primeras fueron de Eugenio Py filmando la bandera argentina”, señala el investigador Héctor Cohen. Con los noticieros nació el primer biógrafo o sala de cine: el Salón Nacional, ubicado en Maipú entre Corrientes y Lavalle, una zona que, con el tiempo, se convertiría en emblemática de la exhibición cinematográfica.
Pasaron unos años hasta que apareció la estructura narrativa en el cine argentino y cuando se implementó estaba, en principio, limitada a recreaciones históricas. Así lo demuestra la película sobre el fusilamiento de Dorrego filmada en 1908 en la terraza de un edificio porteño por el realizador italiano Mario Gallo, un precursor en la materia. Gallo también fue el autor de Tierra baja, el primer largometraje argentino. “Era básicamente un cine registro y de información social”, explica Manuel Antín. “Lo que señalan estas películas de tema histórico es un cambio en el imaginario”, agrega Cohen.
Una vez transcurrida la etapa de la temática histórica, se produjo el primer gran éxito cinematográfico nacional, Nobleza gaucha, de Humberto Cairo, que ya en 1915 permitía vislumbrar una línea argumental que ordenaba el relato. Entrados los años ‘20, se consolidaría la labor de José Agustín Ferreyra quien fue considerado el primer director auténticamente cinematográfico. Ferreyra dirigía a actores no profesionales para que tuvieran espontaneidad y se orientó, principalmente, hacia la temática del tango y el mundo popular urbano. En 1931, su obra Muñequitas porteñas se convirtió en el primer film argentino parcialmente sonorizado.

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El afiche de “Muñequitas porteñas”, de José A. Ferreyra.
Una experiencia pionera en el campo del cine sonoro.
 
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