EL MUNDO › EL VOTO LATINO DE CARA A LAS ELECCIONES DE NOVIEMBRE

Nueva visión de Cuba en Miami

Los años de imposición de los republicanos se acabarán en las urnas, según afirman los opositores demócratas Martínez y García. Ambos subrayan dos factores clave: el cambio generacional de la comunidad cubana y el cambio demográfico.

 Por David Brooks *

En Miami el cambio demográfico y generacional, junto con una coyuntura política que ya no favorece al Partido Republicano, abre una oportunidad sin precedente para que los candidatos demócratas derroten la hegemonía política del ala conservadora cubano-estadounidense, encabezada por los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart. Las encuestas más recientes realizadas por Sergio Bendixen, de Bendixen y Asociados, especialista en el voto latino, muestran que los adversarios de los Díaz Balart están entre 4 y 5 puntos porcentuales abajo (casi un empate técnico). Además, durante los dos trimestres recientes los candidatos demócratas han recaudado más donativos que los representantes federales republicanos.

Aunque se dice que en los 10 años recientes hubo una transformación generacional y demográfica en Miami, “esos cambios no se han manifestado políticamente”. Fuera del estado muchas personas señalan que continúan en el poder los mismos representantes cubano-estadounidenses de Miami en Washington. En entrevista con este diario, Bendixen, uno de los analistas más destacados de la comunidad latina, advierte: “ahora viene ese cambio”.

Los rivales de los Díaz Balart tienen peso político; ambos son figuras con largas trayectorias en las instituciones que representan a la comunidad cubano-estadounidense de esta entidad.

Raúl Martínez, que busca derrocar a Lincoln Díaz Balart –que está en su octavo período como diputado federal– fue alcalde de Hialeah (una ciudad de la zona metropolitana de Miami) durante 22 años; Joe García, el contrincante de Mario Díaz Balart, fue la mano derecha de Jorge Mas Canosa y heredó la dirección de la poderosa Fundación Nacional Cubano Americana.

Esta disputa electoral es tan significativa en Estados Unidos que el Comité Congresional Nacional Demócrata ubicó a la contienda como una de las prioridades estratégicas nacionales y ofreció su apoyo a Martínez y a García, por considerar que es real la posibilidad de que derroten a los republicanos, que antes tenían las curules prácticamente garantizadas.

En sus oficinas de campaña, Martínez cuenta que ocurre una transición política en el sur de la Florida. “Siempre se destaca, cuando se habla de latinos, qué separa al cubano, y dicen el latino vota demócrata... pero al cubano lo tienen identificado como otro tipo de hispano, republicano, recalcitrante, conservador... y eso se había cimentado con la posición contra Fidel Castro, antirrelación con Cuba. ¿Qué está pasando? Se han quedado con la historia pasada.” Uno de los factores fundamentales del presente es el hecho de que el cubano que llegó aquí hace 15 años y que tiene nexos con su familiares en Cuba y los quiere visitar, que quiere enviar dinero a Cuba, hoy en día ya se hizo ciudadano estadounidense. O sea, justo los que rechazan las políticas que les impiden mantener una relación con la isla ahora empiezan a votar.

Martínez explica que para los cubanos que llegaron más recientemente o nacieron aquí, el enfoque es sobre el precio de la gasolina, la economía, la guerra de Irak como fracaso, un seguro de salud, la vivienda pública, la educación, o sea su situación aquí. “Dicen: ‘Esperen un momentico. Me han estado engañando con la política republicana recalcitrante sobre Cuba, no ha pasado nada en Cuba, y mira la situación económica que tenemos aquí’. Entonces, Lincoln Díaz Balart y su hermano no se han dado cuenta de ese cambio. Y ahí es donde vienen gente como yo, como Joe García, y vamos a llevarles el mensaje a todos los votantes de los problemas aquí y no vamos a separar a los cubanos de los demás, porque a la larga todos sufrimos.”

A la vez, dice, los Díaz Balart “han perdido poder en Washington dentro de su propio partido, porque no son respetados. Les dicen sus propios colegas que son unos payasos”. Martínez afirma que Díaz Balart ahora es el que tiene miedo después de años de intimidar a cualquier opositor que no haya aceptado debatir con él y que el legislador ahora lo acusa de ser parte de “una conspiración de la extrema izquierda para quitarlo del puesto”. Agrega poco después que “en el debate en Miami siempre ha sido que cuando a uno no le va bien, se levantan y dicen: ‘Yo no debato más contigo porque tú eres comunista’, y se acaba el debate. A mí no me pueden decir eso. Yo vine aquí en 1960”.

Pero subraya que el enfoque tiene que ser sobre las prioridades de las comunidades de aquí, y que eso, a la vez, ayuda a los demás. “Tengo que ser fuerte en mi país para poder ayudar a otros. No puedes ser bueno con México si estás pasando hambre aquí. Si un mexicano está aquí y tiene trabajo y gana buen dinero, le manda más dinero en remesas a su familia, igual pasa aquí con los cubanos.” Subraya que los cubano-estadounidenses se tienen que integrar a la comunidad latina nacional. “Nosotros, como hispanos, tenemos la responsabilidad de este país... pero también la responsabilidad emocional de donde venimos, de donde nacimos.”

Para García, los cambios generacionales y demográficos implican cambios inminentes: los cubanos ya no son mayoría entre los latinos del estado. “Hay una comunidad que está cambiando a velocidad enorme”, dice antes de compartir un café cubano.

* De La Jornada de México. Especial para PáginaI12.

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Imagen: AFP
 
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