EL MUNDO › DECLARACIONES DE UN REPRESOR URUGUAYO DESDE LA CáRCEL

“El caso de Macarena fue una cosa rara”

El ex coronel Gilberto Vázquez, vinculado al asesinato de María Claudia García, dijo que la muerte de la nuera del poeta Gelman fue “un daño colateral”. Y que la desaparición de personas se decidió por “razones económicas”.

 Por Mercedes López San Miguel

Con desparpajo, el represor uruguayo Gilberto Vázquez dijo lo que se sabe y otros militares niegan: “torturábamos y con algunos se nos fue la mano”. El ex coronel dio una entrevista al portal Ultimas Noticias desde la cárcel, él, que cumple una condena de 25 años y está acusado por la Justicia argentina de tener vinculación con el secuestro y asesinato de la nuera del poeta Juan Gelman. El, justamente él, calificó la muerte de María Claudia García como “un daño colateral”. “Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender por qué la trajeron.”

El coronel retirado fue condenado junto a otros cinco militares uruguayos por 28 delitos de homicidio especialmente agravado en el marco de las investigaciones sobre el denominado “segundo vuelo” que trasladó a los presos políticos de Buenos Aires a Montevideo en 1976. En la entrevista, Vázquez negó ese traslado. “El segundo vuelo es un invento. En el primero los trajimos porque allá (en Argentina) los iban a matar. Los salvamos, no por cuestiones humanitarias sino porque para nosotros eran fuente de información importante.”

La Justicia uruguaya concedió la extradición a Argentina de Vázquez y otros tres represores detenidos en ese país y acusados de estar implicados en el asesinato de María Claudia García –medida que se concretará cuando los militares cumplan sus condenas–. La nuera del poeta fue secuestrada en Buenos Aires en 1976 a los 19 años. Estaba embarazada de siete meses cuando fue trasladada a Uruguay, donde dio a luz; luego fue asesinada. Su beba, Macarena, fue abandonada en la casa de un matrimonio. Con 24 años, Macarena conoció su verdadera identidad en el 2000.

Con una fuerte dosis de cinismo, Vázquez aseguró que en su país no se robaron niños y estimó que el caso de Macarena Gelman “fue una cosa rara”. “Cuando no-sotros teníamos a un argentino, se lo dábamos a ellos porque les podía servir como fuente de información y nos traíamos a los uruguayos, pero traerse a una argentina para acá no tiene la menor lógica”, dijo a Ultimas Noticias.

Se le preguntó por qué lo hicieron. El coronel respondió sin mostrar arrepentimiento. “Cosas que pasan en la guerra. Son daños colaterales, como cuando tiramos para matar en un lado y uno se tara o le erra y encaja un bombazo en una escuela. Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender por qué se la trajeron.”

El detenido por delitos de lesa humanidad aseguró que no existen restos de desaparecidos en su país, ya que poco antes del retorno de la democracia en 1985 fueron desenterrados, quemados y sus cenizas arrojadas a un arroyo en lo que se llama “Operación Zanahoria”. “Los desaparecidos no están, no hay nada. Lo saben las Fuerzas Armadas, en el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) y en el Partido Comunista.”

Sin embargo, no hay pruebas de que esa tal “Operación Zanahoria” se haya efectuado, afirmó a Página/12 Efraín Olivera, integrante del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj). El también fundador del Serpaj interpretó las declaraciones de Vázquez como “típicas de un mediático, un hombre que se escapó del hospital militar usando una peluca”.

Vázquez dijo al portal uruguayo que la decisión de hacer desa-parecer gente en su país respondió a razones económicas. “Al principio se entregaban los cuerpos. Después los altos mandos nos explicaron que el país tenía un drama económico y se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión. La orden fue que, cuando muriera alguno, no apareciera.”

Varios ex militares y policías en la cárcel de Domingo Arena negaron el testimonio de Vázquez. Entre ellos, los ex coroneles Carlos Calcagno y Jorge Silveira “deslindan responsabilidad por los hechos y circunstancias” mencionadas en el reportaje. Las declaraciones de Vázquez ocurren cuando hay malestar entre algunos uniformados retirados que se sienten “hostigados” ante nuevas citaciones de la Justicia.

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“La orden fue que, cuando muriera alguno, no apareciera”, dijo Vázquez; otros militares lo niegan.
Imagen: Gentileza La República Fernando Ponzetto
 
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