EL MUNDO › UNOS MIL TRABAJADORES PUDIERON SER EVACUADOS

Al rescate de los refugiados en Misrata

 Por Kim Kengupta y Oliver Wright *

Desde Benghazi

Después de que los trabajadores de rescate se vieron obligados a rechazar a los desesperados refugiados que intentaban subir a bordo de los barcos en Misrata, ocupada por los rebeldes, el gobierno británico decidió intervenir para financiar la evacuación de otras 5000 personas de la asediada ciudad libia. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ha estado organizando la evacuación en barcos, sacó a otros 1000 trabajadores extranjeros y libios heridos ayer de Misrata. Pero, en medio de los informes de que las fuerzas militares de la Unión Europea (UE) estaban listas para desplegarse para brindar suministros de asistencia al país, la OIM estima que miles más están acorralados en el área del puerto, entre ellos mujeres y niños, muchos viviendo al aire libre, sin acceso a alimentos, agua o medicinas.

“Queríamos poder llevar a más gente, pero no era posible”, dijo Jeremy Haslam, el jefe de la misión de la OIM, que ha estado trabajando durante días, pero está lejos de sacar a todos los civiles de la ciudad. “Aunque el intercambio de fuego amainó mientras estábamos embarcando, teníamos un tiempo muy limitado para embarcar a los emigrantes y libios y partir.”

Andrew Mitchell, el secretario británico para el Desarrollo Internacional, dijo ayer que el Reino Unido jugaría un importante rol en ayudar a evacuar a aquellos que quedaron en Misrata, que se ha convertido en el escenario del más implacable ataque de Khadafi en el país. Las fuerzas pro Khadafi han hecho serias incursiones a la ciudad en los últimos días, aunque se decía que los rebeldes ayer habían retomado una pequeña parte del centro.

“Los refugiados se encuentran ante un terrible riesgo por el fuego que entra, sin posibilidad de salir”, dijo Mitchell en una visita a Nueva York para discutir la misión de asistencia en las Naciones Unidas. “Estas evacuaciones los llevarán a la seguridad y ayudarán a reducir la demanda en Misrata de los muy limitados suministros de comida, agua y medicinas disponibles.” Los trabajadores emigrantes están llegando a Misrata de las ciudades cercanas con la esperanza de escapar de los implacables bombardeos. Pero ayer, en Benghazi, la baronesa Amos, la jefa británica de las operaciones humanitarias de la ONU, admitió que, mientras el gobierno de Khadafi había prometido acceso a una misión de ayuda en Trípoli, no había garantías de que cesaran los ataques para permitir entregar los suministros.

Los funcionarios en la capital libia dijeron que se establecería un corredor humanitario, pero no especificaron si esa movida incluía un cese de la violencia que ellos califican como defensiva. Cualquier fuerza de la UE en Libia, aun si está destinada simplemente a proteger los suministros de ayuda, representaría una cambio marcado en el enfoque de la coalición internacional que está intentando derrocar a Khadafi. Ninguna fuerza así ha sido autorizada por la ONU. Pero las fuentes del gobierno británico dijeron anoche que las propuestas para armar a los rebeldes no habían desaparecido –mientras se pudiera hacer en tal forma que pareciera cumplir con la Resolución 1973–.

Eran escépticos sobre si había alguna perspectiva real de una nueva resolución. “Creemos que es improbable que haya una tercera resolución”, dijo la diplomacia parisina.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhére.

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