EL MUNDO › HUBO PROTESTAS EN ALGUNAS CIUDADES DE BRASIL

Piquetes y sentadas

En el interior de San Pablo, Río de Janeiro y Belo Horizonte se registraron focos de protesta en varias rutas. Unos manifestantes acampan frente a la casa del gobernador de Río.

Las revueltas populares que comenzaron hace casi dos semanas en Brasil y que durante el fin de semana fueron menos multitudinarias pero más radicales continuaron realizándose ayer en algunas ciudades del país. En Cubatao, en el interior del estado de San Pablo, una manifestación con cerca de 500 participantes que demandaban la rebaja de los pasajes de colectivo terminó en enfrentamientos con la policía cuando un pequeño grupo se resistió a liberar la ruta, usada por camiones para acceder al puerto de Santos y que los activistas mantenían bloqueada desde hacía varias horas.

El grupo levantó una barricada quemando neumáticos, incendió un micro y volcó sobre la carretera la carga de un camión que transportaba soja, lo que provocó una cola de tránsito que alcanzó los cuatro kilómetros. En Belo Horizonte, capital provincial del estado de Minas Gerais, las protestas cortaron las principales rutas de la región metropolitana de la ciudad en demanda de un servicio de transporte público mejor y más barato. La ciudad, de unos 2,3 millones de habitantes, será escenario mañana de una multitudinaria marcha, que coincidirá con el partido que disputarán las selecciones de Brasil y Uruguay, en las semifinales de la Copa Confederaciones. Al respecto, la policía vaticinó anteayer que durante el encuentro deportivo se registrarán contundentes enfrentamientos entre efectivos y manifestantes.

En el estadio de Goiás, en el centro oeste del país, dos mujeres que participaban de una manifestación junto a unas 400 personas en la ciudad de Cristalina murieron tras ser atropelladas por el conductor de un auto que aceleró y se llevó puestos a los activistas que bloqueaban la carretera con una barricada hecha con neumáticos encendidos. Fuentes policiales citadas por el portal de noticias G1 de la red Globo relataron que el conductor huyó del lugar después de atropellar a las mujeres, que murieron en el acto y cuya identidad no fue revelada.

“Dilma tiene que hacer mucho más contra la corrupción. Ella es el símbolo del sistema”, dijo Anderson Luis Rosa Raposo, de 31 años, un profesor de inglés que protestaba anteayer en Río de Janeiro. “Oh, oh, oh, queremos más dinero para salud y educación” y “¡Ven a la calle, ven!”, coreaba la multitud que lo acompañaba.

“Tengo cinco hijos, el sábado llevé a dos a las protestas, y ahora traigo a las gemelas de 12 años: es muy importante politizar a los niños, que sepan sus derechos y deberes de ciudadano y que para conseguirlos hay que gritar”, señaló en Brasilia Magali Melo dos Santos, con una bandera de Brasil a la espalda. En el barrio más rico de Río, Leblon, un grupo de jóvenes continuaba frente a la casa del gobernador Sergio Cabral. La veintena de personas que acampaban frente a la casa de Cabral adelantaron que permanecerán en el lugar hasta que éste los reciba para escuchar sus reivindicaciones, informaron representantes del grupo.

Los manifestantes continuaban asentados desde el último viernes frente al domicilio del gobernador, ubicado en la calle Arístides Espínola. Bajo el nombre de Ocupa Delfim Moreira, nombre de la avenida que bordea la playa de Leblon, estos manifestantes acampan de forma pacífica a la espera de que el gobernador escuche lo que le tienen que decir.

Junto a las tres tiendas de campaña que se podían ver en la mañana de ayer había numerosos carteles con algunas de las reivindicaciones que han protagonizado las protestas de Brasil estos días, como la creación de una comisión parlamentaria para investigar a las empresas de transporte público. También criticaban una propuesta de enmienda constitucional que estudia la Legislatura para quitar competencias de investigación al Ministerio Público.

En torno de las carpas había afiches donde los acampantes piden a los conductores que toquen bocina para mostrar su respaldo a los reclamos. Ayer, los manifestantes charlaron amistosamente entre ellos y con simpatizantes y curiosos que se acercaban hasta el comienzo de la calle, cercada y custodiada por el cuerpo de policía. “El movimiento continuará y su duración dependerá de cómo reaccione la clase política”, sentenció Luis Felipe Pondé, profesor de Filosofía de la Universidad de Río.

En una entrevista con el diario O Globo, el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, señaló que hay programas de desarrollo vinculados con los eventos y que es estúpido pensar que esa organización controla Brasil. “No somos responsables por todo lo que ocurre en el país. No le decimos a Brasil lo que tiene que hacerse”, afirmó.

Un sondeo del instituto Datafo-lha realizado el jueves durante la manifestación de unas 100.000 personas en San Pablo mostró que un 30 por ciento votarían a la Presidencia en 2014 a Joaquim Barbosa, el primer presidente negro de la Corte Suprema. Barbosa alcanzó motoriedad al dirigir con mano de fierro el proceso de corrupción conocido como “mensalao”, esquema de compra de votos de legisladores que estalló en 2005 y casi le cuesta el gobierno al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Un 22 por ciento de los manifestantes paulistas votarían en segundo lugar a la ecologista Marina Silva, tercera en las presidenciales de 2010, y sólo un 10 por ciento votaría por Rousseff.

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Un grupo de jóvenes continuaba frente a la casa del gobernador de Río, Sergio Cabral.
Imagen: EFE
 
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